Congreso internacional buscará reavivar la alegría del Evangelio reuniendo a líderes misioneros de América del Norte, del Centro y del Sur

En julio del 2018 se realizará el V Congreso Americano Misionero (CAM 5) en Santa Cruz, Bolivia. Este evento eclesial es parte de una rica historia, que desde América Latina, ha iluminado el caminar misionero de toda la Iglesia.

Bajo el lema: “América en Misión, el Evangelio es alegría”, el congreso propone trabajar el tema: “La alegría del Evangelio, corazón de la misión profética, fuente de reconciliación y comunión”. El objetivo general es: “Fortalecer la identidad y el compromiso misionero Ad Gentes de la Iglesia en América, para anunciar la alegría del Evangelio a todos los pueblos, con particular atención a las periferias del mundo de hoy y al servicio de una sociedad más justa, solidaria y fraterna”.

El Centro Misionero Maryknoll en América Latina (CMMAL), ha ofrecido aportar nuestra ayuda y experiencia en los diferentes espacios de animación que preparan al CAM.

Cuatro son los ejes temáticos del CAM 5: Evangelio, Alegría, Comunión y Reconciliación, y Misión y el Profetismo.

Para quienes trabajamos en la formación misionera, estos temas nos hablan de una profunda espiritualidad e invitan a impulsar procesos de transformación misionera en nuestras Iglesias locales.

El Papa Francisco ha recuperado algo esencial en la vida cristiana: la alegría del Evangelio. No es un invento suyo, sino el recuerdo del deseo de Jesús para nosotros: “Les he dicho esto para que mi alegría esté en ustedes y su alegría sea plena” (Jn 15,11).

Son frecuentes las expresiones del papa advirtiendo la tentación de los cristianos por vivir “una Cuaresma sin Pascua” (Evangelii Gadium 6), como cuando dijo “hay cristianos melancólicos que tienen más cara de pepinillos en vinagre que de personas alegres”.

Hace poco estuve en Argentina visitando familia. Charlé con hermanos y amigos sobre las dificultades que encontraban al elegir donde ir a Misa. Celebraciones apáticas, rutinarias; homilías vacías que no hacen “arder el corazón” (Lc 24,32).

Muchos cristianos en la mitad de sus vidas sólo pueden participar en la Misa dominical, a diferencia de sus años de juventud en los que participaban en actividades y grupos. Para ellos, las Eucaristías dominicales no alimentan su entusiasmo por vivir la misión en su vida cotidiana.

Como dice el papa, la gente se encuentra con una especie de aduana en lugar de una secretaría que acoge e invita a participar. ¿Qué nos ha pasado? ¿Por qué nuestras comunidades no reflejan la alegría de conocer a Jesús y su proyecto del Reino?

Muchas son las realidades de nuestros tiempos: crisis ecológica, violencia familiar, feminicidios, corrupción, drogas, guerras, trata de personas. Necesitamos salir a las periferias geográficas y existenciales de esas realidades para llevar la Buena Nueva.

Como dice el documento de Aparecida: “La Iglesia necesita una fuerte conmoción que le impida instalarse en la comodidad, el estancamiento y en la tibieza, al margen del sufrimiento de los pobres del continente”.

¿Cómo reavivar en nosotros la dimensión profética de nuestra fe que recibimos como misión en el Bautismo? ¿De qué manera cada cristiano es agente de comunión y reconciliación en un mundo fragmentado y roto?

Como dice el papa: “Sueño con una opción misionera capaz de transformarlo todo…”. Esta es la invitación que hace el próximo CAM 5. Recuperar la alegría del Evangelio, reavivar nuestro profetismo y ser agentes de comunión y reconciliación en el mundo actual.

Foto principal: Una porción del póster oficial que anuncia el próximo Congreso Misionero Americano a realizarse en Santa Cruz, Bolivia.


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