El futuro del Catolicismo en Estados Unidos depende en gran parte de los recursos que se destinen a la comunidad hispana. Esa es la conclusión de un estudio de la Escuela de Teología de Boston College y el Centro de Investigación Aplicada en el Apostolado (CARA).

Hosffman Ospino, profesor de teología y educación religiosa en Boston College y principal investigador en este proyecto, ha diseminado este estudio en conferencias y presentaciones en diócesis alrededor del país desde que el “Estudio Nacional de Parroquias Católicas con Ministerio Hispano” se publicó el año pasado.

“La Iglesia necesita darse cuenta de la importancia de la comunidad latina y de la necesidad de servir e invertir en esta población”, dice. “No podemos simplemente reconocer que la presencia hispana existe, necesitamos actuar”.

El continuo incremento de la población hispana—debido a la migración y alta tasa de natalidad—es responsable del 71 por ciento del crecimiento del catolicismo en Estados Unidos desde la década de 1960, indica Ospino. De los aproximadamente 50 millones de hispanos que viven aquí, 59 por ciento de ellos se identifica como católicos. Además, se estima que para el 2050 la población hispana se triplicaría.

 

Comunidad hispana: Feligreses de la Iglesia Nuestra Señora del Monte Carmelo en Astoria, Nueva York, le dan la bienvenida a participantes de un retiro cuaresmal. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

Feligreses de la Iglesia Nuestra Señora del Monte Carmelo en Astoria, Nueva York, le dan la bienvenida a participantes de un retiro cuaresmal. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

 

Durante su trabajo, Ospino, quien prepara líderes pastorales, se percató que la mayoría no entiende lo que pasa con la comunidad latina debido a la falta de información.

Este estudio nacional, el primero de su clase, se enfoca en cómo la Iglesia trabaja con la comunidad hispana, la importancia de las parroquias, el liderazgo y formación de fe. La información fue recolectada por medio de cuestionarios mandados a 172 diócesis y entrevistas a directores de ministerios hispanos.

Los inmigrantes católicos de otros países usan las parroquias para conectarse a sus raíces e identidades religiosas mientras se integran en la sociedad. Unas 4,500 parroquias, alrededor del 25 por ciento de las iglesias del país, “sirven de manera intencional” a comunidades hispanas. En parroquias con ministerio hispano, el número de católicos que van a misa es mayor, según el estudio.

“La riqueza de la presencia hispana en la Iglesia del país es impresionante”, dice Ospino. Los hispanos brindan sus tradiciones religiosas, la alegría y la manera de expresar la fe a diario por medio de devociones y símbolos, explica Ospino. Además de las misas en español, los movimientos apostólicos—como la Renovación Católica Carismática, los Caballeros de Colón, Cursillo de Cristiandad, Legión de María, entre otros—juegan un papel importante en la vitalidad del ministerio hispano.

No obstante, la secularización de hispanos amenaza al futuro de la Iglesia y hasta “se podría perder a la siguiente generación de hispanos”, dice Ospino. Aunque 70 por ciento de inmigrantes hispanos llegan a Estados Unidos como católicos, factores como trabajos demandantes y presiones coyunturales pueden afectar el que practiquen su fe.

 

Comunidad hispana: Hosffman Ospino, principal investigador de estudio sobre parroquias con ministerio hispano. (Foto de cortesía/Boston)

Hosffman Ospino, principal investigador de estudio sobre parroquias con ministerio hispano. (Foto de cortesía/Boston)

 

“El contexto norteamericano donde hay ‘separación de iglesia y estado’—que lamentablemente se confunde como separación de fe y vida—comienza a permear las prácticas de los inmigrantes”, dice Ospino. “Muchas personas llegan a las iglesias pero si no se sienten acogidos, piensan: ‘¿A qué voy a ir?’”

Según una encuesta de Pew Research Center, siete de cada 10 hispanos que dejaron la Iglesia Católica en Estados Unidos se fueron antes de cumplir 24 años. La encuesta publicada el año pasado concluye que aunque los hispanos forman cerca de la mitad de la población católica en Estados Unidos, casi uno de cada cuatro ya no se identifica como católico.

“La razón principal (citada por Pew) es que poco a poco se fueron enfriando y nadie los invitó otra vez”, menciona Ospino.

Por otro lado, el estudio de Boston College identificó áreas que requieren inmediata atención pastoral como la necesidad de comunidades hispanohablantes de integrarse con las parroquias, la distribución de recursos en ministerios, y que varias parroquias hispanas tienen problemas económicos. La Iglesia junto con nuevos ministros en posiciones de liderazgo pueden hacerle frente a esos desafíos juntos.

Ospino menciona que otra preocupación mayor es la juventud hispana, especialmente los jóvenes nacidos en Estados Unidos porque desde pequeños son expuestos a una cultura pluralista y secularizada.

 

Comunidad hispana: Universitarios neoyorquinos, Mercedes Valero y Juan Migone, hablan con una religiosa en la Iglesia La Sagrada Familia en Nueva York. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

Universitarios neoyorquinos, Mercedes Valero y Juan Migone, hablan con una religiosa en la Iglesia La Sagrada Familia en Nueva York. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

 

Muchos jóvenes se encuentran en un “limbo pastoral” en donde la comunidad inmigrante quiere que practiquen su fe en español y los grupos convencionales quieren que se asimilen culturalmente.

“Esto exige que la evangelización sea convincente”, dice Ospino. “Los jóvenes latinos nacidos y criados en Estados Unidos tienen unas características culturales que tenemos que aprender. Tenemos que verlas como un punto de partida, más que como obstáculos para la evangelización”.

El estudio encontró que los esfuerzos pastorales dedicados a la juventud hispana nacida aquí son mínimos a pesar que el 55 por ciento de católicos menores de 30 años en Estados Unidos son hispanos.

“Muchos de ellos están formando familias, teniendo hijos, comenzando a escoger una carrera profesional… El futuro y la vitalidad de la Iglesia católica depende en gran parte de ellos”, señala Ospino. En esa misma línea, agrega que el reto va a ser desarrollar estructuras parroquiales y a nivel diocesano que se conecten con la experiencia de estos jóvenes—los cuales constituyen más del 60 por ciento de todos los latinos en Estados Unidos”.

 

Comunidad hispana: Voluntarios de la Iglesia Nuestra Señora del Monte Carmelo en Astoria, Nueva York, sirven comida a feligreses que participan en un retiro cuaresmal. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

Voluntarios de la Iglesia Nuestra Señora del Monte Carmelo en Astoria, Nueva York, sirven comida a feligreses que participan en un retiro cuaresmal. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

 

Esto significa agregar servicios para los hispanos anglo-parlantes, lo que incluye tener estructuras pastorales, parroquiales, litúrgicas, evangelizadoras y espirituales.

Estos adultos jóvenes podrían convertirse en “gente puente” y ayudar a que la comunidad hispana este más involucrada con el resto de la comunidad parroquial. “Tenemos que formar comunidades eclesiales que se construyan a partir de la diversidad que ya existe en ellas y eso exige una nueva generación de líderes con competencias interculturales”, dice.

Muchos ministros de la comunidad se están acercando a la edad de retiro, situación que genera preguntas sobre cómo cultivar nuevos líderes católicos hispanos.

“Hay muchas personas con un potencial de liderazgo impresionante y mi sugerencia es que deberíamos invertir en ellos para potenciarlos de tal manera que puedan ser la siguiente generación de sacerdotes, religiosas, ministros eclesiales, laicos, y diáconos permanentes”, dice Ospino.

Él enfatiza que este estudio es una invitación para que líderes pastorales, académicos, y organizaciones interesados en apoyar el catolicismo en Estados Unidos puedan imaginar un futuro por medio de la inversión en católicos hispanos.

Boston College presentará otros reportes en los próximos años. El siguiente, sobre colegios católicos sirviendo a familias hispanas, estará disponible a mediados del 2015.

Ospino concluye diciendo que los hispanos pueden fortalecer a la Iglesia con el apoyo de líderes pastorales, pero para esto todos tienen que asumir responsabilidades junto con las comunidades anglosajonas, afroamericanas, asiáticas e indígenas. “Los hispanos católicos pueden construir la Iglesia aquí, liderando y—como dice el Papa Francisco—siendo discípulos misioneros. Me encantaría que la comunidad hispana literalmente asumiera esa perspectiva misionera en Estados Unidos, considerándolo territorio de misión”, agrega Ospino. “Vamos a anunciar a Cristo y que la comunidad latina salga adelante, trabajando con todas las comunidades”.

 

Comunidad hispana: El Padre Benjamín Palacios en la Iglesia de San Gabriel en New Rochelle, Nueva York. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

El Padre Benjamín Palacios en la Iglesia de San Gabriel en New Rochelle, Nueva York. (Maria-Pia Negro Chin/Nueva York)

 

Imagen destacada: Monseñor Felipe Estevez en misa hispana en Miami (2006). Como en Florida, los cambios demográficos en la Iglesia Católica de Estados Unidos son una realidad. (CNS/Miami)