Tiempo de Oportunidades
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A pedido de los Padres y Hermanos Maryknoll he asumido la dirección del Centro Misionero Maryknoll en América Latina (cmmal). Este cambio en la dirección significa un gran compromiso en mi vida, pero también un gran cambio en el mismo cmmal.

Desde su fundación, hace 50 años, el centro fue dirigido por Padres Mary-knoll estadounidenses. Una Hermana Maryknoll, también estadounidense, colaboró en la conducción del Programa de Idiomas. Yo soy un sacerdote asociado Maryknoll argentino, y el Programa de Idiomas será conducido por Kitty Schmidt, una mujer boliviana. Ambos recogemos la herencia sembrada por esos valiosos hombres y mujeres misioneros Maryknoll que han dedicado gran parte de su vida a sembrar la inquietud misionera en América Latina.

Esta transición se da en medio de acontecimientos locales y globales que desafían nuestra misión y visión como centro que brinda formación misionera:
• El impacto de la palabra, el testimonio y el impulso de renovación del Papa Francisco que ha puesto a toda la Iglesia en camino de transformación misionera.
• La creciente violencia manifestada en todos los ámbitos: violencia familiar, violencia de género, guerras, abuso de poder, destrucción ambiental, economías alienantes; lo que crea una urgente necesidad de producir un cambio de paradigma en nuestra manera de concebirnos y relacionarnos.
• La necesidad de nuevas perspectivas formativas para las Iglesias locales; en nuestro caso, cmmal ha pasado a ser un centro referente para la formación necesaria en este tiempo de transformación.
• La idoneidad del personal de cmmal que genera y ejecuta oportunidades formativas con gran nivel académico y novedosas metodologías.

Por eso, lo que llamamos “Formación Misionera” en toda la Iglesia, pero especialmente desde la perspectiva del cmmal, se ha convertido en un espacio vital para la transformación. Concebimos la formación como proceso en el que vamos entrelazando los diversos aprendizajes y experiencias con la realidad que nos interpela y atraviesa. Como suele decir el Padre Esteban Judd m.m., queremos ser una “apacheta”, es decir un lugar de encuentro, un entrecruce de caminos, un diálogo entre saberes, un espacio intercultural.

“Queremos colaborar con aquellos misioneros y misioneras que, además de aprender el español o alguna lenguaindígena, desean insertarse en la realidad latinoamericana”.



A pedido del Superior General Maryknoll Raymundo Finch, en el año 2015 perfilamos un plan estratégico para los próximos cinco años de trabajo en cmmal. En él hemos confirmado nuestra Visión y reelaborado nuestra Misión. Nos proponemos ser un centro referente en la formación misionera, que viva los valores del Reinado de Dios y los principios del Buen Vivir.

Desde esta Misión-Visión estamos repensando y reestructurando los cuatro programas de cmmal para que respondan a este tiempo de mayor hambre de una formación que atienda a los nuevos desafíos misioneros que la realidad nos presenta.

Desde el Programa de Idiomas y desde el Programa de Inmersión queremos colaborar con aquellos misioneros y misioneras que, además de aprender el español o alguna lengua indígena (Quechua-Aymara), desean insertarse en la realidad latinoamericana o tener una experiencia misionera que renueve su compromiso. El Programa de Idiomas también se ofrecerá a otras personas interesadas en las lenguas y culturas latinoamericanas.

Desde el Programa de Formación Misionera Socio Cultural, queremos colaborar con la formación misionera y animar el compromiso social de los agentes de pastoral (laicos y laicas, religiosos, religiosas y sacerdotes), tanto en América Latina como en las comunidades hispanas de Estados Unidos u otras regiones, para que se fortalezcan con una teología y prácticas misioneras renovadas.

Desde el Programa de Desarrollo Personal y Liderazgo, queremos aportar herramientas para forjar un liderazgo transformador en la Iglesia y la sociedad, movido por los valores evangélicos y en diálogo con diferentes disciplinas que nos ayudan a gestar y fortalecer nuevos liderazgos.

Es una alegría ponernos a disposición de todas las comunidades Maryknoll en el mundo para contribuir a la “transformación misionera de la Iglesia” impulsada por el Papa Francisco.
 

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About the author

Padre Alejandro Marina

Nacido en Buenos Aires, Argentina, el Padre Maryknoll Alejandro Marina fue ordenado sacerdote en 1993 en la Diócesis de San Isidro. Fue director de misiones en su diócesis y, como parte de dicho trabajo, fue enviado como misionero a Holguín, Cuba, por cuatro años. Es Licenciado en Teología Dogmática y se ha especializado en el área de la Misionología. Actualmente es el director del Centro Misionero Maryknoll en América Latina, con sede en Cochabamba, Bolivia, y enseña Antropología en la Universidad Católica Boliviana.

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