A pesar de las dificultades y un terremoto, joven nepalí confía en el futuro

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[googlefont font=“Cormorant Infant” fontsize=”20″]Por Pradeep Singh[/googlefont]

“Kabita Rai tenía menos de un año de edad cuando sus padres, Padam y Laxmi, la trajeron a Katmandú, la capital de Nepal. Huían de la amenaza de la guerrilla maoísta que luchaba contra el gobierno y escapaban la pobreza de su vida rural en las montañas, donde vivían a 60 millas del hospital más cercano y demasiado lejos de la escuela más cercana, para que puedan tener la esperanza de educar a Kabita.

En Katmandú, que en ese 1995 era hogar para más de medio millón de personas, la familia encontró un amigo de su pueblo que los llevó a trabajar en una fábrica de ladrillos. Inicialmente trabajaron hasta 16 horas al día para poder comer. Cuando Kabita creció, tuvo que prestar dinero del dueño de la fábrica para poder enviarla a la escuela. Fue así durante todos los años de su educación primaria. Para ayudar a pagar las cuentas, después de clases Kabita ayudaba a sus padres a hacer ladrillos.

Kabita Rai y su madre Laxmi, ambas trabajadoras de una fábrica de ladrillos en Nepal.

Kabita Rai y su madre Laxmi, ambas trabajadoras de una fábrica de ladrillos en Nepal.

En 2005, la familia Rai pasó a trabajar en Bol Bom, otra fábrica de ladrillos en Katmandú. La recientemente formada organización sin fines de lucro Nepal Care and Development Organization (cdo)—iniciada por el Padre Maryknoll Joseph Thaler y Arati Basnet, una trabajadora social local—acababa de iniciar un programa de ayuda para los trabajadores en Bol Bom.

Como parte de la evaluación de las necesidades y condiciones de los trabajadores, Basnet visitó la casa de Padam y Laxmi, la madre, quien sufre problemas de salud crónicos, como parálisis parciales y problemas de visión, y cdo pudo proporcionarle asistencia médica. Los esposos Rai también le dijeron a Basnet que Kabita quería continuar su educación. cdo, con apoyo del Padre Thaler, consiguió una beca para ella.

“Fue el día más feliz en mucho tiempo”, dice Padam Rai del día cuando supieron que Kabita podía ir a la escuela intermedia.

Joven nepalí con su bebé.

Joven nepalí con su bebé.

“Kabita siempre soñó tener una educación superior y vio las posibilidades de su vida mucho más allá que la vida en el pueblo o en la fábrica de ladrillos”, dice el Padre Thaler. Y debido a que las becas son limitadas, “su familia hizo todo lo posible para ayudarla”, añade el misionero de Covington, Kentucky.

A sus 11 años de edad, Kabita se levantaba a las 6 a.m., caminaba una hora a la escuela, y cuando volvía por la tarde ayudaba a sus padres a hacer ladrillos. En el último año de escuela secundaria en el 2012, su madre fue hospitalizada durante un mes y casi muere. Kabita ayudó a cuidarla, fue a la escuela y trabajó junto a su padre para tener alimentos en la mesa. Terminó la secundaria, y con otras becas de cdo, empezó a estudiar administración de negocios en Kitini College, a media hora a pie desde su casa. Mientras tanto, continuó haciendo y cargando ladrillos.

Trabajadora social de cdo en visita de campo.

“Me gustaría obtener mi título y convertirme en un banquera o una mujer de negocios exitosa”, dice Kabita. Después de un par de años en la universidad, Kabita comenzó a enseñar en la escuela y guardería de cdo para los hijos de los trabajadores de las fábricas de ladrillo, mientras continuaba sus estudios universitarios. En 2014, se casó con Aashish Shrestha, otro trabajador de la fábrica de ladrillos.

Con sus estudios, un nuevo trabajo, un esposo y embarazada, Kabita estaba feliz y llena de vida ese 25 de abril a las 11:57 a.m. cuando la tierra tembló. A medida que el suelo convulsionaba, las altísimas chimeneas de los hornos de ladrillos cayeron tronando, las barracas de ladrillo de los trabajadores se convirtieron en escombros en segundos y la calma del día nublado se hizo añicos por el estruendo de las estructuras que colapsaron, los gritos de pánico y el caos ocurrido en medio de una espesa nube de polvo por los escombros. Más de 9,000 personas en Nepal murieron en el sismo de magnitud 7.8 conocido como el terremoto de Gorkha. En la fábrica Bol Bom, 12 trabajadores y un niño resultaron heridos, pero nadie murió.

“En el momento del terremoto todos estábamos descansando en el interior de la cabaña”, dice Padam. “Todos inmediatamente salimos corriendo. La fuerza del terremoto demolió nuestra cabaña justo cuando llegamos afuera. Tuvimos que dormir a la intemperie durante días”.

El hogar de una trabajadora de fábrica de ladrillos.

Pero Kabita no podía dormir. Debido a la creencia nepalí que el bebé de una mujer embarazada puede morir en el útero si la madre está dormida cuando ocurre un terremoto, Kabita se sintió obligada a permanecer despierta durante días mientras ocurrieron las réplicas de sismo a intervalos regulares. Durante las siguientes seis semanas, ocurrieron más de 300 réplicas, incluida una feroz de magnitud 7.3 el 12 de mayo que mató a otras 200 personas.

Como secuela del sismo, la producción en la fábrica paró completamente. La guardería del edificio sufrió un daño irreparable. A los pocos días, Padam dice que se quedaron sin comida. Basnet, quien es co-directora de cdo, dice que los trabajadores en Bol Bom sobrevivieron con alimentos, principalmente arroz, lentejas y sal, distribuidos por cdo. Muchos trabajadores regresaron a sus aldeas para ver cómo estaban sus familiares y hogares. El personal médico de cdo cuidó de las necesidades de salud y nutrición de Kabita y otras mujeres embarazadas en la fábrica.

Un año después del terremoto, la fábrica ha vuelto a abrir, pero el trabajo es esporádico debido a la escasez de combustible debido a un bloqueo no oficial de la frontera entre India y Nepal, que ha impuesto muchas dificultades en el nepalí, dice Basnet. Actualmente, el cdo se enfoca en controles de salud y programas de educación y sensibilización, dice ella, mientras que la guardería permanece cerrada por falta de un edificio seguro. cdo planea reabrir la guardería eventualmente.

El Padre Maryknoll Joseph Thaler (con lentes para sol) y la familia Rai en Katmandú.

“Es muy necesario”, dice ella. “Su ausencia ha interrumpido el flujo de trabajo en la fábrica; los niños juegan en el polvo y la contaminación, y hasta se pierden, y los trabajadores no son capaces de concentrarse en su trabajo. Además, como los niños recibían comidas nutritivas, los padres no tenían que cocinar para ellos y eran capaces de ahorrar dinero. La guardería ayuda a mejorar la salud de los niños”.

Proporcionar buenas instalaciones sanitarias en las fábricas de ladrillos y una atención y alimentación adecuada para los niños son los objetivos principales del Padre Thaler y cdo.
“Siempre hemos llevado campamentos móviles de salud a las fábricas de ladrillos para que las personas puedan acceder a estos servicios”, dice el misionero Maryknoll. “Al mismo tiempo, es necesario proporcionar un cuidado adecuado para los niños más pequeños, y educación en las escuelas locales para los niños mayores”. Los programas de cdo también sensibilizan a los trabajadores de ladrillos sobre temas como el hiv/sida y la trata de personas, que son los principales problemas que afectan a los trabajadores de las fábricas de ladrillos, dice.

Con recursos limitados, el cdo proporcionó a algunas familias ropa, gorros de lana y alfombras de paja de arroz para los pisos de tierra, mientras reconstruyen sus viviendas precarias después del terremoto con la esperanza de reanudar su trabajo. Padam Rai y su familia están entre ellos, y viven una vez más en una cabaña de ladrillos sin mortero en una parte propensa a los terremotos.

Cuatro meses después del terremoto, Kabita dio a luz ocho semanas antes de tiempo. Ella fue hospitalizada, y el 22 de agosto nació su bebé, una niña de 4 libras y 4 onzas, llamada Ayousha Shrestha, quien pasó una semana en una incubadora hasta que estuvo lo suficientemente sana como para ir a casa con su madre.

Hoy en día, Kabita trabaja con su esposo fabricando ladrillos, continúa estudiando para terminar su licenciatura en negocios este año y cuida de su hija. Su suegra cuida a la bebé cuando Kabita va a la universidad.

A pesar de tener una vida llena de retos personales en una tierra donde las dificultades son una realidad perenne, Kabita tiene esperanzas en ella misma, su familia y su hija, para quienes planea un futuro brillante con una educación completa.

imagen destacada: Kabita Rai, una joven madre nepalí, desafía la pobreza extrema y las dificultades que causó un devastador terremoto en Nepal, para seguir una educación superior.
 

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