Afiliado Maryknoll relata el valor de la fe ante una triste realidad de la niñez en los márgenes de la ciudad de Cochabamba en Bolivia.

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[googlefont font=“Cormorant Infant” fontsize=”20″]Por Jason Obergfell[/googlefont]


Estrella es una niña del programa Apoyo Escolar de la Parroquia de Nuestra Señora de La Salette en Cochabamba, Bolivia. Tal vez no sea una de las mejores alumnas de su colegio. A veces es difícil motivarla cuando tiene tareas. Un día, ella tenía un proyecto por el Día de la Madre. Como no avanzaba, traté de ayudarla con una pregunta. “¿Cómo son las mamás?” le dije. “Malas”, me contestó. Pensé que estaba bromeando y le dije que continuara trabajando.

El programa de Apoyo Escolar, en el que he participado como voluntario, consiste en acompañar y ayudar a los niños y jóvenes en sus estudios. El programa cuenta con tres profesores titulados, una trabajadora social, una psicóloga, una administradora, y varios voluntarios. Además, los niños asisten a otro programa de la parroquia, el Comedor, que les ofrece alimentos nutritivos para su almuerzo. En esta zona marginal de Bolivia, los colegios no sirven un almuerzo a los estudiantes; y los padres de muchos niños salen a trabajar desde la mañana hasta la noche. La encargada de la cocina, Doña Eli, no solamente prepara comida; es también como una abuela para los niños.

Ese día, cuando regresé a ver a Estrella, ella continuaba luchando por hacer su proyecto. Le dije que la ayudaría, que podíamos dibujar cualquier cosa que ella quisiera y quizás pensar en un mensaje para su mamá. Pero tuvimos poco progreso. Estrella tenía lágrimas en sus ojos, estaba a punto de llorar.

El Afiliado de Maryknoll Jason Obergfell con unos niños del programa Apoyo Escolar.

Yo no tenía ni idea de lo que le pasaba. Como pensé que estaba frustrada por su trabajo, le sugerí otras ideas, porque el tiempo destinado al Apoyo Escolar estaba por finalizar. Entonces, me di cuenta que algo más pasaba con ella y que no era solamente la dificultad de la tarea. Le pregunté qué le pasaba y me senté a su lado mientras la sesión de Apoyo Escolar finalizaba y los otros alumnos se iban a almorzar.

Nos quedamos callados, pero poco a poco, empezó hablar. A Estrella le preocupaba la calidad de su proyecto. “¿Por qué?” le pregunté. Me dijo: “Mi profesor va a estar enojado conmigo y después le va a decir a mi mamá, y ella me va a pegar”.

Allí estaba la raíz de todo. No fue posible para Estrella escribir cosas maravillosas sobre su mamá, porque su mamá para ella no era maravillosa. Para la niña, no escribir cosas buenas sobre su mamá significaba fracasar en su tarea y fracasar en su tarea significaba que su mamá le pegaría. Ese era el círculo vicioso de la realidad que estaba dando vueltas en la cabeza de esta niña de 10 años.

Historias como éstas ayudan a describir cómo un programa como el de la parroquia La Salette marca la diferencia. El Padre David Cardozo, MS, el párroco, lo explica así: “Nuestro programa no sólo brinda apoyo escolar y sirve comida. Creamos un ambiente saludable de pertenencia y acogida para los niños. Sin un espacio así, ellos fácilmente pueden buscar pertenencia y acogida en las pandillas o caer en el uso de las drogas para encontrar una sensación de felicidad”.

Jason ayudando en la tarea a una niña boliviana. Él también sirve en ministerios de desarrollo sostenible, defensa de los ecosistemas y derechos humanos.

Después de 10 años en misión, sigo confiado en el modelo de la misión que Jesús nos dejó. Él sirvió a las necesidades básicas de las personas, como la curación de sus enfermedades. Además, Jesús acompañó a la gente de una manera que les ayudó a darse cuenta de su valor infinito a los ojos de Dios, creando una sensación de acogida—como en su encuentro con la mujer samaritana en el pozo. Pero Jesús fue más allá de un servicio directo con el espíritu de amor y acompañamiento; él persiguió a largo plazo el cambio sistémico para tocar las raíces de los problemas. Él creó un nuevo paradigma con esta parte de su ministerio, enseñando y anunciando o denunciando. Miles de millones de personas seguimos este paradigma más de dos mil años después y esa fe sigue cambiando la realidad en nuestro mundo.

Además de servir a niñas como Estrella con un espíritu de amor, yo participo en proyectos en defensa de los derechos humanos junto con otras congregaciones religiosas. Uno de ellos es la Evaluación Periódica Universal (epu), un proyecto de la Organización de Naciones Unidas (onu) que revisa la situación de los derechos humanos en cada país miembro cada cuatro años. El grupo en el que participo como miembro de los Afiliados de Maryknoll en Cochabamba incluye a misioneros franciscanos, Hermanos Cristianos, y del Verbo Divino, entre otros. Nuestro grupo participó en la preparación de un informe para epu. Nos enfocamos en la situación de violencia contra las mujeres y los niños en Bolivia. Para nuestro grupo, la epu es una buena oportunidad para reunir las experiencias y crear recomendaciones que puedan ayudar a mejorar la situación de niñas como Estrella.

Nuestra fe en la misión de Jesús es el motivo por el cual los misioneros Maryknoll, incluyéndome como Afiliado Maryknoll, servimos en misión. Los Padres Maryknoll Juan Zúñiga y Kenneth Moody, en misión en Bolivia, ofrecen ayuda pastoral en la parroquia La Salette. El Padre Zuñiga dice: “Veo el compromiso de la parroquia de responder, como Jesús, a los más necesitados. Están en el proceso de expandir el Comedor, porque la necesidad existe. No tienen todo el dinero necesario para hacerlo, pero tienen fe. Jesús nos dice que todo es posible si tenemos fe como un grano de mostaza”.

Estrella no pudo terminar su tarea por el Día de la Madre conmigo ese día, pero con la ayuda de los programas de nuestra parroquia yo creo que la fe crece dentro de ella. La parroquia La Salette ofrece a la comunidad un espacio saludable, un sentimiento de pertenencia y acogida, y personas motivadas a servir a los niños y las familias que lo necesitan. Hay miles de Estrellas en Bolivia que necesitan la oportunidad de un futuro mejor y todo empieza con la fe como un grano de mostaza.

Imagen destacada: Una niña asiste al programa Apoyo Escolar ofrecido por la parroquia Nuestra Señora de La Salette en Cochabamba, Bolivia.
 

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