Comunidad indígena Maya encuentra hogar en Arquidiócesis de Los Ángeles

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[googlefont font=“Cormorant Infant” fontsize=”20″]Por Leonel Yoque
Fotos cortesía cmqe[/googlefont]


Como diácono de la Arquidiócesis de Los Ángeles en California, siento la dicha de realizar una labor pastoral en parroquias con diferentes comunidades de inmigrantes, y como inmigrante guatemalteco me siento bendecido de haber sido asignado a la Parroquia Santa Cruz, que le ha dado la bienvenida a la comunidad maya q’anjob’al. Ellos, con su presencia, están enriqueciendo la fe de la Iglesia en Los Ángeles y al mismo tiempo están preservando su cultura milenaria.

El pueblo Q’anjob’al es una de las pocas comunidades indígenas que formaron parte del imperio Maya que gobernó Centro América y el sur de México y que ha sobrevivido el paso del tiempo: el declive de la civilización maya, la colonización española en el siglo 16, la apropiación de sus tierras tras la independencia de España; y, en las décadas de 1970 y 1980, la Guerra Civil en Guatemala, que afectó principalmente a las comunidades indígenas.

La Comunidad Maya Q’amjob’al enriquece la Iglesia de Los Ángeles en California con sus celebraciones religiosas y culturales.

Fue por esa violencia civil que muchos indígenas q’anjob’al huyeron de su pueblo Santa Eulalia en Huehuetenango, Guatemala, y encontraron refugio en diferentes lugares, incluyendo Los Ángeles en California.

Antonio Díaz es uno de los coordinadores más antiguos de la comunidad q’anjob’al de Los Ángeles. “Este ministerio nació hace 27 años”, dice. “En aquel tiempo, un grupo de ewulenses empezó a reunirse en sus casas y apartamentos para recaudar fondos para la reconstrucción del templo de Santa Eulalia en Guatemala, el cual fue destruido por un incendio. Al pasar el tiempo, se empieza un ministerio de evangelización y catequesis”.

Catolicismo Q’anjob’al en Los Ángeles

La Comunidad Maya Q’amjob’al enriquece la Iglesia de Los Ángeles en California con sus celebraciones religiosas y culturales.

Este grupo, ahora conocido como Comunidad Maya Q’anjob’al Ewlense (cmqe), está dejando huellas en su caminar por Los Ángeles. Es una comunidad de religiosidad profunda y que preserva sus raíces indígenas para las futuras generaciones que están naciendo en Estados Unidos. Su presencia en la Parroquia Santa Cruz (Holy Cross) ha servido para un enriquecimiento mutuo en esta parroquia.

En la actualidad, cmqe ofrece un programa de educación religiosa adaptado a sus propias necesidades que incluyen el uso de su propio lenguaje q’anjob’al. Expresan su riqueza cultural en sus vestimentas coloridas, celebraciones y bailes folclóricos. cmqe ofrece pláticas pre-bautismales y preparan a los niños para la primera comunión. Al mismo tiempo, las familias participan en la oración dominical y en actividades comunitarias en la Parroquia Santa Cruz.

Además, cmqe organizó el coro Ilusión Maya, formado por 15 menores entre 8 y 15 años de edad—una forma creativa que permite que los menores nacidos aquí aprendan el idioma q’anjob’al. Efraín Marcos, integrante del coro, dice: “La misión del coro es apoyar y animar a la juventud maya a continuar con sus raíces”. El coro ha recibido invitaciones para participar en otros eventos de otras comunidades mayas en California.

La Comunidad Maya Q’amjob’al enriquece la Iglesia de Los Ángeles en California con sus celebraciones religiosas y culturales.

Anacleto Francisco, actual coordinador de cmqe dice: “Anteriormente nos llamábamos ‘Ministerio Santa Eulalia’, y ahora que ya tenemos una casa en Santa Cruz nos llamamos ‘Comunidad Maya Santa Eulalia’”. Él agradece al actual administrador parroquial, el Padre José Alberto Pimentel, m.c.c.j., por haber autorizado hace dos años la instalación de una réplica de la imagen de Santa Eulalia Mártir, traída desde Guatemala, que ahora es motivo de celebración con la Santa Misa cada segundo sábado del mes. La réplica de la imagen y el espacio para las celebraciones culturales y religiosas en la Parroquia Santa Cruz, ha contribuido a que las comunidades mayas en California continúen teniendo una conexión con sus tierras de origen.

Para Maryknoll, la comunidad maya q’anjob’al no es desconocida, ya que muchos de sus misioneros han servido en misión en Huehuetenango, en el noroeste de Guatemala, desde la década de 1960. Uno de ellos fue el Padre Maryknoll Daniel Jensen, quien como párroco de la Parroquia de Santa Eulalia desarrolló programas de formación para laicos y de catequesis para las comunidades indígenas del área, en la década de 1970.

El Padre Jensen se enamoró de la Comunidad Santa Eulalia Huehuetenango de tal manera que pidió que después de su muerte sus cenizas fueran depositadas en este lugar. Maryknoll cumplió su deseo, llevando sus cenizas a Santa Eulalia en el 2014. A pesar que habían pasado 33 años desde que el Padre Jensen culminó su misión en Guatemala, todo el pueblo recibió sus restos con mucha reverencia y agradecimiento por su labor.

El Padre Jensen y otros misioneros Maryknoll sembraron semillas que quizá nunca imaginaron que darían fruto en otros lugares como Los Ángeles. Ahora, la comunidad de Santa Eulalia en California, está siguiendo sus pasos, evangelizando y dando formación catequética aquí.

“La Comunidad Maya Q’anjob’al Santa Eulalia, por su propio nombre, ya es ganancia para la comunidad inmigrante católica en la zona más pobre de Los Ángeles”, dice el Padre Pimentel. “Yo sólo sentí la obligación de ofrecerles un espacio para sus actividades en un lugar más estable ya que como administrador de la parroquia tenía el poder y la oportunidad para darles la bienvenida en nombre de la Arquidiócesis de Los Ángeles”.

De ese modo, la Arquidiócesis de Los Ángeles, da la bienvenida a un gran número de grupos étnicos en sus parroquias, formando una comunidad de comunidades. Esto es una prioridad pastoral en el plan de “pastoral de conjunto” de la arquidiócesis.

“Cuando sus dirigentes me pidieron que nuestra parroquia fuese la casa de Santa Eulalia, fue un honor y felicidad el darle la bienvenida a este grupo de feligreses que por causas ajenas, hacían sus reuniones en sus casas, sin tener un lugar permanente. Hicimos un convenio para asegurar que mis sucesores continuarán ofreciéndoles la hospitalidad que se merecen”, dice el Padre Pimentel. “Al final, ganamos el respeto mutuo y colaboración entre los creyentes de diferentes grupos étnicos. En otras palabras, con la presencia de la comunidad maya, nos convertimos en una comunidad acogedora que valora la diversidad en la unidad, en donde la fe y el servicio no son sólo palabras, sino una forma concreta de vivir la alegría del Evangelio”.

Foto principal: Miembros de la comunidad maya q’anjob’al llevan en procesión una réplica de la imagen de la Virgen de Santa Eulalia, patrona de su pueblo en Guatemala, por calles de Los Ángeles, California.
 

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