Una Hermana Maryknoll ayuda a las madres infectadas con VIH y a sus bebés en Myanmar

“Ven a conocer a la gente y ver cómo vive”, dice la Hermana Mary Grenough, mientras guía a los visitantes a través de la barriada Hlaing Tharyar en la ciudad mayor de Myanmar, Yangón.

A sus 83 años, la Hermana Maryknoll de Louisville, Kentucky, no ha perdido la pasión ni el vigor que la llevaron a servir a los pobres de esta nación del sudeste asiático hace 11 años.

“Muchos no pueden pagar ni siquiera una alimentación adecuada, atención de la salud o educación”, dice ella, tejiendo su camino a través de las calles estrechas, ruidosas y polvorientas llenas de chozas de bambú, muchas de ellas con pequeñas “tiendas” a lo largo de la calle.

Decenas de miles de personas del Delta Irrawaddy en Myanmar se mudaron a esta zona industrial después que el ciclón Nargis destruyó sus hogares en 2008. Llegaron a Yangón en busca de empleo, educación y salud. En su lugar, se encontraron con dueños de fábricas en busca de mano de obra barata.

Debido al nacimiento de bebés VIH-positivos en la zona industrial de Yangón, la Hermana Grenough con Myanmar Catholic HIV/AIDS Network, iniciaron el programa de salud comunitaria El Sueño de María.

Consternada por el nacimiento frecuente de bebés VIH-positivos, algo que sabía que podía evitarse mediante la identificación y el tratamiento de las madres, la Hermana Grenough, una enfermera registrada con capacitación especial en atención materno-infantil, inició el programa de salud El Sueño de María en Hlaing Thayar en 2014, con financiación inicial de su familia en Estados Unidos.

El programa, que forma parte de Myanmar Catholic HIV/AIDS Network (MCHAN) que la Hermana Grenough también inició en 2010, se dirige a 328 hogares en el denso barrio pobre. La misionera y su personal trabaja directamente en las casas destartaladas de la gente, enseñando a los voluntarios cómo dar tratamiento; y refiriendo los casos más graves a hospitales cercanos.

De 53 mujeres embarazadas que se unieron el programa, sólo cuatro habían buscado atención prenatal. La mayoría necesitaba medicina para la anemia, tenían deficiencias de vitaminas o presión arterial alta y cuatro necesitaron cesáreas para salvar sus vidas.

Las mujeres vivían a dos millas del hospital, pero no podían acceder ni siquiera a los seis dólares que cuesta inscribirse en el programa de atención prenatal del gobierno. Gracias a El Sueño de María, las facturas de las mujeres fueron cubiertas y otras 10 mujeres recibieron una cirugía mayor.

Maryknoll, Myanmar HIV

Niñas usan en sus rostros una crema tradicional para protegerse del sol.

Cuando la Hermana Grenough camina por el barrio, los niños paran de correr y jugar en la calle y con entusiasmo agarran sus manos. Más de la mitad de los pequeños aquí no está inscrito en la escuela y sólo el 7% de los jóvenes asiste a la secundaria.

Supuestamente, las escuelas del gobierno son gratuitas, pero se espera que los estudiantes compren uniformes, útiles y complementen los escasos salarios de los maestros con “regalos” de dinero en efectivo. Incluso si pudieran pagar estos costos, la mayoría de los niños todavía tendría que trabajar para ayudar a sus familias.

La Hermana Grenough y su equipo alivian esas cargas a través de las microfinanzas. Después de participar en un taller de cinco días, 15 familias fueron escogidas para el programa que permite a los participantes el acceso a pequeños préstamos para actividades generadoras de ingresos a una tasa baja de interés.

Ye Ye Win, 38, una ama de casa y contadora del programa, dice que este se inició con un capital de 700,000 kyats ($637). Ahora los miembros son capaces de ahorrar cerca de tres dólares cada mes en lugar de aumentar sus deudas. Son elegibles para préstamos a 2% de interés en comparación con las tarifas comerciales de 20%.

madres infectadas con VIH y a sus bebés en Myanmar

El equipo de la Hermana Grenough ayuda a personas de la barriada de Hlaing Thayar a generar ingresos para pagar alimentos, atención de salud o educación.

Un pequeño porcentaje de los fondos del programa es destinado a necesidades de la comunidad, tales como inscribir a las mujeres en el programa prenatal del gobierno.

“El compartir problemas y discutir cómo resolverlos juntos fomenta el espíritu comunitario”, dice Ye Ye Win. “Nos da confianza para continuarlo como un programa sostenible».

En el primer año de El Sueño de María, cuatro personas VIH-positivas recibieron tratamiento. “Antes de que me trataran no podía caminar o incluso sentarme en una silla», dice una de las mujeres, Aye Aye, que sufría de tuberculosis. “Tuve que tomar medicamentos para la tuberculosis durante seis meses antes de recibir TAR (terapia antirretroviral) de un hospital administrado por el gobierno».

La mujer, 42, dice que recibió un préstamo de 50,000 kyats (unos $45) y fue capaz de abrir una tienda en frente de su choza de bambú de 10 por 15 pies. Ella ahora vende nuez de betel, aperitivos y bebidas frías. Su marido, que también sufre de sida, es jornalero y gana el salario mínimo oficial de 380,000 kyats (unos tres dólares) cuando tiene la oportunidad de trabajar.

«Estoy muy agradecida al equipo de la Hermana Mary, que me ayudó y motivó”, dice Aye Aye. «Estoy decidida a continuar con este trabajo.»

El equipo de la Hermana Grenough colabora con la Red Interreligiosa Myanmar por el VIH/SIDA en otras actividades, incluyendo un servicio anual con velas en memoria de las actividades del Día Mundial del SIDA. Estos eventos ofrecen una oportunidad para que los budistas, musulmanes, hindúes y cristianos pongan sus recursos en común y aprendan a apreciar y confiar en los demás.

“Se necesita la interacción de las personas, independientemente de su religión y origen étnico para obtener servicios esenciales”, dice la Hermana Grenough, quien anteriormente se desempeñó casi 40 años en Filipinas. Ahora, mientras se prepara para retirarse de la misión en el extranjero, ella está preocupada por su programa.

«El compartir problemas y discutir cómo resolverlos juntos fomenta el espíritu comunitario».

Mientras sólo los problemas de la guerra civil y las personas desplazadas en el interior aparecen en los periódicos, Myanmar sigue teniendo una de las tasas más altas de infección de VIH en Asia. En 2014, ONU/SIDA estimó que el número de personas que viven con el VIH en Myanmar fue de alrededor de 210,000—uno de cada 200 no recibe tratamiento. Alrededor de 120,000 no reciben tratamiento, incluso si son conscientes de que tienen la enfermedad.

“Los donantes extranjeros están financiando lo que consideran otras prioridades como ayuda para desastres y ayuda de emergencia para las personas internamente desplazadas”, dice el Obispo Alexander Pyone Cho, presidente de la Comisión para la Pastoral de la Salud de la Conferencia Episcopal de Myanmar.

El Obispo Cho dice que el trabajo de MCHAN ha ayudado a que la Iglesia local en todo Myanmar esté más consciente de la pandemia del VIH/SIDA, y se centre en la educación para la prevención y el cuidado de todos los que sufren a causa del virus, independientemente de su religión u origen étnico.

En Myanmar, el cuidado de la salud es casi inexistente para los pobres de áreas rurales y es limitado, incluso en las ciudades. Desde hace más de cinco décadas, el gasto del gobierno en salud fue el más bajo en el sudeste asiático. En un informe de la Organización Mundial de la Salud en 2013, Myanmar quedó en último lugar en una lista de 190 países para el rendimiento general del sistema de salud.

Sin embargo, el «sueño» de la Hermana Grenough continúa. Las elecciones nacionales en Noviembre, 2015, trajeron a la Liga Nacional para la Democracia al poder y existe la esperanza de que los nuevos líderes puedan mejorar la vida de la gente común. Con el tiempo y una mayor proporción del presupuesto nacional, mejores servicios de salud podrían traer alivio a los enfermos y pobres en todo Myanmar.

Los nombres de los participantes del programa El Sueño de María han sido cambiados para proteger su identidad.

Foto principal: Por más de una década, la Hermana Maryknoll Mary Grenough ha llevado esperanza y amor a los más pobres de la barriada de Hlaing Thayar en Yangón, Myanmar. Sean Sprague//Myanmar.

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