Misionera Laica comparte su espiritualidad y habilidades en Myanmar.

|| Por John Zaw, fotos de Sean Sprague

Emily Valdez está construyendo comunidades en Myanmar en más de un sentido. Como miembro de la Misión Laica Católica de Filipinas (PCLM), ella no sólo está organizando Comunidades Eclesiales de Base (CEB), donde las personas se reúnen para compartir su fe, sino también los está ayudando a desarrollar habilidades, proyectos y así trabajar juntos para mantenerse a sí mismos y a sus familias.

Valdez ha servido en Myanmar desde el 2013. Trabaja junto con el equipo misionero Maryknoll en Myanmar, conformado por el Padre Maryknoll James Kofski, la Hermana Maryknoll Mary Grenough y la también misionera laica filipina Evangeline Pico.

Después de haber trabajado en su natal Filipinas para una empresa de productos químicos, donde capacitaba a clientes para elaborar productos para el hogar y comercializarlos, Valdez está combinando su visión para los negocios y sus raíces religiosas en su ministerio en Shwe Pyi Thar, una zona industrial en Yangón, la ciudad más grande de Myanmar.

“Todo se basa en la Palabra de Dios. Los proyectos de oración y de estudio de la Biblia y los proyectos de generación de ingresos van de la mano”, dice, refiriéndose a su enfoque holístico para la formación de liderazgo y la formación de la fe en las pequeñas comunidades eclesiales que ella está ayudando a empezar en Shwe Pyi Thar.

En la Iglesia católica de Santa Gemma Galgani, por ejemplo, Valdez estableció una CEB con el apoyo del padre dominico George Phe Mang, el párroco. Los miembros de esta comunidad se reúnen regularmente para orar, así como para desempeñar actividades que generan ingresos, tales como el fabricar jabones y velas.

Valdez regresa a Yangón con el Padre Maryknoll James Kofski (polo verde) y Angela, su asistente, después de visitar Khun Thar Yar, una aldea cerca al río Irriwaddy.

Valdez regresa a Yangón con el Padre Maryknoll James Kofski (polo verde) y Angela, su asistente, después de visitar Khun Thar Yar, una aldea cerca al río Irriwaddy.

En el pueblo de Khun Thar Yar, en las afueras de Shwe Pyi Thar, ella comenzó una comunidad cristiana que se ha convertido en un imán para la actividad interreligiosa. “Visitamos cada casa, y oramos y cantamos juntos”, dice de la CEB que comenzó con 11 miembros católicos. “En este entorno mayormente budista, esto puede ser un poderoso testimonio de nuestra fe”. Ella añade que muchos de los aldeanos budistas que comenzaron a compartir una comida y reunión con sus vecinos católicos ahora participan en la oración y el estudio de la Biblia con ellos. Y con su ayuda, católicos y budistas también están trabajando juntos para proporcionar un almuerzo dos veces al mes a 150 niños en este pueblo—al que sólo se puede llegar en bote.

Para ayudar a aliviar la pobreza en Khun Thar Yar, donde las personas dependen principalmente de los cultivos de temporada para subsistir, Valdez comenzó una tienda que era propiedad de los miembros de la CEB, con responsabilidad y ganancia compartida. La tienda ofrece productos como arroz, aceite, velas, gasolina y fertilizantes a precios más bajos que las tiendas comerciales. Los aldeanos católicos y budistas pueden comprar artículos a crédito.

La CEB también ha traído beneficios intangibles, dice Edward Aung Win Sein, quien vive en Khun Thar Yar y sirve como líder de oración para reuniones mensuales. Él añade que es un privilegio especial reunirse para compartir las escrituras y discutir abiertamente los problemas locales.

“Ganamos confianza en nosotros mismos y (ganamos una mayor) autoestima al discutir los problemas del pueblo con nuestros líderes budistas y vecinos”, dice Sein, de 54 años de edad y padre de ocho. “Tenemos un espíritu comunitario y podemos resolver los problemas de cada uno en solidaridad”.

Niños y niñas, procedentes de aldeas remotas, se alojan en la pensión de Santa Rita para asistir a las escuelas de Yangón.

Niños y niñas, procedentes de aldeas remotas, se alojan en la pensión de Santa Rita para asistir a las escuelas de Yangón.

Valdez está satisfecha. Su propio interés en los temas sociales y la comunión entre religiones se desarrolló a una temprana edad.

“Vengo de una larga línea de evangélicos, incluyendo pastores que estuvieron involucrados socialmente”, dice ella. “Mi padre era católico, mi madre y cuatro hermanas también se volvieron católicas. Crecí en un ambiente donde protestantes y católicos trabajaban y oraban juntos”.

Cuando era una estudiante en la Universidad Estatal de Mindanao Occidental en la ciudad de Zamboanga, dice, “me comprometí cada vez más con el catecismo y la transformación social. Estaba tan activa en los asuntos sociales y políticos que me pusieron bajo vigilancia”.

Durante la dictadura militar de Ferdinand Marcos en la década de los 1980, Valdez realizó en su tierra natal seminarios sobre el desarrollo de la conciencia social, la organización de cooperativas de agricultores y la documentación de violaciones de los derechos humanos. “Cuando yo estaba dando mis seminarios, los militares me detuvieron tres o cuatro veces y pasaron un día o dos antes de ser liberada”, recuerda.

Emily Valdez y la Hermana Mi Mi, sonríen mientras los menores reciben una alimentación balanceada.

Emily Valdez y la Hermana Mi Mi, sonríen mientras los menores reciben una alimentación balanceada.

Más tarde, ella trabajó en la planificación y desarrollo municipal en Zamboanga del Sur, pero continuó dando seminarios de liderazgo y de organización de programas de CEB. Por la insistencia del fallecido Obispo Federico O. Escaler, dejó su trabajo en el gobierno y se unió al PCLM, una organización misionera laica en Filipinas que fue fundada por los Padres y Hermanos Maryknoll para fomentar el crecimiento de las pequeñas comunidades cristianas en Filipinas y más allá. Gracias a una beca del Instituto Pastoral de Asia Oriental de la Universidad de Manila, ella obtuvo una maestría en estudios pastorales. Más adelante, ella dejó el trabajo pastoral para experimentar el mundo de los negocios, donde disfrutó del éxito. “Pero me sentía vacía y descontenta con mi vida. Algo faltaba”, dice. “Pensé nuevamente en renovar compromiso con PCLM, y sentí un fuerte deseo por ir a las misiones en el extranjero. Le dije al PCLM que me interesaría si es que había una vacante en el extranjero”. Un mes más tarde estaba en Myanmar.

Además de las CEBs, Valdez continúa la labor de su finada colega del PCLM Magarita Inhumang, al ayudar a jóvenes en casas de huéspedes y orfanatos en la Arquidiócesis de Yangón y la Diócesis de Pathein.

La oración diaria le da el sustento para continuar con su misión, dice. Cuando ella estaba discerniendo si ir al extranjero con PCLM, comenzó a orar: “Señor, guíame. No puedo hacer nada sin ti. Soy tu instrumento”.

“Sigue siendo mi oración”, añade.

Foto principal: La misionera laica filipina Emily Valdez (segunda dcha.) trabaja junto con el equipo misionero de Maryknoll en Myanmar. Desde el 2013, ella se esfuerza para promover el bien comunitario a través de la formación de comunidades eclesiales de base.

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