Los caminos de Dios en nuestras vidas a veces son directos; otras dan muchas vueltas. Los caminos de Mary y Patrick Denevan—Mari y Patricio—les llevaron a servir al pueblo zapoteco, San Andrés de Huayapam en el estado de Oaxaca, México.

“Aquí, en Huayapam, hemos llegado a casa”, dice Mari. “Esta misión es una aventura maravillosa”, dice Patricio.

Patricio fue sacerdote Maryknoll por siete años y sirvió en misión en Venezuela por un año. Luego de dejar el sacerdocio, trabajó por más de 30 años como especialista de departamento de recursos humanos, hasta su retiro el año 2001.

Mari, una ex Hermana Maryknoll quien trabajó en misión en las escuelas de la región de Beni en Bolivia, ha pasado la mayor parte de su vida profesional ministrando, como psicoterapeuta en centros de salud mental en Oregon y Washington, a personas con enfermedades mentales graves.

Unidos en el sacramento del matrimonio, ambos conservaron la espiritualidad de los Maryknoll, uniéndose al grupo de Afiliados Maryknoll en Portland, Oregon.

Actualmente, Mary tiene 78 años y Patricio, 81. Los esposos, que celebran 46 años de matrimonio, tienen dos hijos, Kevin y Angela, y dos nietos, Isaac y Lasha.

Llegada la época del retiro, en el 2002 la pareja decidió dejar la comodidad de su vida en Estados Unidos para ir a servir en misión a México como Misioneros Laicos Maryknoll (mklm). “Fue la culminación de un largo caminar”, dice Mari.

Culminada su asignación con mklm, los Denevan permanecieron en Oaxaca y fundaron una pequeña organización no gubernamental independiente en el 2007. El proyecto, cuyo objetivo es brindar cuidado a la tierra y al pueblo indígena, se llama Rancho Guadalupe. Cuenta con paneles solares, que proveen fuente de energía sostenible, promueve el cultivo orgánico de hortalizas, y una gran milpa—agroecosistema mesoamericano—para maíz.

La casa de Rancho Guadalupe, que está hecha de materiales naturales, como el adobe, refleja una conciencia ecológica. En vez de usar plomería para el inodoro, emplea la técnica alternativa del “baño seco ecológico”.

Patricio contribuye a mantener Rancho Guadalupe según las prácticas de permacultura, que propone una integración de los seres humanos con la naturaleza.
“Rancho Guadalupe me muestra la santidad de la creación de Dios. Experimento el amor de Dios por medio de la tierra y por las personas con quienes vivimos y trabajamos”, dice Patricio.

Mari trabaja en la salud holística. El Rancho Guadalupe utiliza dos habitaciones como consultorios donde se ofrecen consejería y terapia. “La sanación implica la salud del cuerpo, la mente, las emociones y el espíritu”, dice Mari.

La misión de Mari y Patricio se basa en su participación en la vida cotidiana de los pobladores de esta pequeña aldea zapoteca.

En la parroquia de San Andrés, Mari sirve como catequista y ministra de la Eucaristía. Cada mes, ella organiza un mini-retiro para adultos en la formación de la fe. Los domingos, ella lleva la Comunión a doce personas que no pueden asistir a Misa debido a una enfermedad o a la vejez. Mari y Patricio se alimentan espiritualmente con la oración diaria y con las lecturas del Evangelio del día. La pareja está agradecida por el apoyo que han recibido de su familia, sus amigos en el capítulo de Afiliados de Maryknoll en Portland, y el capítulo al cual pertenecen, en Mérida, México. ¡Y por supuesto, de sus compañeros de Rancho Guadalupe!

Su misión no sólo les ha dado un nuevo hogar, sino una nueva identidad. Los esposos Mari y Patricio Denevan adoptaron la ciudadanía mexicana en el 2012. “Queremos que lo que sucede a la gente de Oaxaca, nos suceda también”, dice Mari. “El pueblo nos ha aceptado tal como somos; y cada día nos ayuda a aprender juntos cómo ser Buena Nueva”.

Foto principal: Mari y Patricio Denevan, afiliados Maryknoll en Oaxaca, México, buscan cuidar la tierra y su gente. Cortesía Deirdre Cornell.

maryknoll-icon-grey