Enero/Febrero 2017

Dar la bienvenida a los haitianos

En octubre, el pueblo de Haití enfrentaba fuertes vientos y lluvias causadas por el devastador huracán Mateo que dejó hogares destrozados y destrucción. Unos días antes, el gobierno de Estados Unidos anunció que se reanudará la deportación de haitianos indocumentados que pondría fin a una suspensión de seis años puesto en marcha después del terremoto de enero del 2010. Haití no está en condiciones de recibir deportados. Ellos todavía están luchando para recuperarse del terremoto. Decenas de miles de personas han migrado en busca de un hogar y trabajo.

Los misioneros Maryknoll se han encontrado con los inmigrantes haitianos que viven en las sombras en Brasil y en la frontera de Estados Unidos y México. Hay que pedir al Secretario de Seguridad Nacional, Jeh Johnson, a reincorporar la Libertad Condicional Humanitaria Temporal para los haitianos. “El terremoto que afectó a Haití fue lo peor que pudo suceder,” dice Hermano, un inmigrante haitiano que ahora vive en Brasil en una entrevista con el Misionero Laico Maryknoll Greg Fischer. “No puedes escapar, no se puede hacer nada, la magnitud del terremoto fue devastador y no puedes evitarlo. Cuando este ocurrió, todos pensamos que era el fin del mundo. . . No teníamos nada.”

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