Nuevos Misioneros Laicos Maryknoll empiezan su misión con un llamado a promover la no violencia en el mundo

|| Por Margaret Gaughan, fotos de Deborah Northern, MKLM

Cuando ocho nuevos miembros de los Misioneros Laicos Maryknoll (mklm) se embarcaron en sus viajes al extranjero recientemente, se les dio un desafío impresionante. “Hagan que el Jesús no violento esté presente y sea visible en un mundo que parece incapaz de encontrar una vía para salir de la violencia perpetua”, les dijo Marie Dennis, copresidenta de la organización internacional de la paz Pax Christi y ex directora de la Oficina de Maryknoll para Asuntos Globales. Dennis habló en la ceremonia de envío de los mklm, donde les recordó a los nuevos misioneros que están llamados a ministrar a un mundo que anhela la paz: “La gente está impaciente de imaginar que otro mundo es posible”, dijo.
Estos ocho hombres y mujeres, solteros y parejas con hijos, salen para ayudar a construir ese mundo con la gracia de Dios.

 

Annie Burns

Annie Burns, de Hinckley, Ohio, viaja a Bolivia, donde le gustaría trabajar con comunidades indígenas. “Espero poder estar presente ante las necesidades y la espiritualidad de estas comunidades”, dice, “y reverenciar la sabiduría que tienen y que compartirán con nosotros”.
Como estudiante en la Universidad Loyola de Chicago, donde se especializó en teología y administración de negocios, Burns probó la misión en el extranjero visitando El Salvador a través de un programa de estudio en el extranjero. Discerniendo su futuro después de la universidad, se sintió atraída por mklm porque dice que permite una “entrada lenta y paciente a la misión”. Esto incluye un programa de orientación de 10 semanas en Maryknoll, N.Y., estudio de idiomas en el país anfitrión y un compromiso de tres años y medio de servicio.

 

Filomena Siles

Filomena Siles también servirá en Bolivia. Ella está regresando como una Misionera Laica Maryknoll a su tierra natal, donde fue presentada a mklm por su esposo, el Misionero Laico Maryknoll Joe Loney. Tienen dos hijos de 13 años. Siles también tiene dos hijos adultos y cuatro nietos en Bolivia. “Me encanta la capacidad de vivir plenamente mi fe católica junto con mi esposo e hijos sirviendo a los pobres y siguiendo el ejemplo de Jesús”, dice ella sobre su decisión de unirse a mklm. Ella continuará su trabajo como maestra de educación especial, ayudando a niños con autismo y problemas de visión, así como aquellos que han sufrido un trauma o se han quedado atrás en la lectura. Su objetivo, dice, es “dar a los estudiantes que luchan la inspiración, la confianza en sí mismos y las herramientas educativas para ser lo mejor que pueden ser”.

 

 Nuevos Misioneros Laicos Maryknoll empiezan su misión con un llamado a promover la no violencia en el mundo

Marcelo Maiorano y Kathleen Maynard, con sus hijas Cecilia y Maëlle Maiorano.

Para Marcelo Maiorano, servir en Brasil con su esposa Kathleen Maynard y sus hijas Cecilia, 3, y Maëlle, 1, es un retorno a sus raíces. Su madre nació en la ciudad brasileña de São Paulo. Maiorano, licenciado en estudios internacionales por la Universidad Loyola de Chicago, se reunió con Maynard, una enfermera con un título de Boston College, cuando ambos trabajaron en Juneau, Alaska, con el Cuerpo de Voluntarios de los Jesuitas. Esa experiencia de trabajar con personas marginadas de la sociedad encendió el deseo de la pareja de seguir trabajando por la justicia social.

“Mi esposo y yo hemos contemplado a Maryknoll porque es una organización que busca formar un mundo más compasivo”, dice Maynard, quien creció en Jackson, New Hampshire, donde ella y su esposo han criado a sus hijos. “Aprender sobre el apoyo y el estímulo que mklm da a familias jóvenes como la nuestra consolidó nuestro interés en unirnos”, dice Maiorano. Mientras su esposa compartirá sus habilidades en el área de salud con los brasileños, Maiorano espera usar las habilidades que aprendió durante la orientación de mklm para ayudar a las personas, especialmente a los jóvenes, a resolver los conflictos de manera no violenta.

 

Rebecca Muder

Rebecca Muder dice que espera ser “una fuente de curación y totalidad para individuos y comunidades” en Brasil, donde le gustaría hacer pastoral en las cárceles y convertirse en una educadora y facilitadora de la justicia restaurativa, la cual es un proceso que busca reparar las relaciones llevando a las víctimas de los crímenes cara a cara con sus agresores para que ambas partes puedan escuchar y compartir sus sentimientos. Muder, oriunda de Kansas City, Kansas, tiene una maestría en estudios teológicos de la Universidad de Dayton. Tiene experiencia en ministerios de prisión y más recientemente coordinó un programa de voluntarios para adultos jóvenes para la Arquidiócesis de Chicago. Ella dice que se siente atraída por mklm por “la forma en que entra en otras culturas con sensibilidad y sostenibilidad”.

 

Timothy Ross

Timothy Ross, de Lake Orion, Michigan, espera poder compartir sus antecedentes agrícolas y, lo que es más importante, su fe con el pueblo de El Salvador. Ross, quien obtuvo su título en agricultura en la Universidad de Missouri, pasó rápidamente por El Salvador cuando lo visitó como representante de la Asociación de Estudiantes Católicos del Newman Center, tratando de establecer una relación de hermandad con una parroquia salvadoreña. Durante su visita, se enteró de mklm.

“Su metodología para integrar a los misioneros en la comunidad donde serán acogidos es muy completa y realista”, dice, explicando que además de proporcionar un programa de orientación y capacitación lingüística, mklm envía a nuevos misioneros a comunidades establecidas de misioneros y da tiempo a los neófitos para visitar los sitios de la misión y discernir cuál es el mejor ajuste para ellos.

 

Nuevos Misioneros Laicos Maryknoll empiezan su misión con un llamado a promover la no violencia en el mundo

Anne Berry y George Stablein, con sus hijas Louisa y Susanna.

Anne Berry y su esposo George Stablein de Clenenin, West Virginia, han discernido que Tanzania es la mejor misión para ellos y sus hijas Susanna, 6, y Louisa, 2. La pareja, ambos médicos, se conocieron cuando eran estudiantes de la Facultad de Medicina en la Universidad Estatal de Pensilvania. Berry, quien había trabajado en Nicaragua con el Cuerpo de Voluntarios de los Jesuitas después de la universidad, se inspiró en las Hermanas Maryknoll y los Misioneros Laicos Maryknoll quienes servían allí. “Me sentí atraído por su compromiso con la justicia social, no sólo ‘ayudaban’, sino que trabajaban junto a las personas en las comunidades marginadas para transformar estructuras injustas y construir el Reino de Dios para todos”, dice Berry. Su esposo se contagió de misión. Ambos trabajarán en el Centro Médico Bugando en la ciudad de Mwanza, Berry compartirá su experiencia en atención materna y Stablein sus habilidades como pediatra.

Ellos anhelan saber lo que sus hijas descubrirán allí. “Es muy importante que nuestros hijos aprendan de la justicia social a una edad mucho más joven que yo”, dice Stablein. “Quiero que sepan que sólo porque algo es como es, no significa que deba ser así. Ruego que puedan trabajar por estructuras justas para todos”.

Foto principal: Los ocho nuevos Misioneros Laicos Maryknoll y sus hijas. Primera fila: George Stablein (izq.), Anne Berry, Rebecca Muder, Timothy Ross, Filomena Siles, Maëlle Maiorano, Marcelo Maiorano, Kathleen Maynard y Cecilia Maiorano. Segunda fila: Louisa Stablein (izq.), Susanna Stablein y Annie Burns.

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