|| Texto y fotos por Giovana Soria

El Padre Maryknoll Gerard Kelly entra al salón parroquial de la Iglesia Sagrado Corazón de Houston, Texas, llevando en alto el Santísimo Sacramento. Va acompañado por dos jóvenes quienes cargan velas encendidas. Se dirigen a una esquina del salón, hacia una estación iluminada con velas y decorada con flores. Es La Hora Santa, un momento de espiritualidad y reflexión que es parte del VIII Encuentro Misionero Juvenil de la Arquidiócesis de Galveston-Houston.

Los 50 jóvenes que participan en el encuentro observan reverentemente. En el piso han colocado una pancarta con un corazón rojo en el centro. Cada participante recibió pequeños corazones para dedicarlos al Señor. El Padre Kelly le pide a cada joven que ponga en ese simbólico corazón Eucarístico de Jesús sus intenciones y que entreguen sus corazones a Jesús.

El coro entona inspiradoras canciones y los jóvenes se acercan de rodillas, algunos con lágrimas en los ojos a orar ante al Santísimo. Es un momento de paz, un momento de reflexión intensa en el que los jóvenes se comunican en su propio silencio con Jesús.

Jóvenes hispanos en Houston son inspirados a servir en misión

El Diácono Leonel Yoque, promotor misionero Maryknoll, entrega un crucifijo a Gabriela Nieto en la ceremonia de envío misionero.

Este encuentro misionero fue una idea que la Hermana María Dolores Ramírez de la Orden de Las Carmelitas del Sagrado Corazón, compartió con un grupo de jóvenes de Texas. Entusiasmados con la idea, ellos buscaron la ayuda del Padre Kelly, quien es Director de la Oficina de Promoción Misionera de Maryknoll en Houston.

El Padre Kelly recuerda cuando ellos tocaron la puerta de la casa Maryknoll en Houston, hace ocho años, para preguntarle cómo iniciar una conferencia. “Les pregunté: ¿Tienen fondos y un local? Ellos respondieron: ‘No’”, dice el misionero. “Les ayudé a buscar una iglesia en Houston, donde se inició el primer encuentro con 12 participantes quienes se hospedaron en las casas de los feligreses; una práctica que aun conservamos”.
El apoyo, la presencia del Padre Kelly es esencial en la organización y formación misionera, dicen los jóvenes; él ha sido uno de los pilares del encuentro.

El encuentro se realiza un fin de semana de cada año en una de las parroquias de la Arquidiócesis de Galveston-Houston.

Jóvenes hispanos en Houston son inspirados a servir en misión

Unidos en oración, jóvenes del encuentro adoran al Santísimo Sacramento mientras el Padre Kelly lo sostiene en alto durante la Hora Santa.

En el más reciente encuentro, los misioneros laicos y líderes parroquiales nacidos en México y otros países de Centroamérica decoraron el salón parroquial con banderas de varios países. En el piso formaron un círculo sagrado con el rosario misionero que representa a los cinco continentes del mundo. Al frente del círculo, destacaba un cuadro de la Virgen de Guadalupe. Además colocaron plantas en macetas hechas de llantas de carro.

El Diácono Leonel Yoque e Yvonne Dilling, del equipo de Discípulos Misioneros Maryknoll, ofrecieron talleres de formación misionera que generaron espacios de diálogo, meditación, oración y reflexión.

En la presentación Yoque y Dilling alentaron a los participantes a vivir un cambio de época y recalcaron el mensaje del Papa Francisco en su exhortación apostólica La Alegría del Evangelio, en el que destaca la necesidad de una Iglesia misionera.

En el encuentro, los jóvenes aprendieron sobre el cuidado de la tierra y sobre las tres crisis que rompen la armonía global, según la encíclica Laudato Si’: la crisis ecológica, social y espiritual. Los jóvenes reflexionaron cómo pasar de un “egosistema” a un ecosistema. “El ‘egosistema’ es el consumo, la avaricia, el desperdicio y el individualismo, mientras que el ecosistema nos une como comunidad, nos enseña a compartir y nos ayuda a desarrollar un modo de amor”, dijo Yoque. “Jesús pasó de un individualismo a compartir su amor misericordioso”.

El programa fue matizado con canciones, dinámicas grupales y conversaciones sobre la realidad que enfrentan los más vulnerables. Además se realizó una caminata rezando el rosario misionero alrededor de la parroquia. Los jóvenes pidieron por los más pobres de los cinco continentes y alabaron con canciones a la Virgen María. La Misa de clausura y la ceremonia de envío de los misioneros fue emocionante.

Para el Padre Kelly, brindar conocimiento y formación misionera a los jóvenes es fundamental. Él dice que ellos han aprendido a reconocer la necesidad de tener una relación humana con otros para su desarrollo espiritual. “La misión se está expandiendo de muchas maneras,” dice él. “Es una obra del Espíritu Santo. Los jóvenes quieren cruzar fronteras y servir a sus comunidades para que el Reino de Dios esté presente en todos”.

Un ejemplo es Gabriela Nieto, quien llegó con su familia a Houston, Texas, cuando tenía seis años. Ella recuerda muy poco de su país natal, México, porque creció y se educó en Estados Unidos. En su adolescencia sufrió la incertidumbre de ser indocumentada y, dice, se volvió individualista. Cuando a sus 20 años la invitaron a participar en el primer encuentro misionero su actitud cambió, añade, y descubrió su misión de servir a Dios y a su comunidad.

“Es una obra del Espíritu Santo. Los jóvenes quieren cruzar fronteras y servir a sus comunidades para que el Reino de Dios este presente “.

Ahora Nieto tiene un permiso de trabajo gracias al programa de Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (daca) y es misionera laica de las Carmelitas del Sagrado Corazón (CasaHeart). “Aprendí que ser misionera es una forma de vivir y es parte de mi vida”, dice ella, quien tiene un licenciatura en educación y es profesora de matemáticas en una escuela pública de Houston. “Gracias a las manos de Dios logré desarrollarme profesionalmente y a pesar que no puedo volver a mi país, mi misión es vivir para servir a Dios y a mi comunidad”.

Dulce Tovar es otra joven inspirada desde el primer encuentro y también es misionera laica CasaHeart. Ella dice que el objetivo del encuentro es crear conciencia misionera. “En el encuentro presentamos a organizaciones como Maryknoll y si algún joven tiene la inquietud de servir puede servir en Estados Unidos o en el extranjero”, añade.

Tovar, nacida en México, ha servido en misiones de corto tiempo en Ecuador y Colombia, que han impactado su vida. “Es triste ver la realidad de países donde hay necesidad”, dice Tovar. “En Estados Unidos se observa el individualismo, pero cuando viajamos a otros países conoces a Jesús. He descubierto a Jesús que ama a los pobres y es misericordioso cerca a la gente que servimos”.

El Padre Kelly, quien es miembro del Consejo de Misiones en la Arquidiócesis de Galveston-Houston, dice: “A nivel nacional consideramos a este nuevo movimiento de jóvenes como la tercera ola misionera. La primera ola fue la conquista de América por España y Portugal en el siglo XVI, donde evangelizaron y convirtieron a las poblaciones en cristianas. La segunda ola fue cuando organizaciones misioneras como Maryknoll salieron a evangelizar en el siglo XIX. Ahora estamos conociendo la tercera ola de misioneros laicos quienes sirven en el extranjero por corto tiempo y también ofrecen servicio voluntario en sus comunidades. Estos nuevos misioneros necesitan formación y estamos viendo buenos resultados”.

Para Tovar y Nieto el reciente encuentro ha servido para renovar sus vocaciones. Tovar dice que el Padre Kelly ha sido un ejemplo misionero. “Él es un hombre lleno de Dios, alegre, generoso, servicial e incansable. Él es nuestro padrino y lo respetamos como un padre”, dice Tovar. “A veces me pregunto cómo hace tanto por las misiones”. Nieto seguirá sirviendo a su comunidad y confía en los planes que Dios tiene para ella. “El futuro de mi permiso de trabajo es incierto, pero no me angustio, aceptaré la voluntad de Dios y a donde sea que vaya ejerceré mi misión”, dice.

El Padre Kelly de 81 años de edad, nacido en Boston, Massachusetts, se identifica y entiende mucho a los hispanos en Texas porque sirvió en misión en Latinoamérica por más de 30 años. Él está contento de servir a los hispanos en Texas, quienes según el Censo del 2010 representan el 38% de la población. “El aporte de los jóvenes hispanos es muy importante para este nuevo movimiento de la tercera ola misionera”, dice. “Los hispanos mantienen sus valores y tienen una relación estrecha entre la vida y Dios. Pueden ayudar a los anglos a incorporar estos valores a sus vidas”.

Foto principal: Durante el VIII Encuentro Misionero Juvenil de Houston, Texas, los jóvenes participantes se fotografían para el recuerdo junto a un enorme rosario misionero.

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