Semillas de paz plantadas en un barrio peligroso de Haití dan lugar a un oasis

|| Por Theresa Kastner, M.M.

En medio de Cité Soleil—el peor barrio pobre de Haití—crecen jardines de esperanza y paz en lo que antes era un lugar lleno de basura donde pandilleros ejecutaban a sus enemigos.

El sitio, llamado sakala, cuyas siglas en creole haitiano significan “Centro Comunitario para Paz y Alternativas”, fue fundado en 2004 como un proyecto de Pax Christi Haití para combatir la violencia de pandillas y promover la paz en Cité Soleil.

Me enteré de este lugar cuando estaba sirviendo en Haití en el 2015 y buscaba un proyecto en el cual pudiera involucrar a los ancianos con los que trabajaba. Me presentaron a la agrónoma haitiana Wozlò Laurent y a su esposo, Herode. Herode era parte de un grupo de nueve haitianos que empezaron sakala para—entre otras cosas—plantar jardines dentro de neumáticos viejos. Me ayudaron a mí y mis compañeras, las Hermanas Maryknoll Susan Nchubiri y Susan Wangazi, y también a nuestra colaboradora en misión, la Hermana de la Caridad Dianne Moore, a adaptar el concepto de inclusión para los ancianos.

Semillas de paz plantadas en un barrio peligroso de Haití dan lugar a un oasis

El proyecto SAKALA creó 600 jardines en neumáticos en un área que había sido usada por pandillas en Cité de Soleil. Cortesía de la Hermana Theresa Kastner

Nuestras Hermanas Maryknoll dejaron Haití a principios de 2016, pero durante una visita reciente, estuvimos encantadas cuando Wozlò y Herode nos invitaron a visitar sakala y ver cómo se ha desarrollado ese lugar.

A nuestra llegada, conocimos a Daniel Tillias, uno de los nueve cofundadores del proyecto, quien fue nuestro guía. Nos llevó a través de una cancha de cemento donde estaba comenzando un partido de fútbol. Él nos dijo que la loza deportiva también se usa para juegos de baloncesto y que unos 250 jóvenes, en su mayoría ex miembros de pandillas, participan en los programas deportivos de sakala.

Después, Tillias nos hizo pasar a través de una puerta que conducía a un ¡paraíso verde!

Semillas de paz plantadas en un barrio peligroso de Haití dan lugar a un oasis

Visita al proyecto SAKALA en Haití. Desde la izq. Daniel Tillias, Hermana Theresa Kastner, Herode Laurent, Wozlò Laurent, Hermana Dianne Moore y Hermana Susan Nchubiri. Cortesía de la Hermana Theresa Kastner

En esta parcela de medio acre había 600 mini jardines en neumáticos. Cada neumático contenía hasta cuatro cultivos diferentes y alrededor de ellos había un verdadero bosque de árboles de neem, una planta resistente que en tres años puede convertirse en un árbol de tamaño mediano. Aprendimos que las hojas, flores y madera de neem tienen múltiples beneficios medicinales y nutricionales. En una área sombreada por árboles de neem vimos bancas donde grupos de jóvenes se reunían para charlar.

Cerca, vimos un jardín de neumáticos con cuatro arbolitos. “Este es nuestro proyecto de moringa-en-un-neumático”, dice Tillias.
El árbol de moringa, que como el árbol de neem, se originó en la India, es resistente a la sequía y crece en las regiones tropicales y subtropicales, que son algunos de los lugares con mayor necesidad económica en el mundo. La moringa puede ayudar a combatir la desnutrición debido a sus semillas comestibles, hojas y a su aceite.

“Es como si Dios dijera: ‘No te preocupes, te daré este árbol para cuidar de muchas de tus necesidades físicas’”, dice Tillias. “En Cité Soleil, donde la gente sigue viviendo en tiendas o chozas de estaño y cartón, pueden tener un jardín de neumáticos afuera de sus puertas, con estos árboles nutritivos y medicinales”.

Tillias explica que los jóvenes que acuden a sakala aprenden a cuidar los jardines, incluso los más pequeños cuidan las plántulas.

Semillas de paz plantadas en un barrio peligroso de Haití dan lugar a un oasis

Wozlò Laurent demuestra como plantar jardines. Cortesía de la Hermana Theresa Kastner

El mensaje de paz se incorpora en todo el lugar, con columnas declarando: “Mantenga la paz siempre y en todas partes” en múltiples idiomas. Imágenes de famosos pacifistas y activistas ecológicos, incluyendo Mahatma Gandhi, Vandana Shiva, Martin Luther King Jr., Rigoberta Menchú y Nelson Mandela, también adornan este sitio.

“Todo esto amplía los horizontes de los jóvenes”, dice Tillias, “conectándolos con personas de todo el mundo que fomentan proyectos que crean vida”.
La comida producida por los jardines alimenta a los jóvenes que participan en los programas de deportes y jardinería, agrega. La comida adicional se dona a comedores populares alrededor de Cité Soleil.

Dos jóvenes que participan en el proyecto ya están estudiando agronomía en la Universidad de Haití, dice Tillias.

“Es como si Dios dijera, ‘No te preocupes; te daré este árbol para cuidar de muchas de tus necesidades físicas’”.

Cuando salimos de los jardines, el torneo de fútbol acababa de terminar. Los miembros del equipo, algunos de los cuales eran antiguos miembros de pandillas, llevaban camisetas con los nombres de famosos activistas por la paz, incluyendo aquellos cuyas fotos habíamos visto en los jardines.

“El nivel de violencia de las pandillas en Cité Soleil se ha reducido porque los jóvenes, que eran pandilleros, están muy ansiosos por pertenecer al programa”, dice Herode Laurent, encargado del programa deportivo. “En realidad juegan con otros jóvenes que alguna vez estuvieron en pandillas rivales”.

Para seguir perteneciendo a un equipo, los jugadores deben prometer no participar en actividades relacionadas con pandillas, dice.

Unos meses después de nuestra visita a sakala, el huracán Matthew arremetió contra Haití como una tormenta de categoría 4 y mató hasta 1,600 personas aproximadamente. Afortunadamente, sakala no sufrió daños graves durante el huracán y pudo albergar a personas de la zona que lo necesitaban.

Ahora, después del huracán, Tillias comenta que como haitianos que ayudan a otros haitianos, él y otros miembros de sakala viajan a las áreas devastadas por la tormenta al sur del país para compartir su experiencia, proveer asistencia para plantar árboles y ofreciendo todo el apoyo posible a los agricultores allá.

Qué privilegio fue haber visitado sakala, que una vez fue un lugar de muerte y que ahora fomenta la vida.

Foto principal: Cortesía de la Hermana Theresa Kastner

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