Después de un largo caminar en la formación misionera y nuestro aporte como Centro Misionero Maryknoll (CMMAL) en la Iglesia local de Bolivia y a nivel Latinoamericano, tuvimos la alegría de dialogar con La Conferencia Episcopal Boliviana y las Obras Misionales Pontificias (OMP), acerca de la posibilidad de colaborar en la renovación misionera de los sacerdotes y la vida religiosa.

Fruto de dichas conversaciones, se elaboró un Diplomado en Transformación Misionera de la Iglesia, que comenzó a ejecutarse hace dos años a cargo de instructores de CMMAL y las OMP.

La primera versión se realizó en 2015, con una mayoría de participantes de la Arquidiócesis de Cochabamba, ya que el Obispo apoyó mucho en la difusión e importancia de este proceso formativo.

Un tiempo después de esta primera experiencia, el Padre Enrique Bustamante, párroco de la Iglesia San Pío X, en la zona sur de Cochabamba, nos pidió ayuda para realizar una nueva experiencia. Su propuesta fue que lo acompañemos en un proceso de transformación de su parroquia a una parroquia misionera y que eso sirva de modelo para otras comunidades.

“Pedimos al CMMAL que nos acompañe ofreciendo herramientas a nuestros agentes de pastoral para transformar nuestra parroquia de acuerdo con el Plan Pastoral Arquidiocesano”, dice el Padre Bustamante. “Ha sido un acierto animarnos a recorrer juntos este camino”.

Como Centro Misionero, nos pareció un desafío muy interesante. Se armó un grupo de trabajo formado por el Padre Enrique, Sandro Paiva y José Luis Lopez Fuentes (miembros de nuestros equipos) y el Padre Maryknoll Pablo Masson. Luego se sumó el también Padre Maryknoll Ken Moody, quien había participado en el diplomado de transformación misionera de la Iglesia.

Ellos llevaron a cabo diversos encuentros de formación misionera para los líderes de la comunidad y los Padres Masson y Moody acompañaron diferentes momentos de encuentro de las comunidades de base.

Lo más lindo de este proceso fue que nadie tenía una respuesta clara, sino que fuimos haciendo camino al andar y descubriendo juntos, con la gente, lo que implica ser una parroquia misionera.

“Lo más importante y hermoso es ayudar a las personas de las comunidades a tomar conciencia de su compromiso misionero en el barrio”, expresa el Padre Masson. “Por ejemplo, conocí a Sandra, una mujer que colabora en la capilla del cementerio. Ella se acercó a los niños que trabajan limpiando tumbas y poco a poco logró organizar un Apoyo Escolar y contactarse con sus familias. Por medio de los talleres que realizamos, ella y muchos de la comunidad se emocionaron al saber que estaban viviendo la misión que nos pide Jesús y se sumaron a colaborar con el proyecto”.

Hace unos días se nos acercó el encargado de la Pastoral en la Arquidiócesis, el Padre Wilson Vidaurre y nos comunicó que le parecía que la experiencia realizada en San Pío X era muy importante y que sería bueno proponerla como modelo para otras parroquias.

Nos pidió que iniciáramos el modelo en su parroquia para luego proponerlo en la Vicaría de Pastoral a todas las parroquias. De la misma manera se fueron sumando otros párrocos al pedido de acompañamiento en procesos de renovación.

Muchas veces hemos sido testigos de que los resultados no ocurren inmediatamente, sino que el Espíritu Santo nos va guiando y suscitando los tiempos oportunos.

Hoy, el Papa Francisco, nos invita en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium a una “transformación misionera de la Iglesia”, ¿Estamos dispuestos a caminar con nuestras comunidades en ese proceso transformador?

Foto principal: Misioneros Maryknoll, líderes comunitarios, estudiantes y trabajadores del centro misionero en Cochabamba, Bolivia, participan en un ritual conmemorando el día de la tierra. (FOTO: CMMAL/Bolivia)

Para mayor informacion: cmmalbolivia.org

 

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