Una socia en misión en Seattle trabaja con niños para promover la unidad

 

Hannah Hochkeppel se inclinó en su silla cuando unos niños, cristianos, judíos y musulmanes, tomaron el micrófono para rezar en el Bat Mitzvah de su amiga. Decían, “Que podamos ver el día en que la guerra y el derramamiento de sangre cesen, cuando una gran paz abrace al mundo entero. Entonces una nación no amenazará a otra nación, y la humanidad no conocerá la guerra. Para que todos los que viven en la tierra comprendan que no hemos sido creados para odiar o destruir. Hemos nacido para alabar, trabajar y amar”. Mientras leían esta oración judía por la paz, Hochkeppel sonreía.

“Tengo muy en cuenta que todos hemos sido creados con dignidad y que el amor de Dios es lo suficientemente grande para todos”, dice. “Independientemente de las diferencias de opinión o la práctica de la fe, hay un hilo común que nos une”.

Como directora de programa para el Capítulo de Seattle de la organización Kids4Peace, ella crea espacios seguros para que jóvenes de diferente fe dialoguen, construyan una comunidad y trabajen juntos por la paz, localmente y globalmente. Kids4Peace, según su sitio web, es “un movimiento juvenil interreligioso dedicado a poner fin a conflictos e inspirar esperanza”. Al preguntarle sobre la parte favorita de su trabajo, ella señala momentos como este.

Recientemente, ella se asoció con la Oficina de Maryknoll en Seattle, junto con la Oficina de Misiones de la Arquidiócesis de Seattle y el Centro Intercomunitario de Paz y Justicia, para organizar un servicio de oración interreligiosa.

El evento conmemoró el 75 aniversario de la Orden Ejecutiva 9066, que movilizó a 120,000 personas de ascendencia japonesa a campos de internamiento. Allí, un sacerdote católico, un rabino judío y un líder de fe musulmán exploraron las enseñanzas de sus tradiciones en respuesta a estos tiempos de división.

Ellos hicieron hincapié en la importancia de reflexionar y el sacar fuerzas de sus propias tradiciones sagradas y ser un prójimo para los demás, especialmente los perseguidos. Un estudiante de sexto grado de Kids4Peace dirigió una oración de unidad, y Hochkeppel y la rabino Jaclyn Cohen cantaron “Podemos ver que la paz está viniendo”, una canción escrita en hebreo, árabe e inglés.

Hochkeppel cree que la clave para trabajar por la paz es la juventud. Ellos tienen la habilidad de entrar en una habitación con pocas ideas preconcebidas y ver a otros como amigos potenciales y luego trabajar juntos por un bien común, dice.

El Papa Francisco nos ha llamado a participar en el diálogo interreligioso para construir un mundo pacífico, y Hochkeppel dice que estos jóvenes están liderando el camino a través de proyectos de servicio, escribiendo a sus funcionarios electos y aprendiendo habilidades de liderazgo y promoción de la paz.

Ella dice que el trabajar con Kids4Peace la ha ayudado a profundizar en su fe. “¡Los jóvenes hacen preguntas realmente difíciles!”, dice. “Este trabajo me empuja a examinar mi fe y aprender a expresarla de una manera en la cual no hubiera sido capaz de hacerlo antes”.

Hochkeppel agrega que como personas de fe, estamos llamados a ser discípulos misioneros.

“Quiero que retomemos la religión como una fuerza para el bien en este mundo”, dice. “A menudo se ve como una fuerza de división y conflicto. Mi fe influye fuertemente en mi deseo de hacer eso: modelar el amor de Dios y la fe en la palabra de la manera en que Cristo lo modeló en los Evangelios”.

Foto principal: Participantes del programa Kids4Peace en Seattle asistieron a una manifestación, organizada por una congresista, para declarar al estado de Washington como una ‘zona libre de odio’. (Foto: Cortesía de Annapatrice Johnson)

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