El Instituto de la Construcción de Paz en Mindanao ofrece a participantes las habilidades para cambiar el mundo

 

Al enfrentar el reto de crear un mundo más pacífico, los constructores de paz necesitan un lugar donde puedan crecer, ser nutridos y re-energizados. Es difícil imaginar que la isla de Mindanao en Filipinas, llena de conflictos armados, sea tal lugar. Sin embargo, como lo describe el constructor de paz Reuben Lilo, el Mindanao Peacebuilding Institute (MPI) es “uno de los refugios de Dios para las iniciativas de construcción de paz en el mundo”.

Después de asistir a un entrenamiento anual de la construcción de paz de MPI, Lilo, quien es director de los esfuerzos de la paz y reconciliación en las islas Salomón, dice que él fue capaz de iniciar los primeros talleres para la curación de traumatismo en su país, el cual, según estadísticas, tiene una de las tazas más altas de violencia doméstica en el mundo.

En el Mindanao Peacebuilding Institute, los participantes aprenden acerca de los retos para abordar la violencia, transformar los conflictos y reconstruir sus comunidades.

MPI fue creado el año 2000 por constructores de paz filipinos que trabajaban en comunidades pobres que enfrentaban violencia, evacuaciones y desplazamientos debido a conflictos étnicos continuos, medidas militares severas y guerras religiosas.

Buscando formas de transformar su situación y solucionar las relaciones quebrantadas con sus vecinos, estos constructores de paz se reunieron con John Paul Lederach, un pionero en transformación de conflicto de University of Notre Dame. Él les alentó a formar un instituto de capacitación de construcción de paz, donde las personas puedan adquirir habilidades para facilitar la negociación, la no violencia, el diálogo interreligioso y la educación para la paz.

Participantes terminan un curso sobre la educación para la paz, basado en ideas, perspectivas y diversos contextos.

Al principio MPI tenía la intensión de capacitar sólo a constructores de paz filipinos. Sin embargo, desde el inicio incluyó a participantes internacionales y por muchos años ha capacitado a más de 1,800 constructores de paz de casi 50 países. Joanita Silvira da Costa es una de ellas.

Nitha, como la llaman, era miembro del ministerio de solidaridad social en Timor Oriental, país que obtuvo la independencia de Indonesia en 2002. Ella dice que aprecia poder traer a su país las habilidades de resolución de conflicto, meditación, negociación y diálogo que aprendió en MPI.

En el Mindanao Peacebuilding Institute, los participantes aprenden acerca de los retos para abordar la violencia, transformar los conflictos y reconstruir sus comunidades.

“Entreno a jóvenes y líderes locales de diferentes comunidades, líderes políticos y religiosos y a funcionarios públicos de Timor Oriental que enfrentaron resultados terribles de conflicto y violencia antes y después de la independencia”, dice ella.

El Mindanao Peacebuilding Institute nació 10 años después que mi esposa, Jeanette, y yo nos fuéramos de Filipinas, donde yo había servido como misionero laico Maryknoll. Durante los próximos 22 años, mi esposa y yo servimos a Maryknoll como misioneros laicos en Nicaragua y en Estados Unidos, y eventualmente me convertí en director ejecutivo de los Afiliados Maryknoll. Después Jeanette y yo decidimos regresar a Filipinas. Un poco después de nuestra llegada, Christine Vertucci, directora de MPI y una ex misionera laica Maryknoll, me invitó para trabajar en el instituto.

Chris Vertucci se fue de Filipinas el 2002 después de servir por casi 18 años. Su jornada la llevó a trabajar en Timor Oriental y después regresó a las Filipinas.

Algunas veces las personas nos preguntan a Chris y a mí porqué decidimos regresar a un país en donde vivimos en medio de tanta violencia. Ellos quieren saber qué nos ha llamado a trabajar por la paz no sólo en Filipinas, sino en todo el mundo.

Nunca dudamos en responder. El profundo compromiso del pueblo filipino de luchar por una sociedad justa y equitativa, incluso hasta el punto de morir, es lo que nos atrae para ser sus compañeros en lograr este reto. Y hemos ampliado esa perspectiva.

Promotoras de paz de toda Asia participan en entrenamiento de MPI, en Filipinas, donde recrean conflictos entre agricultores y las fuerzas armadas.

“Me veo como parte de algo más grande que yo y eso crea una energía para un cambio positivo”, explica Chris. “Eso me conecta con otros y crea más círculos de personas con los mismos ideales, finalmente creando una masa crítica de constructores de paz que transformen al mundo en un lugar pacífico y justo para todas las personas y todos los ecosistemas”.

Tal transformación requiere una miríada de enfoques, los cuales son ofrecidos por MPI.

Enfatizamos la necesidad de prácticas culturalmente apropiadas basadas en la comunidad.

Después de su capacitación con MPI, Kisuke Ndiku de Kenya dice que identificó “áreas de paz y armonía y a personas exhortando una coexistencia pacífica” en las comunidades donde trabaja. “Esto crea una base para los trabajadores de paz para poder buscar pilares de paz que permanezcan firmes inclusive en momentos de conflicto”, dice él.

Una parte importante en la capacitación de MPI son los cursos básicos de campo que llevan a los participantes a salir de sus aulas para interactuar con comunidades constructoras de paz en Mindanao, en donde ambos, los participantes y las comunidades, comparten sus experiencias de sufrimiento y esperanza.

Participantes del programa de capacitación de MPI se dirigen a visitar comunidades indígenas que han vivido en conflictos en Mindanao, Filipinas.

Aunque lleno de conflictos, Mindanao tiene mucho que compartir en la construcción de las zonas de paz. MPI ha trabajando durante los últimos cinco años, por ejemplo, con líderes indígenas en el noroeste de Mindanao para resolver conflictos tales como uno en el que dos comunidades no estaban de acuerdo en su relación con una compañía minera de larga escala que quería operar dentro de sus tierras ancestrales.

Con la ayuda de MPI, un líder indígena fue capaz de reconocer sus equivocaciones en ceder a la manipulación y la presión de la compañía minera para ignorar los derechos de las comunidades. Su sincera disculpa restauró la armonía entre las comunidades vecinas.

Tales historias de éxito inspiran a participantes como Cherry Qin Nan de China, quien resumió lo que aprendió en MPI diciendo: “La capacitación no sólo me proporcionó habilidades e información útil y relevante en la consolidación de paz, pero también fortaleció mi corazón como constructora de la paz”.

Foto principal: Una vela encendida durante la clausura del entrenamiento anual para promotores de la paz en el Mindanao Peacebuilding Institute en Filipinas simboliza la luz de la no violencia que se busca propagar en zonas de conflicto.

 

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