Maryknoll se suma a esfuerzos de reconstrucción tras las inundaciones que han afectado al país sudamericano.

 

Por casi tres meses, lluvias e inundaciones afectaron a más de un millón de personas en diversas zonas de Perú. Cientos de miles de casas fueron destruidas, cultivos arrasados, ganado y animales de granja exterminados, sistemas de agua colapsados, y, peor aún, más de 110 personas murieron a causa de este desastre natural.

Estas fuertes lluvias, causadas por la corriente de El Niño, desplazaron a más de 180.000 damnificados, especialmente en el norte del país.

La Diócesis de Lurín, al Sur de Lima, donde los Padres y Hermanos Maryknoll tienen ministerios, también ha sido afectada por los desbordes del Río Lurín y huaicos (desplazamientos violentos de una gran masa de agua con mezcla de lodo y rocas). Estos han dejado a su paso destrucción y lágrimas en los distritos de Lurín y Pachacámac y en centros poblados rurales como Pampa Pacta donde más de 300 familias lo perdieron todo.

“Las familias necesitan más que nunca de nuestra colaboración, para ayudarlas a reconstruir sus vidas y hogares”, dice el obispo de la diócesis Carlos García Camader. “Les hemos llevado carpas, estamos haciendo campañas para llevarles alimentos; y viendo el modo de devolverles sus tierras y hogares que les han sido arrebatados por el desborde del Río Lurín”.

“Muchos campesinos han quedado en la calle, sin terreno, sin casa y sin cultivos, que era su medio para ganarse el sustento”, agrega.

Pero en medio del desastre existen personas que ponen en evidencia el amor y misericordia de Dios.

Una de ellas es Evangelina Chamorro, quien el 15 de marzo fue arrastrada más de tres kilómetros por un deslizamiento de tierra y cuya lucha por sobrevivir fue grabada en video. “A Dios gracias, después de mucho batallar contra el lodo que la arrastraba y asfixiaba, pudo salir con vida”, dice el obispo García Camader. “Luego de recuperarse de sus lesiones pudo reencontrarse con sus seres queridos”. El video de Chamorro luchando por sobrevivir fue compartido por Internet, conmoviendo los corazones de gente alrededor del mundo, quienes brindaron apoyo a Perú.

Otro ejemplo de la misericordia de Dios lo da Ricardo Zevallos, un padre de familia, quien salvó a 60 niños y adultos de una comunidad evangélica en el centro poblado rural de Picapiedra. Pidió prestado un cargador frontal, maquinaria pesada, para enfrentar la furia del río.

“Le pedí a la Virgen María y a Dios, que me ayudaran a rescatar a esas personas”, le dijo Zevallos al Padre Maryknoll Kyungsu Son con lágrimas en los ojos. “El cargador frontal resistió hasta el final, a pesar que la corriente del agua (que llegó a una altura de un metro sesenta) estaba a punto de voltearlo y arrastrarlo conmigo dentro”.

Zevallos, quien es mecánico de profesión quien también cultiva vegetales y cría animales, describe cómo en unas horas el río arremetió contra hogares muy humildes y destruyó las casas que las familias construyeron con mucho sacrificio durante muchos años.

Y aunque las lluvias y huaicos traídos por el Fenómeno del Niño han pasado, la continua necesidad de los damnificados peruanos denota lo terrible que ha sido este fenómeno de la naturaleza y de cuánta ayuda se requiere para superar esta desgracia.

“Como estamos en etapa de reconstrucción ya no hay tanta publicidad para las campañas para donar”, dice Carlos Apcho, un afiliado Maryknoll de la Parroquia San Francisco de Asís en el Sur de Lima.

Después de recibir donaciones de los afiliados Maryknoll de Estados Unidos y Guatemala, los afiliados Maryknoll peruanos llevaron alimentos no perecibles a más de 80 familias en un pueblo en el departamento de Ancash, alrededor de ocho horas al norte de Lima, donde la necesidad de ayuda continúa. “En los lugares más alejados donde la gente vive de la agricultura, de la chacra, la gente sigue viviendo en carpas y todavía necesitan alimentos”, dice.

“No es sólo el huaico, sino todo lo que trae”, dice Apcho, agregando que la falta de vivienda adecuada, agua y alimentos es otro golpe para las personas afectadas.

Los casos de Chamorro y Zevallos nos inspiran a ser solidarios y ayudar a las víctimas de las inundaciones en Perú. Con nuestro apoyo, las familias que a pesar de sufrir por sus pérdidas tienen la fortaleza de volver a comenzar, podrán reconstruir sus hogares y sus vidas.

Para más información sobre cómo ayudar a los damnificados, vaya a maryknollsociety.org/help-victims-flood-peru/

Foto principal: Policías rescatan a personas de inundaciones cerca de los ríos Rímac y Huaycoloro en Lima. (CNS/Perú)

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