Por fin desencadenados en Camboya
Tiempo de lectura: 4 minutos
Por: Sean Sprague
Fecha de Publicación: Jul 1, 2017

Un sacerdote de Maryknoll y su equipo de salud traen libertad a camboyanos con enfermedades mentales

 

Cuando Kevin Conroy, un sacerdote asociado Maryknoll, se detuvo en una humilde vivienda en la aldea camboyana de Treng Troyeng recientemente, encontró una agradable sorpresa: Todo era normal.

Hace un año, cuando visitó esa casa, encontró a dos hermanos que estaban encadenados por la seguridad de su familia y vecinos. Los hermanos Kong Chhoeung y Kong Tha, quienes padecen una enfermedad mental, eran violentos. Chhoeung había estado encadenado por 13 años y su hermano por varios meses cuando informamos de su historia en la Revista Maryknoll de julio/agosto, 2016.

Ahora los hermanos estaban caminando libremente y ayudando con las tareas domésticas, y su hermana de 58 años de edad, quien anteriormente pasaba sus días alimentando y limpiando a sus hermanos mientras intentaba ganarse la vida vendiendo productos en el mercado, se le notaba mucho más relajada.

“¡Cuando llegué sin avisar pude notar en segundos que era como un lugar diferente! Se podía sentir las emociones normales de la familia, gente que se movía por la casa haciendo cosas normales, todo natural. Fue maravilloso verlo”, dice el padre Conroy, de Cleveland, Ohio, que ha servido en Camboya por más de 10 años.

El padre Conroy podía con justicia sentirse orgulloso de la milagrosa transformación de la familia. Él y su equipo de Salud Mental Maryknoll ayudaron a que esto sucediera. El equipo, formado por nueve especialistas en salud mental y un psiquiatra de turno, busca ayudar a los enfermos mentales y educar a las comunidades, especialmente en las zonas rurales, donde los enfermos mentales están mal atendidos. Ese ministerio surgió de un proyecto de los estudiantes del padre Conroy, quienes estaban estudiando para una maestría en psicología clínica en la Universidad Real de Phnom Penh.

 

 

Kong Chhoeung en Camboya

Kong Chhoeung, quien estuvo encadenado por 13 años, ahora es un miembro calmado y productivo de su comunidad desde que recibe tratamiento para enfermedades mentales. (Foto crédito: Cortesía de K. Conroy/Camboya)

 

El equipo de salud mental llevó a los hermanos Kong a un hospital de la ciudad que cuenta con un departamento psiquiátrico. Los hermanos comenzaron a tomar medicinas antipsicóticas y calmantes. Su hermana aprendió a continuar el tratamiento en casa y las condiciones de los hombres mejoraron dramáticamente.

El padre Conroy, cuya formación académica en psiquiatría y experiencia práctica en trabajo social lo capacita para promover la salud mental, dice: “Todas las familias de la comunidad necesitan ser educadas sobre la salud mental y el mejor enfoque a tomar”. En Camboya, explica, tal educación a menudo requiere disipar mitos. Él describe cómo él y su equipo están en contra de la superstición y el malentendido sobre cómo tratar a los enfermos mentales. Tradicionalmente eran golpeados, quemados o se les tiraba agua fría para “expulsar a los espíritus malignos”; luego eran enjaulados o encadenados.

Ocasionalmente, los casos de enfermos mentales encadenados o enjaulados han sido referidos a un centro dirigido por los Misioneros de la Caridad en Phnom Penh, donde los pacientes pueden tomar sus medicamentos y descansar en un ambiente tranquilo; pero las camas son limitadas.

Cuando se le preguntó si Salud Mental Maryknoll tiene planes para un centro de este tipo, el padre Conroy respondió: “Todavía está por determinarse. Todavía no hemos hecho un centro como este. Sería un gran proyecto, pero siempre es nuestra política empezar pequeño y ver qué pasa, y tal vez un día tenga un lugar para que estas personas descansen”.

Por ahora, el padre Conroy se enfoca en el “cuidado en comunidad”; que consiste en un monitoreo mensual del progreso de los pacientes a los que sirven en Camboya. “Los resultados pronto se hacen evidentes para que todos los vean, lo que da un buen ejemplo”, dice el misionero.

“Obviamente, el pueblo se siente mejor después de ver a la gente volver a trabajar y ayudar a la economía local y no ser una carga. En el caso de los dos hermanos, ayudándolos, ayudamos a todo el pueblo, que se volvió más pacífico, gracias a su tratamiento exitoso. En cuanto a su hermana, una enorme mejora tuvo lugar: ¡ella es feliz! Aunque sigue cuidando a dos enfermos, puede funcionar normalmente y dormir mejor, y los dos hermanos ya no están encadenados”.

Foto principal: El padre Kevin Conroy (centro) sonríe con Kong Chhoeung y Kong Tha. Gracias a que recibieron tratamiento para su enfermedad mental, la calidad de vida de los hermanos ha mejorado.

 

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Sobre la autora/or

Sean Sprague

Sean Sprague es un fotógrafo y escritor independiente que vive en Gales, Reino Unido. Es colaborador frecuente de las revistas MARYKNOLL y MISIONEROS. Sean viaja por todo el mundo trabajando para un amplio espectro de organizaciones de desarrollo, para la ONU y sociedades religiosas.

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