El escritor peruano José María Arguedas escribió en 1958 la novela Los ríos profundos, que hace referencia a la milenaria identidad andina y la cruel realidad que enfrentaban en esa época los pueblos indígenas, herederos de esa identidad. En esta edición parafraseamos el título de esa novela con un artículo, Los ríos sucios, que refleja otra cruel realidad para los pueblos andinos en Perú: la contaminación de sus vitales recursos de agua. Misioneros Maryknoll acompañan a esos pueblos a enfrentar esa realidad para buscar formas para sanar los ríos y que vuelvan a ser profundos.

También relacionado a Perú, y el cuidado de la creación, presentamos el pedido de un abogado invidente de Lima, quien apoya los esfuerzos que realiza la Arquidiócesis de Lurín—donde la Sociedad Maryknoll tiene ministerios—para ayudar a las víctimas de las inundaciones en Perú, causadas por el cambio climatológico conocido como El Niño. Ese mismo fenómeno, que trajo exceso de lluvias en Sudamérica, ha prolongado y agudizado una sequía que afecta a varios países de África. El Padre Maryknoll John Barth, quien sirve en misión en Sudán del Sur y realiza esfuerzos para aliviar el hambre en ese país, describe esa crítica situación diciendo: “Los más afortunados comen una vez al día”.

Además del cuidado de la creación, presentamos el tema de la no violencia. Lea la historia escrita por el Misionero Laico Larry Parr, quien a través de un programa deportivo fomenta valores cristianos en jóvenes de un barrio pobre en El Salvador, quienes de otro modo pudieran verse involucrados o cuyas vidas pudieran estar amenazadas por el fenómeno de las pandillas, el cual afecta seriamente al país centroamericano.

Esta edición presenta una variedad de artículos que reflejan realidades duras, tristes, pobres, preocupantes en todos los países donde sirven los misioneros Maryknoll, incluyendo aquí en Estados Unidos donde millones de familias inmigrantes sienten un creciente temor a la discriminación y a las deportaciones. No obstante, los mismos artículos presentan signos de esperanza en la respuesta cristiana a dichas realidades.

La joven norteamericana Molly Minnerath, quien realiza servicio misionero a través de un programa para voluntarios de Maryknoll en Bolivia, me dijo que tenía ciertos temores y prejuicios antes de participar en un ministerio de prisiones en la Ciudad de Cochabamba. Pero en el encuentro que experimentó con las presidiarias que visitó fue transformada. Ella entiende con alegría el significado de ese mensaje que dice, “estuve preso y me fuiste a visitar”.