Maryknoll y organización católica sin fines de lucro trabajan juntos en Chicago para aliviar temores y brindar esperanza a comunidad de inmigrantes indocumentados

 

Fernando Rayas entiende la difícil situación de los inmigrantes. A la edad de 15 años y en busca de una vida mejor, emigró solo de México a Texas para vivir con su tía.

“Cuando llegué, sentí que había un guión en la sociedad que me definía sólo como mexicano o latino, como algo pobre, pequeño e insignificante”, dice Rayas, ahora de 32 años. “Parte de ese guión era que no iba a poder graduarme de la universidad y fue un desafío para mí cambiar ese guión de mi vida”. Pero él lo cambió y se graduó de la universidad con un título en trabajo social. Su fe en Dios, añade, lo ayudó a superar las adversidades y cumplir su sueño.

Ahora, como director ejecutivo del Proyecto de Paz Parroquial (ppp), en Chicago, Illinois, él siente que Dios lo ha llamado a capacitar a otros jóvenes latinos e inmigrantes para que hagan contribuciones positivas a la sociedad y también puedan cumplir sus sueños. ppp, una organización sin fines de lucro financiada por la Conferencia de Obispos Católicos de los Estados Unidos trabaja en parroquias en el área suroeste de Chicago para permitir que jóvenes de comunidades de bajos ingresos e inmigrantes se conviertan en líderes de la Iglesia y pacificadores.

Recientemente, Rayas decidió organizar una vigilia de oración y un proyecto de arte comunitario en solidaridad con inmigrantes y refugiados que se enfrentan a un futuro incierto en Estados Unidos, donde este año, con el control más estricto de la inmigración, el número de arrestos de indocumentados, incluyendo el de personas sin antecedentes penales, pasó de un poco más de 16.000 a más de 21.000. “Pensé en Dios y cómo los desafíos son a menudo oportunidades para crecer en nuestra fe”, dice Rayas.

Rayas le pidió a Kevin Foy, director de educación misionera de la región central de la Sociedad Maryknoll, que colaborara con él en la vigilia y el proyecto de arte. Foy, quien trabaja en la oficina de promoción misionera de Maryknoll en Chicago, aceptó ayudar con gusto ya que vio la iniciativa como una respuesta a la necesidad de paz entre los inmigrantes y una expresión de la misión de Maryknoll. “Parte del carisma de Maryknoll es construir puentes de solidaridad entre personas marginadas o excluidas para ayudarles a reconocer que Jesús está presente en sus vidas”, dice Foy.

 

Organizaciones católicas en Chicago en solidaridad con inmigrantes

Jóvenes inmigrantes y residentes del sur de Chicago, Illinois, encienden velas de esperanza y oran por los indocumentados y refugiados en Estados Unidos, durante una vigilia en la Iglesia de la Providencia de Dios.

Más de 120 personas, entre inmigrantes documentados e indocumentados, así como otros feligreses, llenaron la Iglesia de la Providencia de Dios en Chicago para orar, reflexionar y soñar en solidaridad con millones de inmigrantes y refugiados en los Estados Unidos y en todo el mundo.

El Padre Maryknoll Thomas Tiscornia, que sirve en misión en Sudán del Sur y visitaba Chicago, les dio la bienvenida. Les recordó que ante los ojos de Jesús, nadie es un extraño o extranjero y que todos, sin importar su religión, etnia, género o condición social, son dignos de sentarse a la mesa de Jesús. “En Maryknoll”, dijo, “atendemos a inmigrantes y refugiados y cruzamos las fronteras, y nuestros vecinos de todo el mundo nos reciben”.
Dijo que en sus más de 40 años como misionero en África, ha sido tratado como un hermano.

“Queremos que los residentes sientan compasión y den la bienvenida a los inmigrantes para reconocer el amor de Dios”.

Kurt Gutfreund, sobreviviente del Holocausto de Alemania, y la Hermana Maryknoll Joanne Doi, cuyos padres y abuelo fueron enviados a campamentos de reubicación para japoneses-estadounidenses en la costa oeste de Estados Unidos durante la Segunda Guerra Mundial, compartieron sus historias en la vigilia. Ambos reflexionaron sobre las similitudes que existen entre las actitudes de miedo y desconfianza que culminaron en el Holocausto y en los campos de reubicación y las actitudes negativas actuales hacia los inmigrantes en los Estados Unidos.

Mostrar ejemplos del pasado, dice Foy, puede ayudar a la gente a pensar en el presente y en cómo responder. “Preguntémonos cómo respondería Jesús en esta situación”, dice. “Queremos que los residentes sientan compasión y den la bienvenida a los inmigrantes para reconocer el amor de Dios”.

En el punto culminante de la vigilia los participantes encendieron velas como un recordatorio de su llamado a traer luz al mundo especialmente en tiempos de oscuridad y dolor y para promover el respeto a la dignidad humana. Luego, se trasladaron a la sala parroquial para un proyecto de arte en el que fueron invitados a expresar sus temores y esperanzas de manera pacífica. “El arte ayuda a desestresar y comunica los sentimientos”, dice Rayas.

En una de las actividades se les pidió a los participantes que escribieran sus preocupaciones en un pedazo de papel y luego lo arrojaran a la basura. En otra actividad se dividió a los participantes en grupos en diferentes mesas, cada una de las cuales tenía una letra de la palabra “dreamers”, soñadores en español, como se les conoce a los jóvenes indocumentados quienes llegaron a Estados Unidos cuando eran niños y quienes están amparados por la ley de acción diferida o dream act.

 

Organizaciones católicas se unen en oración por los indocumentados

Madre e hijo participan en una actividad de colorear en el proyecto de arte comunitario que se realizó en los salones de la Iglesia de la Providencia de Dios.

Trabajando juntos, ellos llenaron cada letra asignada con ilustraciones de sus esperanzas y sueños. Luego, unieron todas las letras para formar la palabra dreamers, la cual permanece en la entrada principal de la iglesia, para recordarle a todos los que entren en la iglesia sobre el derecho de los inmigrantes a soñar.

“La gente está desesperada y no quiere hablar sobre su estatus migratorio”, añade Rayas, quien también es un dreamer. “(En la parroquia) nosotros les ofrecimos un espacio comunitario a través de nuestra fe”.
Foy dice que Maryknoll está trabajando con la comunidad local para apoyar iniciativas como la de Rayas. “La misión de Maryknoll es unirse a las personas que están pasando por problemas sociales en el mundo y tenemos que empezar en casa”, dice.

Rayas y Foy se han comprometido a trabajar juntos en futuros proyectos para empoderar a los nuevos líderes misioneros de esta comunidad

Foto principal:Fernando Rayas (segundo izq.) director ejecutivo del Proyecto de Paz Parroquial en Chicago, Illinois, y otros jóvenes, forman la palabra dreamers durante una vigilia para inmigrantes.

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