Directora de la Oficina Misionera de la Arquidiócesis de Chicago ayuda a levantar la conciencia misionera local

 

¿Cuántas personas aquí son misioneros?” preguntó Megan Mio en una reunión de ministros parroquiales en la Arquidiócesis de Chicago. Pocos levantaron la mano.

“Déjenme ponerlo de otra manera”, continuó. “¿Cuántos de ustedes están bautizados?”
Como directora de la Oficina Misionera Arquidiocesana en Chicago, Mio trabaja con organizaciones como Maryknoll para inspirar a los católicos de Chicago a abrazar su llamado bautismal como discípulos misioneros.

“Maryknoll tiene una larga historia como la rama misionera de la Iglesia de Estados Unidos”, dice.

“Uno de los significados de ser un discípulo misionero”, ella aprendió, “es que debemos ir a donde estén las personas, y no esperar a que vengan a nosotros”. Esta creencia impulsa su enfoque ministerial.

A través de su programa de radio, Mission Matters LIVE, Mio difunde el mensaje misionero a través de historias como la del Padre Maryknoll John Cuff, a quien invitó al programa cuando él visitó Chicago. También entrevistó al Padre Maryknoll Thomas Tiscornia para compartir su experiencia misionera en Sudán del Sur.

Cuando supo que Becca Muder, de Chicago, serviría como Misionera Laica Maryknoll en Brasil, Mio la entrevistó antes de que viajara. Cuando la educadora misionera Kate Macan se unió a Maryknoll para apoyar a jóvenes y ministros hispanos para que sean líderes con mentalidad misionera, Mio la invitó al programa.

Cuando los Padres y Hermanos Maryknoll lanzaron la iniciativa Discover Your Neighbor—para ayudar a maestros y catequistas a involucrar a los jóvenes en temas globales a través de historias misioneras, Mio ayudó a correr la voz.

Ella ha destacado documentos relacionados con la Doctrina Social Católica como una explicación y guía de cómo la Iglesia se relaciona con el mundo. “A veces hablamos de estas enseñanzas como los tesoros escondidos de la Iglesia”, señala. “Pero eso puede deberse a que no hablamos de ellos lo suficiente”.

Uno de los significados de ser un discípulo misionero es que debemos ir a donde estén las personas, y no esperar a que vengan a nosotros”.

Mio llegó a su ministerio con un fuerte conocimiento de la enseñanza social de la Iglesia Católica y de cómo comunicar este mensaje en la Iglesia en Estados Unidos. Ella estudió 13 años en escuelas católicas en su natal Detroit, y fue asociada pastoral en una parroquia de Chicago antes de unirse a la Oficina Misionera Arquidiocesana en 2013. Ahora, está estudiando para obtener un doctorado en ministerio, con una concentración en ministerio hispano, en Catholic Theological Union, en Chicago.

Ella entiende los desafíos que enfrenta la Iglesia para involucrar a las personas en la misión, y tiene esperanzas para el futuro. Señala el llamado del Papa Francisco al discipulado misionero como un agente inspirador de un renovado entusiasmo por la misión.

“El discipulado misionero es una frase que usamos bastante en la oficina misionera por razones obvias”, dice Megan. “Pero ahora se está popularizando”.

En Chicago, agrega, la misión tiene un fuerte defensor en el Cardenal Blase Cupich. En la reunión de ministros parroquiales, el cardenal dijo que quiere mover a la arquidiócesis “de un modo autorreferencial a una perspectiva misionera”. Megan está ayudando a hacer realidad esa visión.

Foto principal: Megan Mio (izq.) y otras mujeres de la Arquidiócesis de Chicago en la conferencia misionera “Juntos en Misión” del 2016, que tuvo lugar en Cincinnati. (Cortesía de Chicago Mission Office/Ohio)

 

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