Misionera Laica Maryknoll ve promesas para el futuro de Camboya en estudiantes universitarios

 

Raksmy fue una brillante alumna en la Universidad Real de Phnom Penh en Camboya, donde, como miembro de los Misioneros Laicos Maryknoll, enseño a estudiantes una clase de pensamiento crítico. Vi una gran promesa en Raksmy. Aunque humilde, ella mostraba autoconfianza, algo extraño en una joven camboyana.

Un día, me envió un correo electrónico para decirme que abandonaba mi clase. Le contesté: “Encuéntrame para el almuerzo”. Así lo hizo.

Raksmy no me contó la historia completa, pero me dijo lo suficiente. Su padre tuvo un accidente, no podía conducir el autobús que era su fuente de ingresos y había incurrido en deudas significativas, sobre las cuales el resto de la familia no tenía conocimiento.

Los padres de Raksmy fueron a Tailandia en busca de trabajo, dejando a Raksmy y sus hermanos valiéndose por ellos mismos—una decisión que muchos camboyanos desesperados toman.

Raksmy dejó la universidad, donde tenía una beca para estudiar matemáticas, para poder trabajar y mantener a sus hermanos.

Raksmy es el tipo de estudiante al que busco ayudar. En última instancia, espero jugar un pequeño papel en la construcción del sistema educativo del país­—destruido durante la década de 1970 bajo los Jemeres Rojos, un régimen comunista que exterminó a un cuarto de la población del país y al 90 por ciento de su gente educada.

Como parte de la facultad de la universidad, trabajo para enseñar a jóvenes como Raksmy a pensar críticamente, a hacer preguntas y reflexionar sobre ellos mismos y los demás.

El pensamiento crítico es una habilidad laboral muy necesaria en Camboya y una herramienta esencial para que los estudiantes puedan discernir quién quieren ser en el mundo y cómo quieren que ese mundo sea.

 

misionera laica Maryknoll ve promesas para el futuro en estudiantes camboyanos

 

“No se preocupe, maestra”, dijo Raksmy, “seguiré estudiando en IFL por las noches”. El Instituto para Idiomas Extranjeros (IFL) es una costosa universidad privada donde los estudiantes estudian inglés y pueden obtener una licenciatura. Quedé impactada.

“¿Cómo vas a pagar?”, le pregunté.

“Oh, el Sr. Jim me está dando una beca”, dijo. Sentí que sonaron campanas de alarma.

“¿Señor Jim?”

Queriendo saber quién era este estadounidense, un profesor de inglés de medio tiempo, le dije a Raksmy que quería conocerlo. Después de conversar con Raksmy y el Sr. Jim, no quedé muy tranquila.

Cuando él me dijo que le parecía bien que yo estuviera cuidando a Raksmy, le dije: “Te estoy observando”. Él entendió lo que quise decir.

Más tarde le expliqué a Raksmy que si algo sucedía con este patrocinador, ella debería contactarme. “No te comprometas a nada ni hagas ‘nada raro’ para mantener esta beca”, le dije.

Al final resultó que, el Sr. Jim estaba usando a Raksmy para traducir documentos que eran parte de varias empresas comerciales cuestionables que él estaba tratando de establecer en Camboya. Pudo haber sido peor.

Llamé a un ex misionero laico Maryknoll y le pregunté si podía darle una beca a Raksmy. Él dijo que sí, sin reservas.

Raksmy se graduó de IFL el año pasado después de estudiar diligentemente y ahora trabaja como profesora de inglés para apoyar a sus hermanos mientras sus padres trabajaban para pagar sus deudas.

Ella trajo, uno por uno, a sus hermanos a Phnom Penh, donde hay mejores oportunidades para ellos. Raksmy y yo nos encontramos algunas veces durante el año y ella me cuenta cómo le está yendo. Lo más conmovedor son sus descripciones de cómo enseña.

El sistema educativo de Camboya es muy tradicional. El maestro se para frente a la sala, dice algo y los alumnos repiten. Luego, escribe algo en el pizarrón, los alumnos lo copian en sus cuadernos y luego lo vuelven a copiar al momento del examen. Raksmy no hace eso.

Ella tiene a los estudiantes fuera de sus sillas, hacen actividades y ejercicios de roles. Así aprenden. Le digo a Raksmy que eso es genial.

“Maestra”, dice, “yo quiero enseñar como tú”.

Imagen principal: Raksmy (al frente) y compañeras de estudios se preparan para liderar el futuro de Camboya. (María Montello/Camboya)

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