Centro Misionero en América Latina promueve encuentros para sanar heridas

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por: Padre Alejandro Marina
Fecha de Publicación: Mar 1, 2018

Salir a la periferia

La vida misionera nos llama a salir al encuentro de las personas para brindar acogida y hermandad, construir puentes, sanar heridas que nos separan y dividen, y provocar la maravilla de convivir en la diferencia.

El Centro Misionero Maryknoll en América Latina realiza actividades que provocan salidas y encuentros, como parte de nuestra tarea de animar a otras personas, comunidades e instituciones a “abandonar la comodidad y el estancamiento”—como indica el Documento de Aparecida—para comprometerse de un modo nuevo en la sociedad y en la construcción del Reino de Dios.

Una de esas actividades es el teatro de presencia social, una forma de arte social emergente que realiza una serie de prácticas que integran el arte, tradiciones contemplativas y trabajo corporal para la transformación personal, organizacional y social.

No es “teatro” en el sentido convencional, sino una herramienta que se utiliza para diferentes dinámicas sociales como diagnósticos de la realidad, resolución de conflictos e intervenciones sociales.

 

 

Hace unos meses fuimos organizadores—y sede en Cochabamba, Bolivia—del Primer Encuentro Internacional de Teatro de Presencia Social. Asistieron personas de diferentes países de América Latina y de diversos ámbitos: indígenas, gente de barrio, empresarios, trabajadores sociales, líderes de diferentes iglesias y religiones. Todos buscando alternativas y modos de colaborar en la construcción de un mundo mejor.

El encuentro fue promovido por el Padre Maryknoll Eugenio Toland, usando una metodología que promueve el Presencing Institute, una comunidad de investigación y acción basada en la conciencia para la innovación y cambio social, la cual surgió en el Massachusetts Institute of Technology.

En el encuentro en Bolivia, hubo momentos de meditación personal y comunitaria y actividades que promueven la creatividad, la compasión y el coraje. Todos tuvimos una fuerte experiencia de convivencia fraternal, no solamente entre las personas sino con toda la creación.

Fue una experiencia que nos dejó sorprendidos por las enseñanzas de los demás y la presencia del Reino, que siempre nos lleva la delantera.

Y cuando nos encontramos con experiencias que superan nuestros planes decimos con Jesús: “Te alabo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los pequeños” (Mateo 11, 25).

 

 

Nuestras comunidades están llamadas a ser misioneras y en salida.

Salir a las periferias puede implicar un desplazamiento geográfico, también abrirse a las situaciones existenciales en dónde la experiencia de exclusión es una fuerza irrebatible. La vida misionera nos coloca ante situaciones existenciales de carácter urgente, ante la cuales no podemos quedar indiferentes.

El salir a las periferias, no es sólo un mandato de Jesús en el llamado a la misión. Tampoco es solamente un llamado de la Iglesia o del Papa Francisco porque hay que ser Iglesia en salida.

En realidad, salir a las periferias es una necesidad, porque es solamente en las periferias y en el encuentro con los que las habitan que aprendemos lo esencial del Reino: Convivir en la diferencias, transformar situaciones de muerte en propuestas de vida, y crear espacios para la acogida cordial y la fraternidad universal.

Foto principal: Participantes de toda Latinoamérica fueron al Encuentro Internacional de Teatro de Presencia Social que tuvo lugar en Cochabamba, Bolivia. (Cortesía del Centro Misionero Maryknoll en América Latina/Bolivia)

 

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Sobre la autora/or

Padre Alejandro Marina

Nacido en Buenos Aires, Argentina, el Padre Maryknoll Alejandro Marina fue ordenado sacerdote en 1993 en la Diócesis de San Isidro. Fue director de misiones en su diócesis y, como parte de dicho trabajo, fue enviado como misionero a Holguín, Cuba, por cuatro años. Es Licenciado en Teología Dogmática y se ha especializado en el área de la Misionología. Actualmente es el director del centro y residencia Maryknoll en Cochabamba, Bolivia, y coordinador del Programa de entrenamiento en el extranjero (OTP) para candidatos a hermanos y padres Maryknoll.

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