Salvadoreños siguen modelo de bienaventuranza y visitan a los enfermos en San Salvador

Jesús dijo: “Estuve enfermo y me visitaste” (Mateo 25, 36). Esas palabras cobraron vida para un grupo de visitantes extranjeros que recientemente acompañaron al Padre Maryknoll John Northrop y agentes pastorales salvadoreños en su ministerio a los enfermos en El Salvador.

Rosario Amalia, de 28 años, nos recibió en el departamento que comparte con sus padres en la planta baja de un proyecto de vivienda pública en la capital, San Salvador. Paralizada desde su nacimiento, Rosario pasa la mayor parte del tiempo en una silla de ruedas, pero se le vio radiante y alegre cuando dijo: “Las visitas semanales de los agentes pastorales y las bendiciones eucarísticas que brindan son algo que espero y me hacen levantar mucho el ánimo”.

Los agentes pastorales son miembros del grupo Ministerio para los Enfermos de la parroquia Cristo Salvador en San Salvador. El grupo visita a enfermos, discapacitados físicos y ancianos en sus hogares o en hospitales de la ciudad y sus alrededores. Cada agente pastoral viste un uniforme simple que consiste de una camisa blanca con falda o pantalón negro, y como grupo dedican su tiempo a ofrecer consuelo, amistad e inspiración espiritual a quienes visitan. “[Hacerlo] implica amor, humildad, paciencia y obediencia, pero siento que el Señor nos recompensará”, dice Juan Manuel Gálvez, uno de los pocos hombres que junto con 40 mujeres conforman el grupo ministerial.

Acompañamos a los miembros del grupo al cuarto piso de un bloque de viviendas similar al de Rosario, donde visitamos a María Alicia Guzmán, de 92 años, y su familia. Debido a su edad, María rara vez deja el edificio, pero se veía físicamente bien y estaba alerta mentalmente. El padre Northrop escuchó su confesión en la privacidad de su dormitorio. Mientras tanto, su hija puso una mesa con una tela de encaje y una vela desde la cual el padre Northrop le dio a María el sacramento de la Unción de los Enfermos y la Sagrada Comunión.

 

Miembros del ministerio para los enfermos de la parroquia Cristo Salvador y el padre Northrop brindan consuelo espiritual a enfermos en El Salvador.

Miembros del ministerio para los enfermos de la parroquia Cristo Salvador y el padre Northrop brindan consuelo espiritual a enfermos en El Salvador.

 

“Me da alegría cuando las mujeres vienen con su bendición semanal, y hoy me siento emocionada de que el padre también haya venido”, dijo María, con una gran sonrisa.

El padre Northrop, que ocasionalmente dirige los grupos pastorales, describe su experiencia cuando visita a los enfermos: “A veces puedes ver la diferencia, semana tras semana. Hay un cambio de actitud, incluso en un corto período. Conozco a gente de tremenda fe, aunque también conoces a algunas personas enfermas que piensan que Dios los ha castigado. Intento desviarlos de ese pensamiento y les digo que éste es el momento de acercarse al Señor”.

El misionero oriundo de Los Ángeles, California, dice que desde hace tiempo se siente atraído por visitar a los enfermos, comenzando con sus días como seminarista en los que ministraba en un hospital de Boston, Massachusetts. Ordenado en 1974, él sirvió en Filipinas y México y en una variedad de asignaciones en los Estados Unidos; y dice que siempre estuvo contento con las oportunidades para ayudar a los capellanes de hospitales a lo largo de los años. En 2010, la Sociedad Maryknoll aceptó su pedido de hacer un ministerio a tiempo completo entre los enfermos de El Salvador.

“El grupo Ministerio para los Enfermos había estado en funcionamiento mucho tiempo antes de que yo llegara”, dice el padre Northrop. Explica que este ministerio fue iniciado por el padre Joaquín Álvarez Campos, párroco de la parroquia Cristo Salvador, donde los padres Maryknoll Northrop y John Spain brindan asistencia pastoral. El padre Joaquín continúa entrenando y asesorando a los agentes pastorales.

“Me encanta hacer este trabajo voluntario”, dice María Josefina Solís, que ha visitado a los enfermos durante más de 10 años. “Siento mucho apego por las personas enfermas que visitamos, y me devuelven tanto amor. Es muy satisfactorio por todos lados”.

 

El sacerdote y agentes pastorales visitan a María Alicia Guzmán, 92, para rezar juntos, como parte de su ministerio de visita a los enfermos

El sacerdote y agentes pastorales visitan a María Alicia Guzmán, 92, para rezar juntos.

 

María Yolanda Sánchez, otra agente pastoral, es también una ministra de la Eucaristía. Normalmente, dice ella, ya sea en visitas domiciliarias o en el hospital, los agentes pastorales van en grupos de dos o tres, incluido un ministro eucarístico para dar a la persona enferma la Sagrada Comunión. Yolanda explica cómo operan los agentes pastorales:

“Por lo general, trabajamos dos días a la semana, pero estamos disponibles más días si es necesario. Los lunes nos reunimos por una hora en la iglesia para orar juntos antes de las visitas. Luego, un grupo va al hospital mientras otro va a las casas de los enfermos para dar la comunión. Los martes nos reunimos para la Misa en la capilla del hospital, luego vamos a las salas y llevamos la Comunión a los pacientes. Nuestro tiempo se comparte 50/50 entre las visitas al hogar y al hospital. En cuanto a las visitas a domicilio, cada uno de nosotros tiene un sector asignado para visitar, el cual no es necesariamente el sector en el que vivimos”.

La visita que llegó de Estados Unidos acompañó al grupo hasta una zona pantanosa en San Salvador donde Dora Delgado, de 54 años, vive con su hermana. Dora ha sufrido de artritis severa desde que tenía 17 años, por lo que es casi imposible para ella usar sus manos. “Tengo una condición terrible que sólo ha empeorado desde que la noté hace casi 40 años”, dice. “No puedo hacer mucho para ayudarme a mí misma y dependo de mi amorosa hermana. Pero las visitas semanales de los agentes de pastoral y el hecho de recibir la Eucaristía en el hogar realmente marcan una gran diferencia en mi vida y la de mi hermana. Estamos muy agradecidas”.

Pero María Yolanda Sánchez dice que la relación funciona en ambos sentidos. “A menudo nos detienen en la calle personas que nos hablan de otras personas que sufren”, dice. “Esto fortalece nuestra fe y la de ellos. Es amistad y es algo espiritual”.

Featured Image: El Padre Maryknoll Jack Northrop visita a los enfermos en el Hospital Nacional Zacamil en San Salvador, El Salvador.

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