De pronto, empezó a llover en Nepal

Dos años después del devastador terremoto en Nepal mucha gente todavía luchaba por reponerse de la tragedia. De pronto, empezó a llover.

Tharu, una viuda, 72, de la aldea Godiyana en el distrito de Bardiya, estaba con su nieto cuando las aguas inundaron su hogar el pasado agosto. Quedó atrapada en la vivienda hasta que su yerno la rescató junto a su nieto. Cuando regresó días después, encontró arruinados su casa, posesiones y alimentos.

Más de 41 millones de personas en Bangladesh, India y Nepal fueron afectadas por las más severas inundaciones y deslizamientos de tierra de los últimos tiempos, ocasionadas por lluvias monzónicas inusualmente fuertes en esa parte del continente asiático. Al menos 1.200 personas murieron por las inundaciones.

 

Una mujer en el distrito de Saptari, Nepal, en la puerta de su casa que colapsó en la devastadora inundación del pasado agosto. (CDO-Nepal)

 

En Nepal, donde el Padre Maryknoll Joseph Thaler ha servido en misión por más de 40 años, un estimado de 1.7 millones de personas fueron afectadas, con 461.000 desplazados y 160 muertos, de acuerdo al Ministerio de Salud del país.

Como en el terremoto, el misionero de 68 años de Covington, Kentucky, se movilizó para proveer ayuda y consuelo a los más pobres.

“Este es mi trabajo, lo que Dios me está llamando a hacer para marcar una diferencia en la vida de las personas”, dice Thaler. Las inundaciones afectaron las áreas más pobres, incluyendo los distritos de Saptari y Bardiya, donde Maryknoll ha brindado ayuda de emergencia. En Bardiya, la inundación afectó cultivos, colegios y arrasó con casas, comida, ropa y ganado.

 

Policias y líderes locales del distrito de Saptari en Nepal, distribuyen ropa a los aldeanos. (CDO-Nepal)

“Las personas que viven en esta área son agricultores de arroz y tienen granos de arroz y lentejas almacenados en sacos en un rincón de sus casas. Cuando la lluvia llegó, todo se hechó a perder”, dice Thaler. “La gente no tiene refrigeradores y dependen de lo que plantan y cosechan”.

Para muchos, la temporada de cosecha de octubre llegó sin nada que cosechar. “La temporada de siembra está perdida y llevar comida a las personas va a ser un desafío”, dice Thaler.

Como consecuencia, la gente enfrenta una grave escasez de alimentos e inclusive hambruna. Al mismo tiempo, muchas casas han colapsado o no son seguras para ser habitadas. La gente se ha visto obligada a vivir en la intemperie y a buscar refugio en el borde de las carreteras. Los colegios se cerraron a causa de las inundaciones y se perdieron libros y materiales educativos.

Para el misionero Maryknoll, proveer comida es la principal prioridad, seguido de refugio, ropa de cama y material educativo.

Por eso, el misionero—en colaboración con la Organización de Cuidado y Desarrollo (CDO-Nepal por sus siglas en inglés), que él ayudo a iniciar el 2005 para asistir a trabajadores de fábricas de ladrillos, y Dalit Welfare Association, otra organización no lucrativa—distribuyeron arroz, carpas de campaña y sábanas a 341 familias en varias aldeas.

 

El programa de ayuda de Maryknoll en Nepal otorgó alimentos, ropa y útiles escolares a más de mil niños en múltiples aldeas del distrito de Saptari. (CDO/Nepal)

 

El padre Thaler también brindó su presencia y tiempo para escuchar las historias de pérdida y tragedia y brindar apoyo espiritual a las víctimas, como la viuda Tharu.

En la aldea de Rampur, el padre escuchó a Binita Budha, 13, cuyos padres viven en la India y le envían dinero a ella y a sus hermanos. Ella dice que su mamá llegó a casa un día antes de la inundación y les llevó a un lugar seguro. Al regresar a casa encontraron todas sus cosas arruinadas. “Cuando estábamos a salvo, mi mamá regresó a la India a trabajar”, dice. “Ahora mi hermana mayor, 17, nos cuida”.

A pesar de las pérdidas, la gente empieza rápido a reconstruir. “Las casas son muy simples, hechas de bambú y barro y no son caras”, dice Thaler.

Además de dar comida y refugio, el misionero piensa que es esencial ayudar a los estudiantes a regresar a la escuela. En la municipalidad de Gola en Bardiya, entregó libros, manuales de gramática, diccionarios en inglés y nepalés y computadoras.
“Agradecemos al padre y a Maryknoll por ofrecer becas para los estudiantes y por la biblioteca”, dijo un beneficiario.

 

Pobladores del distrito de Saptari, Nepal, cargan pesados sacos de arroz, parte de las donaciones de Maryknoll. (CDO-Nepal)

En el distrito de Saptari, el padre, CDO-Nepal y otra organización local entregaron ropa, comida y útiles escolares a 624 estudiantes de Banarjhula y a 478 de la aldea de Kalyanpur.

“No lo hago solo; la idea es trabajar con la comunidad para construir esta nación”, dice el misionero. “Mi ministerio no es sólo alimentar, vestir y proveer refugio, sino también empoderar a las personas, brindar una actitud más positiva y hacer que las personas se sientan más compasivas”.

Foto principal: Una integrante de una organización sin fines de lucro de Nepal (dcha. con lentes) ayuda al Padre Maryknoll Joseph Thaler a distribuir alimentos en Saptari, Nepal. (CDO/Nepal)

 

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