Después de 30 años de misión en África, doctora y misionera laica Maryknoll regresa a EE.UU. para cuidar de su madre

Es un día especial en el centro médico del asentamiento informal conocido como Bangladesh, en las afueras de Mombasa, Kenya. Es el único día del mes que la doctora y Misionera Laica Maryknoll Susan Nagele está presente y varios pacientes han llegado para consultas.

“Bangladesh es el asentamiento informal más grande de Mombasa y el gobierno no ofrece cuidado de salud”, dice la doctora que tiene otras 12 postas de salud a lo largo de la costa de Mombasa a las que atiende otros días del mes. Cuando ella no está, los pacientes son atendidos por asistentes médicos.

“La gente no tiene idea de lo que es una atención de salud decente y unos (curanderos) charlatanes se han instalado en estructuras sucias que propagan enfermedades e incluso mutilan y matan a personas inocentes”.

Muchas viviendas en este tugurio, llamado Bangladesh por los trabajadores bengalíes que vivieron allí durante la colonia británica, son chozas de adobe donde familias enteras duermen en colchones húmedos. El SIDA y la tuberculosis, la malaria y el dengue son las enfermedades más comunes y actualmente hay una epidemia de una infección viral menos conocida causando fiebre y dolor.

una trabajadora social de una clínica en Kenya, visita a pacientes en sus casas, misión en África

Caroline Osong una trabajadora social de una clínica en Kenya, visita a pacientes en sus casas, como Rose Muyuka (al centro), quien tiene diabetes y ceguera parcial. (Sean Sprague/Kenya)

Para la misionera de Illinois, los problemas de salud en Bangladesh van más allá del alcance de un médico voluntario. Por eso, elogia el trabajo de los trabajadores sociales y un equipo de voluntarios de salud locales, que visitan a los enfermos en sus hogares, asegurándose de que tomen sus medicamentos y utilicen los mosquiteros correctamente.

Nagele explica que estos trabajadores de salud son esenciales para educar a los residentes del asentamiento sobre lo que está disponible en el dispensario. Es importante para ella saber que los enfermos están en buenas manos, porque pronto ella se marchará.

Después de 34 años, como misionera médica en África, Nagele, 62, regresará a Illinois para cuidar a su madre de 84 años. Ella sabe que es poco probable que regrese a África, pero no lo descarta. En Estados Unidos seguirá siendo una misionera laica Maryknoll, realizando educación y promoción misionera desde Urbana, Illinois.

“Estoy feliz de poder continuar con los Misioneros Laicos Maryknoll y ayudar a difundir nuestras buenas noticias en Estados Unidos, después de haber sido bendecida con mi vida en el este de África”, dice.

Su carrera misionera empezó poco después que se graduó de la Escuela de Medicina de la Universidad del Sur de Illinois y de su residencia médica. Se unió a los Misioneros Laicos Maryknoll y fue asignada a Kowak, una aldea en Tanzania.

Casi tan pronto como llegó, Nagele enfrentó una epidemia de sarampión: “Nunca antes había visto un solo caso y nada pudo haberme preparado para lo que vi, dos o tres niños al día sofocándose hasta morir. No hay nada que puedas hacer aparte de dar consuelo y apoyo a la familia. Después de esto hubo un ¡brote de cólera!”

Nagele tuvo que adaptarse rápidamente a las necesidades de África y la medicina tropical. La acompañó la Misionera Laica Maryknoll Sandra Cavendish, 15 años mayor que ella, quien junto a los sacerdotes Maryknoll James Conard, Thomas Tiscornia y Carl Meulemans, la ayudaron a adaptarse. Ella, Cavendish y otras dos hermanas de la congregación Helpers of the Holy Souls, expandieron un puesto médico que estaba inoperativo, convirtieron un convento en desuso en un hospital rural moderno y aniquilaron el sarampión y el cólera de la localidad en seis años.

Después de cinco años de “entrenamiento” en Tanzania, Nagele se sumergió en un territorio mucho más desafiante y comenzó un período de 12 años en el sur de Sudán, en parte, acompañada por la enfermera y Misionera Laica Maryknoll Elizabeth Mach. Se libraba una guerra civil entre el gobierno de Jartum en el norte y las poblaciones tribales del sur—que eventualmente se independizaron como Sudán del Sur.

Susan Nagele ha dedicado décadas a servir a pacientes durante su misión en África

La Misionera Laica y doctora Susan Nagele ha dedicado décadas a servir a pacientes en Tanzania, Sudán del Sur y Kenya. (Sean Sprague/Kenya)

El régimen de Jartum solía lanzar bombas desde aviones rusos Antonov sobre las aldeas rurales. Nagele describe su trabajo en un quirófano en Nimule. Un hombre había sido ametrallado y tenía las tripas tendidas sobre la mesa de operaciones. De pronto las bombas comenzaron a caer afuera. En lugar de correr hacia el sótano, ella y su ayudante continuaron cosiendo al paciente para salvar su vida.

“Cuando fui a Sudán del Sur me pregunté: ‘¿estás lista para morir?’ Estaba yendo a una zona de guerra. Dije sí. No vi un arma apuntándome en la cara. No cortejé a la muerte, pero estaba dispuesta a morir si llegaba el momento”.

Ella se movió por el país evitando el peligro tanto como fue posible, pero después de Nimule, en 1996, decidió que era hora de ir a una parte más segura del país. Mach ya se había ido después de recibir un disparo cuando el vehículo en el que estaba fue emboscado. Nagele se mudó a Lotimor, en el este, cerca a Etiopía, donde ministró por tres años.

“¡El lugar fue para mí el más alejado del mundo!”, dice. “Establecimos atención primaria de salud e hicimos lo que pudimos para que las personas sean más saludables y felices. Los lugareños no habían visto la modernidad, pero los hombres solían llevar una AK47 para protegerse contra los ladrones de ganado”.

Pasó otros tres años en Nanyangochor, una región aún más segura pero remota, hasta que aceptó una posta en Kenya, donde ayudó a renovar un viejo hospital lo llevó a un nivel estándar en Kiminini. Pero la paz también era elusiva en Kenya. Después que las polémicas elecciones nacionales en el 2007 condujeron a la violencia entre grupos étnicos rivales, o tribus, Nagale se encontró una vez más cerca del baño de sangre y tratando a los heridos y las víctimas de violación y tortura.

Susan Nagele ha servido en misión en África por más de tres décadas

Después de servir en misión en África por más de tres décadas, la Misionera Laica Maryknoll Susan Nagele regresará a Estados Unidos. (Sean Sprague/Kenya)

Desde el 2009, Nagele ha servido en la Arquidiócesis de Mombasa, atendiendo a pacientes en Bangladesh y otros asentamientos. Ha sido un viaje largo y en ocasiones agotador, y en el camino ha presenciado incontables infortunios y violencia, e incluso sufrió físicamente después de enfermarse de una misteriosa enfermedad que le causó sequedad en los ojos, la boca y la piel y la dejó fatigada y con debilidad muscular. Tomó seis meses diagnosticar el síndrome de Sjogren, un trastorno autoinmune, que todavía tiene, pero dice que “no es tan malo como al principio”.

Pensando en su retorno a Estados Unidos, Nagele muestra una actitud franca y sensata nacida de los años ministrando en algunas de las condiciones más difíciles de la misión.

“No voy a extrañar algunos de los desafíos del este de África: moscas, falta de electricidad o agua”, dice Nagele. “Pero cada lugar tiene sus desafíos y puedo adivinar algunos que encontraré en Illinois y otras partes de Estados Unidos”.

Foto principal: La doctora Susan Nagele (izquierda) atiende a pacientes en la clínica del asentamiento informal de Bangladesh en Kenya. (Sean Sprague/Kenya)

 

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