Una vez misionero, siempre misionero

El verano pasado, los Misioneros Laicos Maryknoll realizaron un encuentro “Jubileo,” para celebrar el compromiso misionero. Unos 50 misioneros laicos (de las Clases de 1977, 1982, 1987, 1992 y 2002) se unieron en la sede de Maryknoll, en Ossining, Nueva York. Dice Cecilia Espinoza, organizadora principal del evento, “Lo que me impresionó en el Jubileo en particular—y en todos nuestros encuentros en general—es la espiritualidad y la energía misionera que forman parte integral de nuestros misioneros”.

Como mi esposo y yo somos de la Clase del 2002, tuvimos la bendición de tomar parte en el Jubileo. Lo que hizo aún más especial el encuentro fue que nuestra hermana mayor en misión, Mary D’Arcy, apenas había fallecido—así que el evento nos dio a todos los presentes la oportunidad de estar presente en su misa funeraria. Mary D’Arcy no sólo pertenecía a los misioneros laicos sino sirvió como guía espiritual para generaciones de misioneros laicos, incluso facilitando las sesiones durante encuentros como este. Cecilia observa, “Mary D’Arcy estuvo presente de manera especial, en espíritu. No me queda ninguna duda de que Mary escogió la forma de despedirse de nosotros”.

Por tres días, compartimos nuestras vidas, tocando temas de entrega misionera, familia, fe, trabajo. Los momentos de oración, sobre todo la Eucaristía celebrada en la hermosa capilla de los Padres y Hermanos Maryknoll, nos llenaron espiritualmente. A mí me impactó la entrega de los misioneros; algunos todavía viven en los países donde sirvieron, como Nicaragua, Venezuela, Tanzania. Otros hemos regresado a Estados Unidos donde seguimos sirviendo en nuestras comunidades y parroquias.

Aunque nuestros trabajos y ministerios son amplios, los laicos compartimos un solo carisma. “Decimos el refrán, ‘una vez misionero–siempre misionero”, dice Cecilia. “Esa actitud nos une a todos. Hace 12 años, decidimos crear estas instancias de reencuentro, convocando a las generaciones, para acordarnos y reconectarnos, para vivificar nuestros espíritus misioneros y jamás olvidar que todos tenemos una misión que cumplir. También nos da la oportunidad de celebrar el compromiso de los misioneros que siguen a largo plazo con Maryknoll.” En el Jubileo, celebramos a Marj Humphrey, quien, ha servido acá en Estados Unidos y en varios lugares de África.

Nuestros hijos disfrutaron mucho del evento. Seamus, 17, se acordaba de su niñez cuando vivimos en Ossining durante nuestra orientación. Las mellizas Rosa y Rebecca, 12, quienes nacieron durante nuestra misión en México, conocieron a otros hijos nacidos en misión. Fue lindo sentir que el carisma de los laicos de Maryknoll se transmitirá por las generaciones. Lisa Nolan, quien ayudaba a Mary D’Arcy con la facilitación, ahora guió el compartir–apoyada por su hija Grace.

Los laicos tenemos diversos modos de vivir el Evangelio y uno de ellos es el servicio misionero en el extranjero. Maryknoll es una de las pocas instituciones católicas que incorpora a laicos, incluyendo a sus familias, en la misión global. “Nuestra membresía va más allá, y queremos fortalecer nuestras redes para apoyarnos, tanto espiritualmente como en maneras concretas” explica Cecilia. Hoy en día, es preciso mantenernos en comunicación, oración y solidaridad. ¡Que Dios bendiga a todos los misioneros Maryknoll, y a todos ustedes, que forman parte de nuestra gran familia Maryknoll.

Foto principal: Durante el Jubileo 2017, los Misioneros Laicos Maryknoll y el Padre Maryknoll Michael Duggan bendicen a Marj Humphrey en la Capilla de los Padres y Hermanos Maryknoll en Nueva York. (Sam Stanton/Nueva York)

 

maryknoll-icon-grey