El hombre de Emaús

El pasaje bíblico favorito de Bruce Clay, de Texas, es el relato de Lucas sobre los dos discípulos que se encontraron con Jesús en camino a Emaús. Así como Jesús caminó con esos discípulos, abriéndoles los ojos, Bruce ha caminado con cientos de estudiantes de secundaria en viajes de misión en los últimos 20 años, abriendo sus ojos a la presencia de Dios entre sus vecinos vulnerables.

“Nos gusta sacarlos de las ‘burbujas’ en las que viven”, dice Bruce, un padre de seis hijos adultos, quien hasta antes de su reciente retiro trabajó como oficial de préstamos bancarios.

Sus propios ojos se abrieron hace años, dice, cuando su esposa e hija mayor regresaron de un viaje misionero a México, patrocinado por su parroquia, Sacred Heart, en Conroe, Texas. “Estaban tan emocionadas que sus pies no tocaban el suelo”, dice Bruce. “Dije, ‘quiero algo de eso’”.

Bruce participó en el siguiente viaje. “Me enganchó la cultura, la autenticidad de la gente y su amor por la Iglesia”, dice. “Quise que otros tuvieran esta experiencia”.

Eventualmente, él comenzó a coordinar viajes misioneros a Arteaga, México, reclutando estudiantes de las escuelas en Houston donde estudiaban dos de sus hijos.

Yo conocí a Bruce hace 15 años y he acompañado a sus equipos misioneros desde entonces.

Inicialmente, los equipos se centraron en trabajos de reconstrucción. Luego, el párroco de la Iglesia San Isidro Labrador en Arteaga pidió que los equipos visiten a los ancianos. Bruce admite que estuvo reacio. “Soy un hombre de acción”, dice Bruce. ”Pero el pastor me recordó que la misión no es construir cosas sino comunidad“.

“Ahora enfatizamos la construcción de relaciones en la misión. Preparamos a los participantes para que estén abiertos al movimiento del Espíritu Santo mientras caminan en su misión. Jesús está con ellos como lo estuvo con los dos discípulos en el camino a Emaús”.

Bruce les dice a los estudiantes que deben estar completamente presentes ante las personas a las que son enviados a pesar de las diferencias culturales y de idioma.

Él recuerda a un alumno que decía: “Vi niños pequeños que no tienen nada y, sin embargo, estaban felices. Yo tengo todo y, sin embargo, no estaba contento y me enojaba con mi madre por no haberme dado más cosas”.

Bruce ahora coordina viajes misioneros de estudiantes de cuatro escuelas secundarias católicas de Texas a otras áreas necesitadas. “Cuando la costa de Louisiana fue azotada por huracanes, respondimos”, dice Bruce, agregando que los equipos también ayudaron a los afectados por el huracán Harvey en Houston.

“Nuestro último desafío está en la frontera con México”, dice. “Hay muchos trabajadores migrantes que viven en condiciones precarias. Nos acercamos y reparamos sus casas móviles y aprendemos lo que significa tener que estar en movimiento constante”.

Cada viaje de misión incluye una Misa diaria y tiempo para que los participantes reflexionen sobre la pregunta: “¿Dónde te encontraste a Jesús hoy?”

Bruce continúa caminando con los estudiantes año tras año, permitiéndoles encontrar a Dios en medio de condiciones difíciles. Él está invirtiendo en la juventud, confiando en que la ganancia se centuplicará en la construcción de la Iglesia del futuro.

Foto principal: Bruce Clay, de pie, y con una mujer campesina durante uno de los viajes misioneros a México que organiza para estudiantes de secundaria de Texas. (Cortesía de Gerald Kelly/México)

 

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