Mi nombre es Richard Robert Odokonyero. Soy un miembro de la tribu Acholi de Uganda. También me enorgullece decir que soy un compañero de la Sociedad Maryknoll en la misión de misericordia de Dios.

Soy el conductor que lleva al Padre Maryknoll John Barth a visitar a los refugiados en el asentamiento de Palabek en Lamwo, al norte de Uganda. Se encuentra a 79 kilómetros del distrito de Kitgum, donde vivo. Aquí es necesario que los extranjeros tengan un conductor que conozca el área. Las carreteras son muy malas y es difícil recorrerlas solo. Cuando el padre John llegó a Kitgum en 2017, un párroco, el Padre Anthony, me preguntó si podría llevar al padre John al campamento que acoge a personas que huyeron de la guerra civil en Sudán del Sur.

No soy nuevo en este tipo de situación. En 2002, cuando tenía 12 años, nuestro pueblo en el norte de Uganda fue desplazado internamente durante la guerra civil. Nos convertimos en refugiados en nuestro propio país. Entiendo el dolor de perder todo para ir a un lugar extranjero. Además, las personas que visita el padre John son en su mayoría de la tribu acholi, por lo que compartimos un idioma, lo que facilita la comunicación.

El padre John y yo empezamos a visitar el campamento mayormente los domingos para orar con los refugiados. Pude conocer a algunos de los otros sacerdotes que trabajan allí, como el padre Lazur Arasu, de la India (Ver p. 56). Me impresionó la amabilidad de los sacerdotes hacia las personas y la fe del pueblo. Rezaban y cantaban con alegría incluso cuando el sol los golpeaba. El padre John hizo posible la construcción de dos edificios donde la gente puede rezar.

Otros cambios han tenido lugar este año. Maryknoll le envió al padre John una camioneta que puede atravesar los caminos llenos de lodo. Ya no nos estancamos tanto.

También vamos al campamento de lunes a viernes con dos médicos del hospital estatal de Kitgum y buscamos personas con problemas en los ojos. Después de que los doctores hacen el diagnóstico, aquellos con problemas de visión corregibles como las cataratas reciben una fecha para la cirugía en el Gulu Referral Hospital, el único hospital con una buena clínica oftalmológica y especialistas en ojos con experiencia en el norte de Uganda. Se trata de un viaje de tres horas de Lamwo. Llevo a los pacientes allí. Normalmente llevamos a cinco pacientes y cinco cuidadores a la vez.

Hasta ahora, muchos han recuperado su vista. Uno de ellos es Acuru Galdino, de 70 años, ciego por cataratas en ambos ojos. Se suponía que estaba cuidando a su nieto de 5 años, Simón, cuyos padres fueron asesinados en la guerra en Sudán del Sur. Pero el Sr. Galdino no podía hacer nada sin Simón, que lo guiaba con un palo de escoba.

¡Por la gracia de Dios, puedo testificar que, desde su operación ocular, el Sr. Galdino puede ver! Él está muy feliz, y su nieto ahora puede asistir a la escuela en el campamento. Historias como esta han sido posibles gracias a la cooperación con la Federación Luterana Mundial que ayuda al padre John con la documentación necesaria, como obtener permisos de viaje para que los refugiados vayan a Gulu. A veces, la federación le da al padre John un vehículo para acomodar a todos los pacientes que no podemos acomodar en el nuestro.

El padre John me dice que soy una parte vital de su equipo. Me siento bendecido. Hacer este trabajo ha aumentado mi fe y amor por el trabajo de Dios, gracias a la Sociedad Maryknoll y al padre John por darme esta oportunidad.

Foto Principal: Richard Robert Odokonyero, dcha., conversa con el Padre Maryknoll John Barth, Padre Salesiano Jeffrey Jegan y un feligrés de la parroquia en el asentamiento de Palabek. (Sean Sprague/Uganda)

 

 

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