SOBRE LA PRESENCIA DE DIOS EN LOS MOMENTOS MÁS DIFÍCILES

Las implacables olas de escándalos sexuales, incompetencia y encubrimientos golpean la Barca de Pedro que se está llenando rápidamente de agua y parece estar hundiéndose. En medio de todo esto, Jesús parece estar profundamente dormido, ajeno a nuestro peligro.

Oramos. No hay respuesta. Gritamos en pánico: “¡Despierta, Señor! ¿No te importa que nos estemos ahogando?” Sin molestarse y decepcionado por nuestra falta de fe, Jesús se pone de pie y con una palabra hace callar las olas, llenándonos de asombro: “¿Qué clase de hombre es este?”

Desafortunadamente, todavía no llega la calma tras esta tormenta. Los vientos siguen sacudiendo nuestro barco y Jesús todavía parece estar dormido. No obstante, esta historia del Evangelio ha dado aliento y fortaleza a generaciones de cristianos para soportar pruebas terribles cuando Jesús parecía ausente o indiferente.

Hace años, me ofrecí como capellán de guardia en Cabrini Medical Center en Manhattan. Como en otros ministerios, la gente me inspiró con su fe, pero una vez pasó algo excepcional.

Le llevé la comunión a un hombre que se estaba recuperando de un ataque cardíaco. Me invitó a ver un libro, en su mesita de noche, con hermosas fotografías de la Pietà de Miguel Ángel. Al leer el nombre del fotógrafo, Robert Hubka, me di cuenta que era ¡el paciente!

En mis visitas subsiguientes me contó que se sintió tan conmovido al ver la Pietà en la Feria Mundial de 1964 en Flushing Meadows de Nueva York que obtuvo un permiso especial del Vaticano para fotografiar esa obra maestra. En mi última visita, me dijo: “Padre, era judío. y ahora soy un converso al catolicismo”. Después me soltó la bomba que me llenó de asombro: “Soy un sobreviviente del Holocausto”.

Habló de esa pesadilla que se vivió en campos de concentración para el exterminio de judíos y otros. “No es sorprendente que muchos sobrevivientes salieran como ateos. ¿Dónde estaba Dios mientras su Pueblo Elegido era masacrado?” dijo Hubka. “Lo que sí sorprende es que algunos sobrevivientes siguieron creyendo en Dios”. El Sr. Hubka fue uno de ellos, pero no pudo reconciliar esa fe con lo sucedido, y por casi 20 años lo angustió el silencio o la ausencia de Dios. Hasta que vio la Pietà.

“Sentí paz en mi corazón por primera vez en años”, dijo. “Vi a Dios en los brazos de María. Dios estuvo en la cruz y en los campos de la muerte. Dios sufre dondequiera que la gente sufre. Tuve que convertirme en católico para encontrarle sentido a ese sufrimiento indecible”. Él habló del Evangelio y de Jesús como sólo alguien que ha experimentado una terrible maldad y sufrimiento puede hacerlo. Para él, Dios no estaba muerto, ausente o dormido. Dios siempre estuvo presente.

La fe del Sr. Hubka me hizo un mejor sacerdote y un mejor católico al hacerme un mejor ser humano. Jesús, la Palabra de Dios hecha carne, el Gran “YO SOY”, está siempre con nosotros en nuestros peligros, dilemas, crisis y controversias, porque está con nosotros en nuestra humanidad.

Durante la peste bubónica, la Reforma, la Revolución Francesa, Pearl Harbor, lso bombardeos de Hiroshima, los campos de exterminio de Camboya, el genocidio en Ruanda, el 9/11, las guerras en el Medio Oriente, Dios está con las personas en su sufrimiento.

Dios está con nosotros, y su Iglesia, en nuestra crisis actual. Al igual que con los apóstoles, lo que necesitamos ahora no es temor, sino fe.