La Hna. Gerri Brake, M.M. (vestido azul) fue elegida para ver al papa en su visita a Panamá. (flickr/panama2019)

Todo empezó cuando la Hermana Maryknoll Geraldine “Gerri” Brake, quien dirige un hogar para personas de la tercera edad, recibió una invitación sorpresa del arzobispado para ser una de las tres personas que saludarían al Papa Francisco en Panamá antes de la Misa del 26 de enero en la Basílica de Panamá.

“Cuando me presenté como una Hermana Maryknoll, el Papa Francisco dijo ‘¡Maryknoll!’ con gran reconocimiento en su voz”, dijo la hermana Brake. “También nos dio una bendición especial y a cada uno un rosario. Tomó la rosa que le dimos y la puso en las manos de la Virgen”.

La hermana le regaló al papa una estola con dibujos de la Tierra, nuestra casa común, y Santa María de la Antigua de Darién, patrona de Panamá.

“Pasé el resto de la Misa en un espíritu de gratitud, pensando en Maryknoll, y nuestra misión”, dijo ella. “Traté de nombrar a cada uno de los residentes (de la Fundación Nueva Vida) y orar por las personas que hacen posible nuestra vida en la misión”.

Durante la Jornada Mundial de la Juventud, las Hermanas Maryknoll, quienes han servido en misión en Panamá desde 1943, se unieron a este “país noble” en darle la bienvenida al papa Francisco y a cientos de miles de peregrinos. Ellas compartieron sus experiencias durante una feria vocacional; acogieron a peregrinos de Japón, Guatemala, Francia y Brasil; y participaron en varios eventos.

Las Hermanas Maryknoll acogieron a peregrinos y se prepararon para la Jornada Mundial de la Juventud en lugares como Panamá Pacífico, Las Mañanitas y Darién, Panamá. (Fotos cortesía de las Hermanas Maryknoll)

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