Auristela Hernández ora durante una reunión del equipo del centro pastoral de las Hermanas Maryknoll en Darién, Panamá.

Estimado Padre Raymundo

Recientemente publicaron en su página Facebook sobre los factores que fuerzan a las familias a huir de sus países. Este problema de miles de inmigrantes indocumentados que ingresan a Estados Unidos lo escuchamos a diario. Creo que es justo y necesario hablar de esta situación que nos concierne a todos, pues educa mucho a aquellos que desconocen la triste realidad de miles de seres humanos que buscan refugio y sobre todo es importante entender las causas por las cuales estos migrantes huyen de sus países de origen en busca de un mejor bienestar para sus familias.Bendiciones por un trabajo bien hecho.
Rafael Orellana | Vía Facebook

Estimado Padre Raymundo

Un agradecimiento especial a los Padres y Hermanos Maryknoll, porque a través de ellos pude conocer la devoción a la Divina Misericordia. Mediante su trabajo misionero en varios países ellos llevan esperanza, amor y caridad a los desprotegidos y olvidados de nuestra sociedad. Mil gracias a todos los misioneros, incluyendo a las Hermanas y Misioneros Laicos Maryknoll, por ser tan compasivos con nuestros hermanos y hermanas de Dios. Quiero que sepan que les tengo en mis oraciones diarias y le pido a Dios que les bendiga siempre.
Eliza Zea | Vía Facebook

Estimado Padre Raymundo

En mi opinión, me parece que sería una buena idea enseñar clases de religión en las escuelas de los Estados Unidos. Así los jóvenes podrán contar con una base sólida de conocimiento que les ayude a no caer en tentaciones o a elegir la que más se adecue a sus necesidades espirituales. Es preocupante ver cómo tantos niños en las escuelas sufren de depresión y adicciones. Creo que el apoyo espiritual podría ayudar a muchos jóvenes que sienten ese vacío en sus corazones. Dios cuide y proteja a la juventud en este país y todo el mundo.
Antonio Fernández | Ponce, Puerto Rico

Estimado Padre Raymundo

Quiero agradecer la última edición de la revista Misioneros que corresponde a la edición de mayo/junio 2019. Al mismo tiempo, hago llegar mis más sinceras felicitaciones por las historias que publicaron. Realmente es significativa y preciosa la gran labor de los misioneros Maryknoll alrededor del mundo. Leer historias conmovedoras sobre el dolor, el abandono, la frustración y el miedo de muchos católicos en el mundo, me abre los ojos a la realidad en que vivimos. Siempre le pido a Dios en mis oraciones que tenga misericordia de sus hijos y que los proteja de todo mal. Así mismo les envío un millón de bendiciones a todos los misioneros que sacrifican sus vidas cada día por servir a los más vulnerables en muchos países del mundo.
Anita Pérez | Chicago, Illinois