Iglesia estudia causa de santidad para primer Seminarista Maryknoll, pionero en China

El nombre del Obispo Francis X. Ford, M.M., es venerado en la Diócesis de Brooklyn.

Desde su muerte, en un campo de prisioneros chinos comunistas en 1952, la historia de sus heroicos esfuerzos misioneros y su trágica muerte ha sido contada a cada nueva generación. Menos de diez años después de su muerte, una escuela secundaria diocesana (ahora cerrada) fue nombrada en su honor en la sección Park Slope de Brooklyn, no lejos de donde creció.

La diócesis, que consiste de los municipios de Brooklyn y Queens en la ciudad de Nueva York, tiene un interés especial en el obispo Ford porque este es el lugar de su nacimiento. Nació en el vecindario de Fort Greene y fue bautizado en la Iglesia del Sagrado Corazón en la calle Adelphi, cerca del Brooklyn Navy Yard.

Asistió a la escuela y su familia asistía a la Iglesia de San José, en Pacific Street, en el vecindario de Prospect Heights. La magnífica iglesia, donde sirvió como monaguillo, fue recientemente renovada y ahora sirve como la co-catedral de la diócesis. Muy por encima de la ventana trasera, una obra de arte contemporánea presenta santos modernos y futuros santos, incluyendo al obispo Ford.

El Padre Maryknoll Francis X. Ford con Anthony Malone, hermano del Padre Maryknoll Thomas Malone, en 1929. Años después, Ford fue nombrado obispo. (Fotos de Maryknoll Mission Archives)

Francis Ford fue uno de ocho hijos. Se esperaba que siguiera los pasos de su padre como un periodista aguerrido, pero en cambio se sintió atraído por el sacerdocio y, finalmente, por las misiones, convirtiéndose en el primer seminarista de la recién establecida Sociedad Misionera Maryknoll.

En 1918, se encontraba entre el primer grupo de misioneros Maryknoll en irse a China.

El Padre John Vesey, que sirvió con Maryknoll durante diez años en China, ahora es párroco de muchos inmigrantes chinos en la parroquia de San Miguel en Flushing, Queens. Un misionero de corazón, él ha sido un devoto del obispo Ford durante años. Por lo tanto, no es de sorprender que él encabezara la causa para que el obispo Ford fuera nombrado santo en la Iglesia Católica.

“Cuando era un niño que crecía en Brooklyn, sabía quién era el obispo Ford”, dijo el padre Vesey. “Todos sabían su historia. Sabíamos que murió como mártir en China. Y luego la escuela secundaria fue nombrada en su honor y aún más personas aprendieron sobre él y su vida de virtud heroica”.

Heroica Vida Misionera

El Superior General de los Padres y Hermanos Maryknoll Padre Raymond Finch, nacido en Brooklyn, asistió a la Escuela Secundaria Obispo Ford y acredita que la historia de la heroica vida misionera del prelado lo inspiró a su propia vocación.

El padre Finch también confía en que el obispo Ford algún día se convertirá en santo. “Creo que sucederá en un futuro no muy lejano”, dice el sacerdote misionero.

“Por supuesto, debería ser un santo. No tengo ninguna duda al respecto”, agrega la Hermana Maryknoll Betty Ann Maheu,  quien sirvió en China. “Tenía todas las cualidades que cabría esperar de alguien con una gran virtud. Lo canonizaría de inmediato. Murió como mártir por sus creencias”.

La obra misional del obispo Ford

El enfoque del obispo Ford para la obra misional fue revolucionario. Creía en sumergirse en la cultura de las personas a las que servía. Le apasionaba la necesidad de vocaciones nativas e inmediatamente estableció un seminario para la Diócesis de Kaying cuando fue nombrado obispo allí,  en 1935. Fue el primero en llamar a mujeres religiosas para que fueran enviadas a ayudar en la evangelización de las familias. También escribió uno de los únicos libros sobre el Espíritu Santo escrito por un obispo en el siglo XX. Se tituló: “Come Holy Spirit: Thoughts on Renewing the Earth as the Kingdom of God”.

Durante la revolución comunista en la década de 1940, se rechazó la presencia de extranjeros en China. El trabajo del obispo Ford, así como la presencia de la Iglesia, fueron vistos con recelo.

Un retrato formal del Padre Maryknoll Francis X. Ford tomado para su nombramiento como prefec- to apostólico de Kaying, China, en 1929.

Finalmente, el misionero fue arrestado y condenado por falsos cargos de espionaje. En 1952, murió como mártir en un campamento comunista para prisioneros chinos.

El obispo Ford ha sido nombrado Siervo de Dios, lo que significa que ha sido designado oficialmente por la Iglesia para ser estudiado para una posible canonización como santo.

El padre Vesey dirige un comité diocesano que promueve la causa de la santidad. Los miembros del comité se encuentran actualmente en la etapa de descubrimiento de su investigación sobre la vida del obispo Ford y sus calificaciones para la santidad.

Tres sacerdotes de la Diócesis de Brooklyn han sido designados para leer todos los escritos del obispo Ford para así determinar si hay alguna razón por la cual no debe ser considerado un santo.

El trabajo de promover la causa del obispo Francis X. Ford ha sido una empresa conjunta entre la Diócesis de Brooklyn y Maryknoll. Los archivos de Maryknoll en Ossining, Nueva York, han sido la fuente de un tesoro de información y pertenencias personales de su amado prelado misionero. De hecho, la única foto conocida del obispo Ford en el campo de prisioneros en Canton fue descubierta en una copia de un periódico chino que había sido preservado en los archivos.

El obispo auxiliar de Brooklyn, Raymond F. Chappetto, está coordinando la preparación de los documentos que deben presentarse al Vaticano.

La fase pública en el proceso para convertir al obispo Ford en un santo comenzó en diciembre del 2017 con una misa para conmemorar el centésimo aniversario de la ordenación sacerdotal del obispo Francis X. Ford. Más de 600 personas, incluidos familiares y católicos chinos locales, se reunieron en la Co-Catedral de San José para esta ocasión.

En 1917, el recién ordenado padre Ford celebró su primera misa solemne en la misma Iglesia de San José.

Mientras tanto, Monseñor Kevin Noone, párroco de la parroquia de Nuestra Señora de los Ángeles en Bay Ridge, Brooklyn, ha estado presidiendo el trabajo de la Cofradía del Obispo Ford, la cual busca dar a conocer mejor esta causa entre el público en general y también para recaudar fondos para apoyar el trabajo del proceso de canonización.

La cofradía ha estado reclutando miembros a través de anuncios en periódicos y de palabra en palabra. (mayor información abajo)

“El propósito de la cofradía es crear conciencia de quién era Francis Ford”, dijo el monseñor Noone. “Es para que la gente sepa del heroísmo de su vida y para crear un sentido de devoción hacia él”.