Una clase de graduados del Programa de Capacitación en Costura y Corte para Personas con Discapacidad en Nepal trabaja en sus máquinas de coser.

Para un sacerdote Maryknoll en Nepal, el trabajo para mejorar la vida de las personas continúa bajo el cierre de emergencia

Aunque el padre Joseph Thaler pasa sus días en su pequeño departamento en Katmandú, Nepal, debido al encierro provocado por el coronavirus, el misionero Maryknoll continúa trabajando para ayudar a las personas necesitadas a las que ha servido durante los últimos 43 años.

En la lista de las muchas personas a las que el Padre Thaler asiste, en asociación con las organizaciones nepalesas sin fines de lucro, están los jóvenes de un programa de capacitación en costura para personas con discapacidades y familias de los trabajadores de la fábrica de ladrillos, cuyo arduo trabajo contribuye a la icónica arquitectura de ladrillo de la ciudad.

Los graduados del programa, que el padre Thaler ayudó a establecer y financiar, se encuentran dispersos en los pueblos de las tierras altas de este país montañoso del Himalaya en el sur de Asia. En respuesta a la pandemia de Covid-19, los más de 400 graduados del programa comenzaron a usar sus habilidades de costura para producir mascarillas o tapabocas.

Padre Thaler y graduada de programa de costura

El Padre Maryknoll Joseph Thaler visita a Reena Tharu, graduada del Programa de Capacitación de Costura y Corte para Personas con Discapacidades en el distrito de Bardiya, Nepal, frente a su casa en Khairapur antes del brote de coronavirus. Dichos graduados ahora están cosiendo máscaras caseras para personas en sus aldeas durante la pandemia de COVID-19. (Gregg Brekke / Nepal)

“Tomaron esta iniciativa por su cuenta para proporcionar las máscaras necesarias en áreas donde nunca se les hubiera proporcionado tan rápido”, dice el misionero de Covington, Kentucky. “Si la gente del pueblo tuviera que esperar a que éstas fueran llevadas a los entornos del pueblo, todavía estarían esperando”.

También están haciendo máscaras 60 estudiantes cuyos estudios se vieron truncados debido a la crisis de salud. “Los enviamos a casa solo dos días antes del cierre de emergencia”, dice el padre Thaler, y señala que muchos de los estudiantes de costura no pueden caminar, o lo hacen con gran dificultad, por lo que viajar les resulta difícil.

“Una vez que llegaron a casa, la directiva del gobierno de Nepal era usar máscaras, pero muchas personas de la aldea no tenían una, y dado que el cierre estaba en efecto allí, (ellos) no tenían forma de conseguirlas”, dice. “Entonces los estudiantes comenzaron a hacerlas y distribuirlas localmente”.

Como estudiantes en el Programa de Capacitación de Costura y Corte para Personas con Discapacidades en dos ubicaciones—una en una ciudad a unas 36 millas de Katmandú y la otra en el oeste de Nepal—los jóvenes adultos no solo aprenden a coser, sino que reciben una máquina de coser, no eléctrica, para llevar a sus aldeas para que puedan mantenerse a sí mismos y a sus familias.

Nepal, un país sin litoral de 26 millones de personas ubicado entre India y China, reportó su primer caso de coronavirus en enero y a principios de febrero The Kathmandu Post, un periódico en inglés, informó que una avalancha para conseguir máscaras faciales había provocado una escasez, mientras el número de muertos de Covid-19 aumentaba en China, su país vecino.

La orden de aislamiento y distanciamiento social del gobierno entró en vigencia el 24 de marzo, se extendió hasta el 27 de abril, y el padre Thaler dice que puede extenderse aún más.

A mediados de abril, Nepal había reportado solo 16 casos del contagioso virus y ninguna muerte, según The Himalayan Times, otro periódico nepalés. Sin embargo, Nepal se encuentra entre China al norte, donde comenzó la pandemia, y al este, sur y oeste con India, que han reportado más de 10,000 casos y más de 330 muertes. Nepal ha cerrado sus fronteras y suspendido los vuelos internacionales hasta el 1 de mayo.

“El gobierno de Nepal dejó esta realidad muy clara para el pueblo nepalés, que el país es muy limitado en suministros médicos, instalaciones y personal médico”, dice el padre Thaler. “Entonces, debido a esto, siento que muchos han tomado el bloqueo muy en serio, y la policía lo está haciendo cumplir físicamente en algunas partes del país”.

Aldeana cose mascarillas en Nepal en medio de Covid-19
Una joven que se graduó del Programa de Capacitación en Costura y Corte para Personas con Discapacidad en Nepal trabaja en su máquina de coser. Los graduados están usando sus habilidades para hacer mascarillas o tapabocas en sus aldeas durante la pandemia del Covid-19. (Cortesía de Joseph Thaler / Nepal))

Una joven aldeana que se graduó del Programa de Capacitación en Costura y Corte para Personas con Discapacidad patrocinado por Maryknoll en Nepal usa una mascarilla casera mientras trabaja en otra prenda durante la pandemia de COVID-19. (Cortesía de Joseph Thaler / Nepal)

Mientras tanto, el padre Thaler también está ayudando a alimentar a las familias de los trabajadores de las fábricas de ladrillos que viven en las afueras de la capital, uno de los principales ministerios del misionero en Nepal. En coordinación con una organización local sin fines de lucro, Atención y Desarrollo, Nepal (CDO-Nepal), el padre Thaler hizo arreglos para proporcionar alimentos a estas familias, ahora inactivas por el cierre económico.

“Debido al cierre, muchos de los trabajadores de la fábrica de ladrillos y sus familias no pueden tener los salarios diarios necesarios para vivir cada día”, dice. “Y el no poder comprar alimentos es un gran problema”.

Él agrega que la situación es especialmente crítica para los niños, muchos de los cuales participan en el Programa de Desarrollo Infantil de CDO-Nepal que no solo enseña y cuida a los niños mientras sus padres hacen ladrillos, sino que también les brinda a los alumnos dos comidas nutritivas al día.

Ayuda para Nepal en medio de Covid-19
Los trabajadores de las fábricas de ladrillos que viven en las afueras de Katmandú, la capital de Nepal, recolectan suministros de alimentos donados por los Padres y Hermanos Maryknoll en respuesta a la pandemia COVID-19. (Cortesía de Joseph Thaler / Nepal)
“Como Maryknoll / CDO-Nepal tiene una larga historia de apoyo a los trabajadores de la fábrica de ladrillos, era correcto que nuevamente estuviéramos atentos a sus necesidades”, dice el padre Thaler.

La distribución de alimentos se coordinó con el personal de CDO-Nepal, los supervisores de la fábrica de ladrillos y la policía local, dice el padre Thaler, y se llegó a un acuerdo para que Maryknoll pudiera proporcionar alimentos a las familias de la fábrica de ladrillos bajo la supervisión y siguiendo las directivas gubernamentales sobre Covid-19)

Maryknoll proporcionó fondos para la comida y CDO-Nepal proporcionó el apoyo logístico para distribuir la asistencia, dice.

“Esto está sucediendo en este momento y a medida que el tiempo y las circunstancias lo permitan, estaremos ampliando este alcance”, dice.