MISIONEROS LAICOS SON TESTIGOS DE LOS EFECTOS DE DESATRES AMBIENTALES EN BRASIL

Eran solo las 3 de la tarde cuando el cielo se volvió tan oscuro que Claire Stewart, una misionera laica Maryknoll en Sao Paulo, pensó que había perdido la noción del tiempo y ya había caído la noche. Cuando se dio cuenta de la hora, se apresuró a su casa, asumiendo que un cielo tan oscuro debía significar que se estaba avecinando una tormenta masiva.

Hubo una especie de tormenta, pero no del tipo que ella esperaba. En lo profundo del Amazonas, una tormenta perfecta de problemas ambientales llamó la atención del mundo a través de una serie de incendios en la selva tropical que duró de agosto a octubre. El humo de los incendios llegaron a más de mil millas desde el Amazonas hasta Sao Paulo, convirtiendo el día en noche y produciendo una lluvia negra.

Fotos del Amazonas que llegaron a Estados Unidos durante esos meses mostraron un cielo en llamas, una señal de una crisis ecológica.

A través de una perspectiva privilegiada de vivir entre comunidades vulnerables en todo el mundo, los misioneros laicos Maryknoll como Stewart a menudo tienen asientos en primera fila para los desastres ambientales que son evidencia de un planeta en peligro ecológico.

Los misioneros sirven como testigos de los efectos de estos eventos en las personas en sus comunidades donde viven, y varios misioneros laicos trabajan en ministerios que acompañan a los más afectados, enseñando prácticas ambientalmente sostenibles y creando conciencia en Estados Unidos.

Los misioneros en Brasil están particularmente involucrados en un ministerio de “cuidado de nuestro casa común”, como el Papa Francisco lo dice en Laudato Si’, encíclica sobre el medio ambiente.

Desastres ambientales: En las clases de arte que enseña a niños de familias de bajos ingresos, Claire Stewart reutiliza artículos de la basura presente de São Paulo. Ella también enseña muchas otras lecciones ambientales. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil).

En las clases de arte que enseña a niños de familias de bajos ingresos, Claire Stewart reutiliza artículos de la basura presente de São Paulo. Ella también enseña muchas otras lecciones ambientales. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil).

En Joao Pessoa, en el noreste de Brasil, uno de estos misioneros laicos es Flavio Rocha da Silva, quien promueve un despertar espiritual acerca de los problemas ambientales y aboga por una respuesta concreta a las prácticas comerciales y agrícolas destructivas que dañan el medio ambiente. A través de su investigación, que publica en una variedad de sitios web, blogs y revistas científicas, él especialmente crea conciencia sobre la conexión entre los problemas de la tierra y el agua.

Da Silva explica que la mayoría de los incendios en la Amazonía se iniciaron deliberadamente, como parte de una tendencia a la creciente deforestación, que es una de las muchas prácticas humanas que contribuyen al cambio climático. Según su investigación, un problema con la deforestación es que “la ciencia ha demostrado la gran importancia de los bosques para mantener los ciclos de lluvia, no solo en la Amazonía, sino en todo el mundo”.

“Es tan simple como esto: no bosque, no agua”, le dijo a Voices of Compassion, la revista de los Misioneros Laicos Maryknoll. Señaló que la escasez de agua es fundamental para causar el desplazamiento masivo de la población, forzando a “millones de personas a emigrar a grandes ciudades como Río de Janeiro y Sao Paulo”.

Desastres ambientales: Joanne Blaney (izq.), con la hermana Maryknoll Armeline Sidoine y José Silva, un educador y líder comunitario, en la favela de Capão Redondo, que sufre sequías e inundaciones y tiene altos niveles de violencia urbana y degradación ambiental. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil)

Joanne Blaney (izq.), con la hermana Maryknoll Armeline Sidoine y José Silva, un educador y líder comunitario, en la favela de Capão Redondo, que sufre sequías e inundaciones y tiene altos niveles de violencia urbana y degradación ambiental. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil)

La misionera laica Joanne Blaney, quien trabaja en Sao Paulo, está de acuerdo en que el crecimiento de la ciudad se debe en parte a factores ambientales. La población de la ciudad, que crece cada vez más, hoy supera los 12 millones. Según explica ella, “las personas abandonan las zonas rurales debido a las sequías, así como la falta de trabajo y otras oportunidades económicas”, con el resultado de que el 86 por ciento de la población de Brasil ahora es urbana.

Para la mayoría de los recién llegados a Sao Paulo, sin embargo, los sueños de éxito financiero y la libertad del estrés ambiental resultaron ser una ilusión. Debido a que la población de la ciudad ha crecido más rápido que su infraestructura, 2 millones de sus habitantes viven en favelas, comunidades informales y pobres en recursos que carecen de muchos servicios básicos, como el recojo de basura, acceso a agua potable y el manejo de aguas residuales.

Los mismos factores ambientales que conducen a la sequía y la posterior migración también están creando lluvias cada vez más torrenciales, junto con otros patrones climáticos cambiantes. El 10 de febrero, Sao Paulo fue golpeado con lo que Blaney describe como “la peor inundación en 40 años, cerrando carreteras y calles laterales, varando autos, camiones y autobuses”.

Si bien estas condiciones son difíciles para la población en general, Blaney dijo que son peores para “las aproximadamente 35,000 personas sin hogar que viven en las calles de Sao Paulo”.

Glaucia, una mujer local sin hogar, describió su miedo y desesperanza a Blaney después de la lluvia.

“Tenía tanto miedo”, dijo. “Lo poco que tengo se arruinó … Muchos de nosotros estamos enfermos y perdí mis medicamentos en el caos”.

Al ser testigo de cómo las personas han navegado por estos complejos problemas, Blaney dijo que está de acuerdo con las conclusiones del Sínodo de los Obispos para el Amazonas, realizado el pasado octubre en el Vaticano. El documento final del sínodo establece que el desplazamiento de personas se debe a una combinación de factores económicos y ambientales que “exige una respuesta pastoral conjunta en los barrios marginales urbanos” y “equipos misioneros” preparados para acompañar a las personas que viven en ellos.

Uno de los problemas ambientales más visibles en los centros urbanos como Sao Paulo es la acumulación de basura, que obstruye las canaletas y los desagües pluviales, lo que aumenta la posibilidad de inundaciones durante fuertes lluvias.

Desastres ambientales: Un mural creado por los estudiantes de Claire Stewart completamente de residuos de basura. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil).

Un mural creado por los estudiantes de Claire Stewart completamente de residuos de basura. (Foto cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil).

Stewart responde a este problema al ver el potencial de creatividad y belleza en lo que otros consideran basura. En las clases de arte que enseña a niños de familias de bajos ingresos, Claire usa artículos reciclables de la basura, incluidos “rollos de papel higiénico, botellas de agua, tapas, cartones de huevos, yogurt, papel reciclado, así como envases de plástico y espuma de poliestireno de mercado”.

Además, en las clases de Stewart se enfocan en “formas en que podemos reducir nuestra huella de carbono, la importancia de las plantas y formas de salvar a las abejas”. Su enfoque parece ser un éxito: “Dentro de cada uno de los espacios que he enseñado”, Claire reporta, “he visto un aumento significativo en el uso de artículos reciclados en actividades con los niños fuera de mi clase”.

Stewart sabe que su impacto “es pequeño en comparación con las 27,000 toneladas de basura que produce la ciudad cada día, pero espera que genere un sentido de responsabilidad en cómo cada uno de nosotros afecta al planeta con las decisiones que tomamos”.

Maryknoll Lay Missioners publicó la versión original de este artículo. Esta versión fue editada y distribuida por Catholic News Service

Imagen destacada: Un incendio que probablemente se inició ilegalmente para limpiar un bosque en el Parque Nacional Caparao en el estado brasileño Espírito Santo (Claire Stewart, cortesía de Misioneros Laicos Maryknoll/Brasil).