Por Lise Alves, Catholic News Service

SAO PAULO (CNS) — La Asociación Yanomami Hutukara y el Consejo Nacional para los Derechos Humanos de Brasil, le pidieron a la Organización de Estados Americanos (OEA) que emita una orden de restricción al gobierno brasilero, para que los mineros ilegales y los mineros que explotan el oro desocupen la tierra indígena.

Las entidades dijeron que la invasión de mineros está aumentando la posibilidad de contagio del COVID-19 entre las comunidades yanomamis.

«Si el gobierno de Brasil no toma efectivas medidas para desplazar a los trabajadores de la minería ilegal, es cuestión de tiempo antes que la enfermedad se expanda por todas las regiones de la tierra indígena yanomami«, dice un documento enviado a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA.

El aumento de muertes de indígenas en la región amazónica por el COVID-19 puede desencadenar la aniquilación de comunidades enteras –dicen aquellos que abogan por los derechos de los indígenas

Un grupo de yanomami aparece en esta foto de archivo con miembros de una agencia ambiental de Brasil durante una operación contra la minería ilegal de oro en tierras indígenas en el corazón de la selva amazónica. (Foto CNS-Bruno Kelly, Reuters)

Un grupo de yanomami aparece en esta foto de archivo con miembros de una agencia ambiental de Brasil durante una operación contra la minería ilegal de oro en tierras indígenas en el corazón de la selva amazónica. (CNS/Bruno Kelly, Reuters)

«Sera un genocidio cultural así como físico», dijo la hermana de la congregación de Santa Cruz Michael Mary Nolan, una estadounidense que trabaja como abogada para el Consejo Indigenista Misionero de los obispos brasileros.

«Los miembros de mayor edad de las comunidades, mantienen vivas las tradiciones. Sin historia escrita, estas tradiciones e historias desaparecerán al morir los mayores», dijo la hermana Nolan.

Comentó que otra preocupación expresada en la petición, es la falta de atención por parte de las autoridades brasileras de los extremadamente importantes rituales de entierros que realizan estas comunidades.

«El primer indígena en morir en Brasil fue un niño yanomami de 15 años (murió el 9 de abril). Pero la familia nunca fue notificada de la muerte y aún no ha descubierto dónde fue enterrado para que puedan darle a su hijo un entierro indígena apropiado», dijo la hermana Nolan.

Ella dijo que el consejo misionero se ha puesto en contacto con los funcionarios para averiguar dónde están enterrados el niño y otros indígenas que murieron en los hospitales del área para que cuando la pandemia se alivie y todo este más seguro, la comunidad pueda volver a enterrarlos.

Durante una videoconferencia en junio para finalizar la petición enviada a la OEA, Dario Vitorio Kopenawa Yanomami dijo: «Hemos sufrido mucho por la invasión de la minería de oro desde la década de 1970 y 1980. Los mineros nos mataron como si fuéramos animales. Ellos continúan contaminando nuestros ríos con mercurio, abriendo agujeros en nuestra tierra, matando a nuestros animales y nuestro medio ambiente».

Dijo que hay 26,000 yanomamis en Brasil y otros 14,000 en Venezuela, y aproximadamente 20,000 mineros de oro en las tierras yanomamis.

Imagen destacada: Una foto de archivo muestra a un yanomami parado cerca de una mina de oro ilegal en tierras indígenas en el corazón de la selva amazónica de Brasil. (CNS/Bruno KellIn,Reuters)