EN MEDIO DE COVID-19, UNA MIRADA A LA PANDEMIA DE LA GRIPE DE 1918

Por Jennifer Halloran

No hay una vacuna. No hay antibióticos para el tratamiento. Los esfuerzos de control a nivel mundial incluyen el aislamiento, la cuarentena, la buena higiene personal, el uso de desinfectantes y las restricciones de las reuniones públicas.

Estas palabras, tan resonantes hoy en medio de la pandemia de COVID-19, fueron utilizadas por el Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades para describir la pandemia de la gripe que devastó el mundo hace más de un siglo. Según CDC, se estima que 500 millones de personas en todo el mundo, aproximadamente un tercio de la población en ese momento, estaban infectadas. Al menos 50 millones de personas murieron, 675,000 de ellas en Estados Unidos.

A medida que la pandemia de la gripe se extendía, la Sociedad Católica de Misiones Extranjeras de América, Maryknoll, envió a su primer grupo de misioneros a China, el 7 de septiembre de 1918.

Esa partida se produjo al comienzo de la segunda y más mortal ola de gripe en Estados Unidos. Solo en octubre, murieron aproximadamente 195,000 estadounidenses.

En la publicación, The Field Afar, precursora de la revista Maryknoll, se registra cómo la gripe afectó a la sociedad misionera.

Según esos reportes, la primera ola de gripe en la primavera de 1918 casi pasó desapercibida por completo para la Sociedad Maryknoll, excepto para un sacerdote que contrajo el virus en una visita de promoción misionera a Nueva Jersey. Las Hermanas Franciscanas lo curaron para que recuperara su salud en el Hospital St. Michael en Newark y lo enviaron a casa a Maryknoll.

La segunda ola de la pandemia, también conocida como la gripe española, que ocurrió en el otoño de 1918, no fue tan amable. Se reportaron 27 casos de gripe, un tercio de los miembros de la Sociedad, en el monte dedicado a María (“Mary’s Knoll») en Nueva York. Todos los miembros de la sociedad se recuperaron.

La tercera ola, que llegó en el invierno de 1918-1919, finalmente trajo la muerte a la puerta de la Sociedad.

El primero en sucumbir fue Richard Fitzgerald, de Albany, Nueva York, un estudiante del seminario juvenil de Venard, Maryknoll en Clarks Summit, Pensilvania. Él falleció el 23 de febrero de 1919 en el Mercy Hospital de Scranton. La revista The Field Afar de abril de 1919 reportó: “Fortificado con todos los sacramentos, Dick se resignó sin quejarse a la voluntad de Dios, haciendo alegremente la oblación completa de su vida para las misiones en el extranjero”.

gripe de 1918: Padre MassothEn esa misma edición de la revista también se informó que, “el Padre Massoth, uno de los profesores de Venard, mostró síntomas de la fiebre mientras estaba en Nueva York y fue llevado de prisa a Maryknoll, donde se le brindaron todos los cuidados posibles, pero después de una fuerte lucha por su vida, el joven sacerdote, fortificado por los sacramentos, expiró el domingo 9 de marzo”.

John J. Massoth, oriundo de Piqua, Kansas, fue ordenado en Maryknoll el 2 de junio de 1917. The Field Afar lo describió de este modo. “Grande en estatura … y grande en corazón”. The Field Afar señaló que el día después de su muerte, «se cantó una misa fúnebre … en la capilla del seminario, donde el padre Massoth había recibido sus primeras órdenes … [y] donde ofreció su primera misa”.

La Sociedad sabía que los efectos de la gripe en su membresía era un microcosmos de lo que ocurría con sus seguidores, benefactores y la población estadounidense en general. The Field Afar proporcionó esta reflexión sobre esos momentos dolorosos: “Esos fueron días oscuros, como los que sabemos muchos de nuestros lectores han pasado recientemente, pero Dios fue bueno y estamos agradecidos. Los que fueron golpeados en el ‘Knoll’ (Maryknoll), todos, por la misericordia de Dios, fueron preservados”.

Cuando el año escolar terminó en la primavera de 1919 en el Venard, la escuela de formación misionera de Maryknoll, sin el Padre Massoth y Richard Fitzgerald, se empezó a hablar del año anterior de una manera especial. “Estamos empezando a llamar ‘El año de las partidas’, a este año escolar que ahora estamos cerrando en el Venard: partidas hacia China, nuestro destino terrenal y hacia el cielo, nuestra morada eterna”.

Imagen destacada: Antes de partir hacia China el 7 de septiembre de 1918, con el cofundador de Maryknoll, el Padre Thomas F. Price, miembros del primer grupo de partida (sentados de derecha a izquierda), los Padres Maryknoll Francis X. Ford, Bernard Meyer y James E. Walsh, visitaron a estudiantes y maestros en el Venard, incluido el padre John Massoth (sentado a la izquierda). (Maryknoll Mission Archives)