Por Junno Arocho Esteves, Catholic News Service

CIUDAD DEL VATICANO (CNS) — Después de que la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) proyectara un drástico incremento de la hambruna y la desnutrición debido al coronavirus, un funcionario del Vaticano pidió a la comunidad internacional que se una para combatir la pobreza.

En una entrevista con Vatican News el 13 de julio, monseñor Fernando Chica Arellano, observador permanente de la FAO en el Vaticano, dijo que la pandemia del COVID-19 no ha causado nuevos problemas sino al contrario «ha empeorado los problemas ya existentes».

«El hambre y la pobreza son asuntos que están relacionados», dijo. «La paz y, sobre todo, el tema de la cooperación y la solidaridad están vinculados. El mundo debe invertir en la paz, solidaridad y justicia. De lo contrario, los problemas del mundo continuarán».

Según el informe 2020 de la FAO sobre el Estado de la Seguridad Alimenticia y la Nutrición en el mundo, aproximadamente 690 millones de personas experimentaron hambruna en 2019. El mismo proyectó que la pandemia del coronavirus «puede subir entre 83 y 132 millones de personas el número total de desnutridos en el mundo».

«El mundo no está en el camino de lograr Cero Hambruna para el 2030», expresó el informe, refiriéndose a una de las metas de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas. «Si las últimas tendencias continúan, el número de personas afectadas por la hambruna sobrepasará los 840 millones para el 2030 o 9.8 por ciento de la población. Es un escenario alarmante, incluso sin tomar en cuenta las posibles repercusiones de la pandemia del COVID-19«.

Mons. Chica le dijo a Vatican News que el informe no solo destaca los problemas vinculados al hambre, sino también la desnutrición y la accesibilidad a fuentes alimenticias saludables.

«El problema es que si bien hay productos alimenticios disponibles, nadie puede obtenerlos. No son accesibles y entonces, (si son accesibles), no son saludables. Muchas personas comen alimentos que no tienen micronutrientes. Y entonces, si la dieta no es saludable, la misma desencadena obesidad con las respetivas enfermedades relacionadas», dijo.

Recordando la encíclica del papa Francisco sobre el medioambiente, Mons. Chica dijo que su enfoque en la importancia de la educación incluye enseñarles a las futuras generaciones cómo mantener una dieta saludable.

«Los niños a menudo se centran en dietas saturadas de grasa. Tenemos que enseñarles cómo alimentarse bien. Por lo tanto, la importancia de la educación es fundamental, partiendo de la familia y naturalmente, de la escuela», dijo.

Mons. Chica también dijo que en el mundo se necesitan políticas apoyadas en los productores locales y que garanticen que la gente tenga acceso a los mercados de alimentos. Igualmente pidió a los gobiernos que reduzcan el costo de los alimentos nutritivos «porque sin esto, las dietas no pueden ser saludables» y va a desencadenar un aumento de enfermedades no infecciosas, como la obesidad y la diabetes.

«Debemos invertir en la agricultura, una agricultura sostenible que no solo piense en el hoy sino también en el mañana porque el mundo no nos pertenece solo a nosotros», dijo. «Le pertenece a los jóvenes que esperan de nosotros un mundo mejor, no solo una acumulación de basura. Le pertenece a ellos, es una herencia que debemos dejarles».

Imagen destacada: Un hombre busca comida en la basura a fines de junio en San Francisco, Venezuela, durante la pandemia de COVID-19. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, por sus siglas en inglés) proyecta un drástico incremento de hambruna y la desnutrición debido al coronavirus. (Foto CNS-Humberto Matheus, Sipa, EE. UU. A través de Reuters)