Pequeñas Comunidades Cristianas: «Digitalizarse o Morir»
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Miembros de la PCC de St. Kizito en la Parroquia de San Austin posan con el Padre Maryknoll Joseph Healey después de una reunión semanal de Biblia Compartida en el área la Sociedad Maryknoll en Manyani Road West en Nairobi, Kenya. Ahora las comunidades se reúnen virtualmente. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

Un sacerdote Maryknoll en Kenya ayuda a Pequeñas Comunidades Cristianas a conectarse en línea en medio de la crisis pandémica

Cuando el gobierno de Kenya ordenó el cierre del país para reducir la propagación del coronavirus a principios de este año, el Padre Maryknoll Joseph Healey recordó una frase de la película The Sound of Music: “Cuando Dios cierra una puerta, en algún lugar Él abre una ventana”.

El ministerio principal del Padre Healey en Nairobi, la capital de Kenya, es con las pequeñas comunidades cristianas (PCCs, o en algunos lugares conocidas como comunidades eclesiales de base o CEBs), que surgieron del llamado del Concilio Vaticano II para una mayor participación de los laicos en la vida de la Iglesia Católica. Estas comunidades generalmente consisten de 15 a 20 miembros que se reúnen físicamente una vez por semana en sus hogares y se enfocan en la lectura del Evangelio para el próximo domingo. Algunas PCCs son más grandes, dependiendo de si se encuentran en centros rurales o urbanos.

Cuando el gobierno cerró la puerta a todas las reuniones en respuesta a la pandemia de COVID-19, se suspendieron las reuniones de sus pequeñas comunidades cristianas, junto con las misas y otros servicios religiosos en todo Kenya. Además se restringieron los viajes en cuatro ciudades principales, incluyendo Nairobi. Las 5.500 pequeñas comunidades en la capital se quedaron con una simple opción: “digitalizarse o morir”, dice el padre Healey.

“Ahora se ha abierto una ventana, que son las pequeñas comunidades cristianas en línea que también se llaman PCCs virtuales y PCCs digitales”, dice el misionero de Baltimore, Maryland. En lugar de ir físicamente a una casa local, la parroquia u otro lugar de reunión, los miembros del jumuiya, como se llama a las PCCs en Kenya usando la palabra Swahili para comunidad, se reúnen en línea, ya sea a través de una computadora o sus teléfonos móviles, dice el padre Healey.

El padre Healey, quien ha servido en Kenya desde 1968, cita al Papa Francisco para describir cómo los católicos de los jumuiyas han respondido a las restricciones de la crisis del coronavirus. “El Papa Francisco aconseja: ‘Si tienes un problema, conviértelo en un desafío y luego convierte el desafío en una oportunidad’. Muchos católicos en Kenya han convertido el problema de las iglesias cerradas el domingo en una oportunidad”.

El distanciamiento social, dice el padre Healey, no solo es difícil desde el punto de vista logístico en un país de 48 millones de personas; pero también es culturalmente extraño ya que las personas tienden a vivir en familias y comunidades cercanas. En las ciudades muchos viven en zonas densamente pobladas, particularmente en los barrios pobres.

“Las plataformas digitales satisfacen una necesidad, pero también revelan cuán importantes son nuestras interacciones humanas y nos hacen desear su regreso”, dice. “Experimentamos a Dios en y a través de las personas humanas, especialmente Jesucristo. Es la cercanía humana la que nos permite entender a un Dios ‘distante’ o trascendente”.

El padre Healey, quien es el fundador del Departamento de Comunicaciones Sociales de la Asociación de Conferencias Episcopales Miembro en África Oriental (AMECEA en inglés), ha promovido las PCCs durante décadas. Él aconseja a las jumuiyas virtuales que se reúnan el mismo día y hora en el que tenían sus reuniones físicas.

El Padre Maryknoll Joseph Healey explica cómo votar en el sitio web de PCC a dos miembros del Equipo de capacitación de pequeñas comunidades cristianas de AMECEA en Nairobi, Kenya. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

El Padre Maryknoll Joseph Healey explica cómo votar en el sitio web de PCC a dos miembros del Equipo de capacitación de pequeñas comunidades cristianas de AMECEA en Nairobi, Kenya. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

El Padre Maryknoll Joseph Healey habló sobre el intercambio de la Biblia y la Reflexión de la Biblia como un elemento central de las pequeñas comunidades cristianas con estudiantes de la Universidad de Kenyatta, Nairobi, Kenya. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

El padre Healey habló sobre el intercambio de la Biblia y la Reflexión de la Biblia como un elemento central de las pequeñas comunidades cristianas con estudiantes de la Universidad de Kenyatta, Nairobi, Kenya. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

En total, dice, Kenya tiene más de 45.000 pequeñas comunidades cristianas en todo el país. Además de ver misas en la televisión y en Internet, los miembros ahora envían mensajes de texto y clips de audio y video a sus reuniones semanales en línea, que ahora se llevan a cabo en varias plataformas sociales como WhatsApp, Zoom, Skype y Facebook.

“Ciertamente, han comenzado un par de miles de PCCs en línea, pero no tenemos cifras sólidas”, dice el padre Healey.

“En nuestra reunión de PCC, tratamos de compartir de la misma manera que compartimos (en persona) pero en línea usando Zoom”, dice Bernard Mberere, coordinador de tecnología de la información para AMECEA en Nairobi. “Todos juntos a través de estas reuniones en línea han podido compartir el Evangelio del próximo domingo, discutir los desafíos que enfrentan porque no pueden acompañarse físicamente y cómo pueden ayudarse mutuamente y encontrar una manera de hacerlo”.

Mberere, quien también es moderador, o líder, de la parroquia de la pequeña comunidad de San Cristóbal del Santo Rosario en la zona de Ruiru Kembo de Nairobi, dice que muchas parroquias tienen múltiples pequeñas comunidades cristianas, generalmente formadas alrededor de un vecindario.

Aunque muchas PCCs ahora pueden reunirse en línea, todavía hay desafíos para aquellos que no pueden conectarse en línea porque no tienen un teléfono inteligente o no tienen acceso a una computadora y servicio de Internet, dice.

“No vamos a los servicios dominicales como estamos acostumbrados”, dice Mberere. “Ahora hemos recurrido a celebrar misa por radio o celebrar misa por televisión, pero la Iglesia Católica también está buscando una manera de responder y ayudar a las necesidades de la gente”. A través de las PCCs, las personas pueden llevar sus necesidades y preocupaciones a los líderes de la comunidad local, quienes, a su vez, plantean estos desafíos al nivel de la parroquia, donde pueden encontrar ayuda, dice.

“Las PCCs en línea presentan una oportunidad importante para que los miembros asistan a las reuniones, incluso si están de viaje o cuando se han reubicado”, dice el Dr. Alphonce Omolo, moderador de la PCC de San Isidoro de Sevilla En Línea Por Skype. Esta es una comunidad internacional pionera en ponerse en línea, habiéndose reunido virtualmente los martes por la tarde prácticamente desde 2012. “Las PCCs en línea son sin duda una forma segura de mantener vivas las PCCs para los cristianos católicos y brindarse apoyo social y espiritual, especialmente durante tiempos sin precedentes, como vivir durante la pandemia de COVID-19”.

El padre Healey participa en la Pequeña Comunidad Cristiana de St. Kizito en la parroquia de St. Austin en el asentamiento informal de Waruku, cerca de la residencia Maryknoll en Nairobi. El misionero señaló que el bloqueo detuvo al moderador de la PCC, Ben Wanjala y su esposa Agnes (quien es líder asistente de oración) en la ciudad norteña de Kitale, evitando que regresen a Nairobi. Pero, dice el padre Healey, todavía pueden participar desde lejos.

Las reuniones digitales generalmente comienzan con una oración, seguida de un compartir entre los miembros sobre lo que ha estado sucediendo la semana pasada, dice el padre Healey. Luego escuchan un clip de audio de la lectura del Evangelio dominical de esa semana.

Screenshot of Holy Rosary SCC Zoom meeting. (Courtesy of Joseph Healey/Kenya)

Imagen de una captura de pantalla durante una reunión por Zoom de Holy Rosary PCC. (Cortesía de Joseph Healey/Kenya)

“En el ‘compartir del Evangelio’ a través del envío de mensajes de texto desde nuestros teléfonos inteligentes, tratamos de conectar el Evangelio con nuestra vida diaria de hoy”, dice. “Nuestro mundo entero está sacudido por el virus. En la crisis actual del coronavirus, estamos siguiendo el ejemplo de los sufrimientos de Jesucristo, y Jesús es el Gran Sanador y tiene el poder de sanarnos”.

Durante la oración en línea, los miembros suelen mencionar a las personas que están enfermas con el virus y sus cuidadores, dice.

“Creo que podemos estar orgullosos de Maryknoll ya que durante muchos, muchos años hemos sido líderes en los esfuerzos de ayuda humanitaria y distribución de alimentos”, dice el padre Healey, “pero ahora la situación es totalmente diferente debido al bloqueo, a causa de la cuarentena, debido al cierre de fronteras. No puedo salir de Nairobi, Kenya, ahora mismo. Así que tenemos que encontrar medios nuevos y creativos para obtener comida y jabón y ayudar a la gente”.

Las donaciones de los miembros de las pequeñas comunidades cristianas se agrupan y se han utilizado para ayudar a los afectados por inundaciones y deslizamientos de tierra en enero y febrero. Desde marzo, han recolectado donaciones para aquellos que sufren de falta de trabajo debido al cierre de emergencia, incluso cuando las donaciones de la iglesia han disminuido debido a la pandemia, dice.

“Lo que les estamos dando es harina, aceite de cocina, arroz: elementos básicos”, dice el padre Healey. “La distribución es a través de las pequeñas comunidades cristianas”. Los miembros de PCCs conocen sus comunidades y quiénes son las familias más pobres, dice.

“Por lo tanto, estamos tratando de continuar con nuestra práctica de oración—la Biblia es esencial para nuestra reunión semanal de la pequeña comunidad cristiana, y para hacer acciones prácticas”, dice.

“La Iglesia digital o la Iglesia en línea o la Iglesia virtual es una nueva forma de convertirse en Iglesia Católica”, dice el misionero. “Tenemos un nuevo kairos. Tenemos una nueva práctica en línea. Aprovechemos este momento, carpe diem, para proclamar la Buena Nueva de Jesucristo a todas las personas”.

El Padre Maryknoll Joseph Healey con un colega tanzano, Charles Ndege en Nairobi, Kenya, antes de la pandemia de COVID-19. (Sean Sprague/Kenya)
El Padre Maryknoll Joseph Healey con un colega tanzano, Charles Ndege en Nairobi, Kenya, antes de la pandemia de COVID-19. (Sean Sprague/Kenya)

El Padre Maryknoll Joseph Healey con un colega tanzano, Charles Ndege en Nairobi, Kenya, antes de la pandemia de COVID-19. (Sean Sprague/Kenya)

About the author

Lynn F. Monahan

Lynn F. Monahan es director editorial ejecutivo de las revistas Maryknoll—Maryknoll magazine y revista Misioneros—y sirvió como misionero laico de Maryknoll en Perú durante los 1990s. Trabajaba para varios periódicos y agencias de noticias, incluyendo el ser corresponsal de la Associated Press en Perú, y después fue redactor en la sección de América Latina para Bloomberg News en Nueva York. Completó su licenciatura en comunicaciones y literatura en La Universidad de Syracuse, Nueva York, y su maestría en escritura en Manhattanville College, Nueva York.

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