Hacia una Ecología Humana Integral

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En su 14º Asamblea General, que eligió un nuevo liderazgo y estableció la dirección para los próximos seis años, la Sociedad Maryknoll presentó el caso de una ecología de interconexión y se comprometió con un plan de acción para responder a toda la vida en nuestro planeta cambiante. El siguiente es un extracto de los documentos de la asamblea.

En junio del 2019, el Papa Francisco declaró que existe una “emergencia climática” global, advirtió sobre los efectos desastrosos del calentamiento global y afirmó que no actuar rápidamente para reducir los gases de efecto invernadero sería un “acto brutal de injusticia hacia los pobres y las generaciones futuras”. La 14º Asamblea General comparte inequívocamente la preocupación del Papa Francisco. Además, afirmamos la conclusión científica de que el cambio climático es real y presenta una amenaza existencial para toda la vida en la tierra.

Nuestra fe cristiana y nuestro amor por los pobres nos obligan a responder al clamor de la tierra, su gente y sus criaturas. A los ojos de Dios, todas las criaturas de la tierra están interrelacionadas y necesitan un cuidado mutuo. Laudato Si’ nos enseña que el pecado ecológico es ignorar nuestra interconexión y relación con la tierra, y con los seres humanos y las generaciones futuras que dependen de nuestra buena administración del don de la creación de Dios.

Nuestra respuesta debe ser inmediata, porque la demora agravará el sufrimiento del mundo y hará que cualquier remedio sea aún más difícil. Nuestra respuesta debe ser tanto personal como comunitaria. 

Tener conciencia de nuestra conexión íntima con toda la creación debe resultar en una acción concreta dentro y con las comunidades donde vivimos y servimos. Vivir y predicar una ecología humana integral es el nuevo rostro de la misión contemporánea. A partir de ahora, Maryknoll busca integrar el cuidado de la creación en todo lo que somos y en todo lo que hacemos. 

Hacia una ecología humana integral: Mujeres cargan niños al atravesar un área en Bogra, Bangladesh, donde las inundaciones han empeorado en los últimos años. El cambio climático ha afectado a personas en todo el mundo. (CNS/Bangladesh)

Mujeres cargan niños al atravesar un área en Bogra, Bangladesh, donde las inundaciones han empeorado en los últimos años. El cambio climático ha afectado a personas en todo el mundo. (CNS/Bangladesh)

Escuchar el clamor de la tierra y el clamor de los pobres

Desde la comodidad de nuestras casas resistentes a la intemperie y automóviles con aire acondicionado, con nuestros refrigeradores bien surtidos y fácil acceso a las vacunas COVID y a la atención médica, no es fácil escuchar el clamor de la tierra y el clamor de los pobres. Para escuchar verdaderamente, debemos abrir las puertas de nuestro corazón y nuestra mente. Debemos estar preparados para escuchar lo inesperado. Debemos estar dispuestos a escuchar el doloroso gemido de Jesús en la Cruz. “Jesús exclamó en alta voz: ‘Elí, Elí, ¿lemá sabactani?’ Que significa: ‘Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?’”. (Mateo 27, 46)

Los detalles del impacto del cambio climático pueden ser abrumadores. Pueden aturdir el alma y paralizar el corazón. La disminución de la disponibilidad de agua dulce, las inundaciones de las zonas costeras y las malas cosechas son solo algunas de las proyecciones que los científicos están observando. A medida que avanza el calentamiento global, la temperatura de los océanos está aumentando, los enormes arrecifes de coral están muriendo y provocando la disminución de las poblaciones de peces. Las comunidades humanas que dependen del océano para obtener alimentos pasarán hambre. En todo el mundo, se están presenciando olas de calor y tormentas extremadamente poderosas. Tales extremos climáticos matarán a muchas personas y criaturas vulnerables en los próximos años.

Como misioneros, estamos llamados a mirar con nuevos ojos a toda la creación. La misión nos llama a apreciar, venerar y renovar la tierra. Nuevamente nos desafía a escuchar con el corazón abierto y reconocer que el clamor de la tierra es la voz de Nuestro Señor que nos llama desde la Cruz.

Hacia una ecología humana integral: Una foto de archivo muestra el humo que sale de un incendio en un área de la selva amazónica cerca de Porto Velho, Brasil. La pandemia de COVID-19 y las crisis mundiales en curso indican que la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación debe implementarse urgentemente en todo el mundo, dijo un panel de líderes de la iglesia en una conferencia de prensa del Vaticano el 18 de junio de 2020. (Foto de CNS/Bruno Kelly, Reuters)

Una foto de archivo muestra el humo que sale de un incendio en un área de la selva amazónica cerca de Porto Velho, Brasil. La pandemia de COVID-19 y las crisis mundiales en curso indican que la encíclica del Papa Francisco sobre el cuidado de la creación debe implementarse urgentemente en todo el mundo, dijo un panel de líderes de la iglesia en una conferencia de prensa del Vaticano el 18 de junio de 2020. (Foto de CNS/Bruno Kelly, Reuters)

Identificarse con el clamor de la tierra y el clamor de los pobres

Después de reconocer a Jesús en agonía en la Cruz en los clamores de la tierra y los pobres, no debemos taparnos los ojos ni retirarnos a nuestros cómodos hogares. Como cristianos, estamos llamados a darnos cuenta de nuestra unidad con el que sufre, a identificarnos con Cristo, los pobres y toda la creación. Oro para “que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea…” (Juan 17, 21) La oración de Jesús exige que sintamos en nuestras mentes y corazones el horror de la devastación ecológica que se está perpetrando a la Madre tierra.

Al conectar el clamor de la tierra y el clamor de los pobres, el Papa Francisco presenta una ecología humana integral como el nuevo rostro de la misión contemporánea, que reconoce que toda la creación está interrelacionada y que nuestra buena administración es un imperativo cristiano (Génesis 1, 26-31). Para identificarnos con el clamor de los pobres y con el clamor de la tierra, debemos darnos cuenta de que no solo habitamos la tierra, sino que somos de la tierra. Cuando la tierra sufre explotación, ultimadamente todos sufrimos. Esto es más evidente en aquellas personas que están empobrecidas y viven al margen de la sociedad. En el espíritu del libro del Éxodo donde Dios escucha el clamor de los oprimidos y responde a su sufrimiento (Éxodo 3, 7-9), debemos identificarnos con el sufrimiento de la tierra y el sufrimiento de los pobres dentro de nuestros propios cuerpos, y de esta manera nos daremos cuenta de que nuestra propia existencia y salvación dependen de tomar en serio esta responsabilidad (Romanos 8, 19-23). 

Para leer más sobre la Plataforma de Acción Laudato Si’ del Vaticano, visite: https://plataformadeaccionlaudatosi.org/

Imagen destacada: Mujeres cargan niños al atravesar un área en Bogra, Bangladesh, donde las inundaciones han empeorado en los últimos años. El cambio climático ha afectado a personas en todo el mundo. (CNS/Bangladesh)

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