Por Cindy Wooden, Catholic News Service
DILI, Timor Oriental (CNS) — La fe que sostuvo la esperanza del pueblo de Timor Oriental en su lucha por la independencia debe ser un recurso ahora que el país trata de hacer frente a los problemas sociales, económicos y ambientales, dijo el Papa Francisco.
Tras aterrizar en Dili el 9 de septiembre, el Papa fue recibido en el aeropuerto por el presidente José Ramos-Horta y el primer ministro Xanana Gusmão, así como por dos niños que le ofrecieron flores, habituales a su llegada a un país, y también un tais, un pañuelo tradicional.
Decenas de miles de personas, jóvenes y mayores, se alinearon en las calles desde el aeropuerto hasta la ciudad para ver pasar al Papa Francisco en un papamóvil descubierto. Muchas personas se protegieron del sol bajo paraguas amarillos y blancos con el logotipo del viaje y las banderas de Timor Oriental y el Vaticano.
Tras una hora de descanso en la nueva y “verde” nunciatura vaticana, donde se alojaba, el Papa Francisco se dirigió al palacio presidencial, donde recibió más flores, otros tais y abrazos de las tres chicas elegidas para entregarle los regalos.
El eco de la colonización en Timor Oriental
De las cuatro naciones que el Papa estuvo visitando del 2 al 13 de septiembre, Timor Oriental es la única de mayoría católica. Según las estadísticas del Vaticano, cerca del 96% de la población es católica.
Después de que Timor Oriental se independizara de Portugal en 1975, las tropas indonesias lo invadieron; tras más de 25 años de lucha y la muerte de hasta 100.000 personas, Timor Oriental se convirtió en una nación independiente y democrática en 2002.
“Ustedes mantuvieron firme su esperanza incluso en medio de la aflicción y, gracias al carácter de vuestro pueblo y a vuestra fe, transformaron el dolor en gozo”, dijo el Papa Francisco a los funcionarios del gobierno y a los líderes de la sociedad civil. “Demos gracias a Dios porque, cuando tuvieron que atravesar un período tan dramático de su historia, ustedes no perdieron la esperanza, y también porque, después de días oscuros y difíciles, finalmente ha despuntado un amanecer de paz y de Libertad”.
Aunque las “nubes oscuras” de la guerra se han disipado, dijo, la nación tiene “nuevos desafíos que afrontar y nuevos problemas que resolver. Por esta razón quisiera pedirles que la fe sea, esa fe que los ha iluminado y sostenido en el pasado, la que siga inspirando vuestro presente, vuestro futuro”, en particular con ” criterios, proyectos y decisiones conformes al Evangelio”.
Una nación joven con grandes desafíos
La pobreza, el subempleo, la delincuencia y la emigración son signos de la necesidad de cambio y del compromiso de trabajar juntos por el bien común, dijo el Papa.
El presidente dijo al Papa Francisco que el gobierno está trabajando para combatir “la pobreza multidimensional, el hambre y la inseguridad alimentaria, la desnutrición materno-infantil, la violencia de cualquier tipo, las diferentes formas de exclusión y marginación social”.
“Los bebés, los niños y los jóvenes tienen derecho a un mundo mejor, donde puedan desarrollar su potencial en un entorno familiar pacífico, digno y equilibrado“, afirmó Ramos-Horta.
Timor Oriental también lucha contra lo que el Papa denominó “plagas sociales”, como el consumo excesivo de alcohol y la formación de bandas por parte de los jóvenes. Estas pandillas “envalentonadas por el conocimiento de las artes marciales, en lugar de utilizarlo al servicio de los indefensos, se aprovechan de él para exhibir el poder efímero y dañino de la violencia”.
El primer ministro amplió la prohibición de la enseñanza de artes marciales en el país durante la visita del Papa Francisco como parte de las medidas de seguridad para el pontífice; se sabe que distintos grupos de artes marciales han participado en peleas callejeras.
Respeto a la dignidad de los niños
El Papa Francisco también habló de los niños y adolescentes cuya dignidad ha sido violada, y dijo: “Todos estamos llamados a actuar con responsabilidad para prevenir todo tipo de abuso y garantizar un crecimiento sereno a nuestros jóvenes”.
No estaba claro si el comentario general del Papa Francisco también pretendía referirse al caso del exobispo Carlos Filipe Ximenes Belo de Dili, que ganó el Premio Nobel de la Paz en 1996 con Ramos-Horta por la resistencia no violenta a la ocupación indonesia de su tierra natal, pero que ha sido acusado de abusar sexualmente de chicos.
Matteo Bruni, director de la oficina de prensa del Vaticano, confirmó el 30 de agosto que las restricciones impuestas a monseñor Belo en 2020 tras una investigación vaticana siguen en vigor, incluida la prohibición de que regrese a Timor Oriental. Actualmente reside en Portugal.
Dado que alrededor del 65% de la población de Timor Oriental tiene menos de 30 años, el Papa Francisco insistió en que es esencial que el país invierta en educación y en apoyar a las familias.
Imagen destacada: Cientos de miles de personas, muchos sosteniendo sombrillas, se reúnen en una Misa al aire libre con el Papa Francisco en Tasitolu, Timor Oriental, el 10 de septiembre del 2024. (CNS/Lola López)