Por Gina Christian, OSV News
EL PASO, Texas (OSV News) — Las deportaciones masivas y las prohibiciones de asilo — parte de los rápidos cambios de la administración Trump en la política de inmigración de Estados Unidos — destruyen las comunidades y la dignidad humana, al tiempo que constituyen una “guerra contra los pobres”, dijo el obispo Mark J. Seitz de El Paso.
El obispo de esta diócesis en Texas, quien también preside el Comité sobre Migración de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, habló sobre este tema y expresó el apoyo de la Iglesia para los migrantes durante una vigilia de oración celebrada el 24 de marzo en la Iglesia del Sagrado Corazón de El Paso, que culminó una concentración y una marcha que comenzaron en la Plaza de San Jacinto en el centro de la ciudad.
“Aquí Estamos: Marcha y vigilia para apoyar a los migrantes” atrajo a cientos de participantes, entre ellos defensores de los migrantes, clérigos católicos e interreligiosos, religiosos y fieles laicos.
A la concentración y vigilia, que se desarrollaron en inglés y español, asistieron prelados católicos de Estados Unidos, Canadá y México, entre ellos el arzobispo de San Antonio, Monseñor Gustavo García–Siller; el arzobispo de Santa Fe, Nuevo México, Monseñor John C. Wester; el obispo de Las Cruces, Nuevo México, Monseñor Peter Baldacchino; el obispo de Lexington, Kentucky, Monseñor John Stowe; y el obispo de Valleyfield, Quebec, Monseñor Noël Simard.
También estuvo presente el cardenal Fabio Baggio de Bassano del Grappa, Italia, subsecretario del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral del Vaticano.
Solidaridad con los migrantes de todo el mundo
Hablando en español, el cardenal Baggio invitó a los asistentes a la vigilia a rezar por “todas las víctimas de las distintas rutas migratorias” en el mundo, desde África y Asia hasta Europa y Estados Unidos.
“Miles y miles de hermanos y hermanas que, simplemente buscando un mejor porvenir, un refugio, perdieron su vida”, lamentó.
Según la Organización Internacional para las Migraciones de las Naciones Unidas, 2024 fue el año más mortífero registrado para los migrantes, ya que al menos 8.938 personas perecieron en las rutas migratorias.
La concentración, marcha y vigilia de El Paso — organizadas por el obispo Seitz en colaboración con Hope Border Institute, una organización sin ánimo de lucro de defensa de los migrantes con sede en El Paso — tuvo lugar en la festividad de San Óscar Romero, arzobispo mártir de San Salvador conocido por su férrea defensa de los derechos humanos y de los marginados en El Salvador.
Obispo Seitz: atacar a migrantes es ‘un ataque a la comunidad humana’
El que esta manifestación haya tenido lugar en ese momento “no fue un accidente”, sobre todo teniendo en cuenta que esos derechos están cada vez más en peligro en medio de un “ataque contra los inmigrantes de hoy”, dijo el obispo Seitz en su discurso en la vigilia.
La denegación de asilo y la amenaza de deportaciones masivas representan “un ataque fundamental a la comunidad humana” y a “la visión de Jesús de una humanidad plenamente reconciliada”, afirmó el prelado. “Las deportaciones masivas son otra herramienta para mantener a la gente con miedo, para mantener a un pueblo dividido, para extinguir la caridad y el amor que mantienen vivo a un pueblo”.
La doctrina social católica sobre la migración sostiene que las personas tienen derecho a emigrar para mantener sus vidas, mientras que las naciones tienen derecho a regular sus fronteras y controlar la inmigración, aunque deben hacerlo con justicia y misericordia.
Pero los oradores de la concentración señalaron que los recientes cambios en la política de inmigración de Estados Unidos exceden esos parámetros morales y, en cambio, erosionan los derechos humanos y fomentan la división.
Medidas de Trump afectan a los más vulnerables
Rubén García, fundador y director ejecutivo de Annunciation House, un albergue de El Paso que lleva casi cinco décadas acogiendo a más de 500.000 personas que huyen de más de 40 países, se refirió a las recientes cartas enviadas por la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias a las organizaciones que reciben subvenciones para refugios. Las notificaciones exigen “una lista detallada y descriptiva de los servicios específicos” y obligan a los directivos de los grupos a firmar declaraciones juradas en las que afirman no tener conocimiento ni sospechas de que el personal infrinja las leyes sobre el delito de contrabando.
La abogada Melissa M. López, directora ejecutiva de Estrella del Paso (antes Servicios para Migrantes y Refugiados), de la Diócesis de El Paso, que presta servicios jurídicos gratuitos en materia de inmigración, afirmó que los niños no se libran de las medidas enérgicas de la administración contra la inmigración.
López informó a la multitud de que su oficina había recibido el 21 de marzo el aviso de que el gobierno federal había rescindido su contrato con el Centro Acacia para la Justicia, que presta servicios jurídicos a menores migrantes no acompañados a través de una red nacional de proveedores, incluido el equipo de López.
“El gobierno federal ha decidido que los niños deben acudir solos a los tribunales, que deben ser obligados a entender la ley de asilo y a solicitarlo por su cuenta, y que no merecen… que alguien esté a su lado”, dijo. López añadió que había perdido 18 empleados en su agencia –que atendió a “casi 30.000 niños el año pasado” — debido a la rescisión del contrato.
Identidad hospitalaria de El Paso amenazada
Dylan Corbett, director ejecutivo de Hope Border Institute, describió el actual clima de inmigración como “difícil” y un “momento oscuro”. Dijo a los asistentes a la manifestación que “todo lo que es hermoso acerca de esta comunidad” en la frontera “está bajo ataque en este momento”.
Pero el obispo Seitz también enfatizó: “Estamos aquí esta noche para celebrar nuestra comunidad”.
Los participantes abrazaron ese espíritu a través de la música de alabanza y adoración, así como de los grupos de danza religiosa en honor a Nuestra Señora de Guadalupe, San Judas y San Patricio, con coreografías, tambores y trajes que reflejan la herencia indígena católica y mexicano-española de la zona.
“El Paso es una comunidad fronteriza orgullosa y hermosa” que “es un testimonio de cómo la acogida de los demás fomenta un entorno seguro, próspero y vibrante para todos”, dijo el obispo auxiliar de El Paso, Anthony C. Celino.
Paseños se compromenten a defender la dignidad humana
En la concentración, el obispo Celino invitó a los presentes a afirmar los seis principios del Compromiso El Paso 2025. Los asistentes podían firmar digitalmente el Compromiso El Paso a través de un enlace de Google Doc al que se accedía mediante tarjetas con un código QR y la imagen de San Óscar Romero, facilitada por Hope Border Institute.
Los principios incluyen la dignidad humana, la familia, la seguridad de la comunidad basada en la colaboración y la confianza entre los residentes y las fuerzas del orden, la prosperidad, la equidad a través de “políticas de inmigración humanas y responsables” y la “celebración de nuestro patrimonio”, dijo el obispo Celino.
Tras la concentración, los participantes — algunos con pancartas que decían “Jesús fue un inmigrante” y “La inmigración es un derecho humano” — caminaron los 800 metros que separan la plaza de la vigilia en la Iglesia del Sagrado Corazón, dirigida por el obispo Seitz y sus compañeros prelados y precedida por tambores y bailarines.
“La comunidad es un intercambio de dones, en el que nos damos la vida unos a otros en beneficio mutuo”, dijo el obispo Seitz en la vigilia. “Crecemos juntos y ayudamos a llevar las cargas de los demás”.
Cristo se ofreció a sí mismo en sacrificio — al que Mons. Romero, a través de su propio martirio, se unió — por “ese cuerpo” que es la humanidad divinamente creada, dijo el obispo Seitz.
“Nos pertenecemos unos a otros, hermanos y hermanas”, dijo. “Nos pertenecemos unos a otros”.
Iglesia reafirma apoyo a inmigrantes y refugiados
Esa interrelación se extiende mucho más allá de las fronteras de Estados Unidos, dijo Mons. Seitz.
“La migración está relacionada con el destino de nuestro país”, dijo. “Nuestra relación con este asunto como El Paso y como Estados Unidos revela lo que verdaderamente valoramos, lo que verdaderamente honramos. Ojalá no pongamos nuestra fe en el dinero y el poder y la rivalidad y el dominio y el imperio. Esto sería idolatría de la peor clase”.
En la frontera, “vemos que (en) esta guerra contra los pobres, todo es desechable: la tierra, el agua, el medio ambiente, nuestra salud, las mujeres… los matrimonios, los no nacidos, los pobres, los derechos humanos”, dijo el obispo.
Jesús “nos guía a una dirección diferente”, dijo el prelado. “La verdadera y auténtica comunidad se construye sobre la abnegación, el amor y sobrellevando las cargas de los demás. … Esto es lo que la Iglesia, la comunidad amada, debe ser en el mundo. Y nosotros debemos ser un signo para ellos”.
El obispo Seitz aseguró a todos aquellos “que viven con miedo a la deportación y a la separación familiar” de su amor y compromiso, subrayando que “la Iglesia está con ustedes en esta hora de oscuridad”.
“Y a aquellos en una posición de responsabilidad para nuestro país que administran el bien común, les hago esta súplica urgente”, dijo antes de alzar la voz. “Detengan la prohibición al asilo. Detengan las deportaciones”.
Imagen destacada: Mons. Peter Baldacchino, Obispo de Las Cruces, N.M.; Mons. Gustavo García-Siller, arzobispo de San Antonio; Mons. Mark J. Seitz, obispo de El Paso, Texas; y Mons. John C. Wester, arzobispo de Santa Fe, N.M., encabezan una marcha en El Paso el 24 de marzo de 2025, contra las deportaciones masivas por parte del gobierno estadounidense. (Foto OSV News/Bob Roller)