Por Victoria Cardiel, ACI Prensa
El Papa Francisco invitó a seguir el ejemplo de la mujer samaritana y entregar a Dios la “carga de nuestro pasado”, pues, según explicó, “solo las personas reconciliadas pueden llevar el Evangelio”.
“Aunque nuestra historia nos parezca pesada, complicada, tal vez incluso arruinada, siempre tenemos la posibilidad de entregarla a Dios y comenzar de nuevo nuestro camino. ¡Dios es misericordia y siempre nos espera!”, enfatizó el Pontífice al referirse al episodio del Evangelio que narra el encuentro entre Jesús y la samaritana.
El Papa Francisco hizo estas consideraciones en el texto que preparó desde Santa Marta, su residencia en el Vaticano, a la que regresó el domingo tras 38 días de hospitalización, para la la Audiencia General de este miércoles.
De momento, todos los encuentros de fieles con el Santo Padre están cancelados para permitirle recuperarse plenamente de las secuelas que le ha dejado la neumonía bilateral.
Tras el encuentro con Jesús en el pozo, la mujer samaritana experimentó una transformación radical: “El pasado ya no es una carga; ella está reconciliada. Y lo mismo nos pasa a nosotros: para ir a anunciar el Evangelio, primero tenemos que dejar la carga de nuestra historia a los pies del Señor, entregarle la carga de nuestro pasado”, afirmó el Santo Padre.
En una nueva catequesis sobre los diálogos que Jesús mantiene con distintas personas, el Pontífice se detuvo en el encuentro con la mujer samaritana. “Son encuentros que nos sorprenden, y al principio, tal vez, somos un poco desconfiados: tratamos de ser prudentes y entender lo que está sucediendo”, destacó el Papa Francisco, tras recordar la catequesis de la semana pasada en la que reflexionó sobre el diálogo con Nicodemo.
Como con la samaritana, Jesús se hace encontrar por nosotros
El Santo Padre explicó que la mujer samaritana, al sentirse “avergonzada de su vida” y “posiblemente juzgada, condenada y no comprendida”, se aisló y no esperaba encontrar a nadie. Sin embargo, en ese momento crucial, Jesús la confrontó de manera directa y amorosa.
“Jesús podría haber elegido otro camino para ir de Judea a Galilea”, evitando así pasar por Samaria, explicó el Papa Francisco.
Sin embargo, optó por detenerse en ese pozo, demostrando que “nos espera y se hace encontrar justo cuando pensamos que ya no hay esperanza para nosotros”.
De este modo, el Santo Padre subrayó que Jesús “quiere ayudar a esta mujer a comprender dónde buscar la verdadera respuesta a su deseo de ser amada”.
Para el Pontífice, el tema del deseo es fundamental para entender este encuentro. “Jesús es el primero en expresar su deseo: ‘¡Dame de beber!’ Con tal de entablar un diálogo, Jesús se muestra débil, haciendo que la otra persona se sienta cómoda y no se asuste. La sed es, a menudo, la imagen del deseo en la Biblia”, manifestó.
Una revelación y una misión de transformación
El encuentro entre Jesús y la samaritana es “un momento de revelación” en el que Jesús se da a conocer “como el Mesías y arroja luz sobre la vida de la mujer”, señaló el Pontífice.
Pero además, le ayuda a “releer de una manera nueva su historia, que es complicada y dolorosa”. El Pontífice también recordó que la mujer samaritana “ha tenido cinco maridos” y ahora está con un sexto que no es su marido.
Según explicó, “el número seis no es casual, sino que suele indicar imperfección. Quizá sea una alusión al séptimo esposo, el que finalmente podrá saciar el deseo de esta mujer de ser amada de verdad. Y ese esposo solo puede ser Jesús”.
Asimismo, el Papa Francisco advirtió que, a veces, cuando rezamos, nos perdemos en reflexiones que nos dan la ilusión de un “rezo exitoso” olvidando que, en el momento en que Dios toca nuestra vida con sus problemas, debemos dejar de levantar “barreras de protección”.
Tras el encuentro con Jesús, la mujer corre a llamar a la gente del pueblo “porque es precisamente de la experiencia de sentirse amada de donde surge la misión”.
Y se preguntó a continuación: “¿qué anuncio podría haber llevado si no su experiencia de ser comprendida, acogida, perdonada?”
El Pontífice concluyó su catequesis con un llamamiento a no perder nunca la esperanza. “Aunque nuestra historia nos parezca pesada, complicada o incluso arruinada, siempre tenemos la posibilidad de entregarla a Dios y comenzar de nuevo nuestro camino. ¡Dios es misericordia y siempre nos espera!”, declaró finalmente.
Imagen destacada: Una mujer sostiene un rosario mientras reza por el Papa Francisco, quien fue hospitalizado el 14 de febrero, en la Plaza de San Pedro en el Vaticano el 8 de maro del 2025. (CNS Photo/Pablo Esparza)