Brindar una mano amiga: promotoras legales en Guatemala

Tiempo de lectura: 7 minutos
Por: Deirdre Cornell
Fecha de Publicación: Feb 19, 2026

Un programa de una hermana Maryknoll capacita a mujeres de comunidades pobres para convertirse en promotoras legales.

Luz Elizabeth “Lux” Hernández era una joven esposa y madre cuando sufría violencia doméstica por parte de su esposo. Dice que en ese entonces, “mi pareja empezó a estar enfermo y enfermo”. Cuando falleció, ella se quedó con dos hijas pequeñas: una niña de 18 meses y una bebé de seis meses.

“Ya cuando él falleció, la familia de él ya todos sabían de que él había muerto, pero nunca me dijeron nada”, dice. “Yo me enteré hasta que el médico del hospital dio una orden para que yo me hiciera la prueba de VIH en Proyecto Vida”.

Lux se hizo la prueba en Proyecto Vida, fundado en Guatemala en 1994 por las Hermanas Maryknoll Delia “Dee” Smith y Jean Yamashiro (quien posteriormente se jubiló y regresó a Estados Unidos), para personas en riesgo de contraer VIH/sida. El resultado fue positivo.

Ella y sus hijas quedaron en la pobreza, dice Lux. “Me quedé sufriendo la discriminación cruelmente de parte de la familia de él”, afirma.

Proyecto Vida se convirtió en un rayo de esperanza para la joven viuda. Con el apoyo de la organización, Lux comenzó a tomar medicamentos antirretrovirales, lo que estabilizó su condición. Participó en programas que le enseñaron a vivir con el virus. “Y ahí fue donde gracias a los grupos de autoapoyo de Proyecto Vida yo fui involucrándome”, dice.

Lux, que solo había estudiado hasta sexto grado, regresó a la escuela. Obtuvo su diploma de escuela secundaria y un certificado en enfermería práctica. Una década después de unirse al personal de Proyecto Vida, Lux obtuvo otro certificado: es ahora promotora legal comunitaria, y educa y ayuda a otros a defender sus derechos.

«Lux y yo nos complementamos mucho porque yo soy maestra de pedagogía y por eso cuando armamos los talleres yo facilito todo. Pero Lux tiene la experiencia. Es sobreviviente”.

 

En la Iglesia Holy Family en El Paso, Texas, el Obispo Anthony Celino preside la Misa de envío. (José García/EE. UU.)

Una nueva promotora legal comunitaria de la segunda promoción sostiene orgullosamente su diploma. Muchas mujeres en el programa dirigido por la Hermana Maryknoll Delia «Dee» Smith no han recibido educación formal. (Octavio Durán/Guatemala)

La misionera irradia orgullo al describir a su equipo. “Han caminado conmigo. Yo he caminado con ellos”, dice la Hermana Dee, quien ha servido en Guatemala durante 33 años. “Hemos descubierto esta misión común de servicio y acompañamiento a la gente”.

Bielman Juárez Ambrocio fue voluntario en Proyecto Vida desde muy joven, impartiendo charlas educativas. Además de ofrecer pruebas gratuitas de VIH y programas de prevención, él dice que Proyecto Vida impulsó la apertura de clínicas de VIH/sida en los hospitales nacionales de la zona. “Coatepeque era la única clínica que cubría esta zona grande”, dice. En 2009 y 2014 se abrieron clínicas en los departamentos vecinos de San Marcos y Retalhuleu.

Bielman, quien completó una pasantía en Proyecto Vida en 2013 y se unió al equipo un año después, explica: “Se estaba trabajando para que en las clínicas de los hospitales nacionales el personal de salud brindara una buena atención a los pacientes, sin discriminación, porque a veces los médicos y enfermeras en el hospital daban maltrato a las personas solo por ser personas con VIH.”.

En los últimos años, Proyecto Vida ha ampliado su enfoque.

“Veíamos mucha violencia contra las mujeres en nuestras zonas rurales” a manos de sus cónyuges, suegros y familiares, dice Lux. “Llegaban a la clínica integral golpeadas, el médico solo las miraba, les dejaba medicamento, pero en ningún momento las refería para algún centro de atención para ser atendidas en cuanto a la violencia que estaban viviendo”.

“A raíz de eso nace la idea de las capacitaciones, el empoderamiento, que la mujer se empodere y conozca sus derechos, que también sea lideresa dentro de su comunidad”, dice Lux. Estas líderesas, llamadas promotoras legales comunitarias, ayudan a otras mujeres, así como a hombres y niños, a acceder a servicios y a denunciar la violencia o la discriminación ante las autoridades. Lux, quien se certificó en 2019, es clave para el programa.

James Pawlowicz sirve como lector durante la Misa y ceremonia de envío. (José García/EE. UU.)

Izq. a dcha: Marion Barrios, Bielman Juárez Ambrocio, Luz Elizabeth «Lux» Hernández, Santos Vásquez Hidalgo y Carlos Humberto López, de Proyecto Vida y el Hospicio Santa María, organizaron la ceremonia de graduación en el pueblo de Pajapita, en el departamento de San Marcos, Guatemala. (Octavio Durán/Guatemala)

«Nuestra labor es identificar (a las lideresas) y capacitarlas sobre sus derechos para que conozcan la ley y se sientan seguras al acompañar a otras personas», explica Bielman, que estudia derecho y pedagogía. Desde que el equipo lanzó el programa de capacitación de promotoras legales comunitarios hace siete años, se han graduado dos promociones. Las candidatas al curso provienen de los tres departamentos donde opera Proyecto Vida. La primera promoción tuvo 20 graduados.

“No hay otro grupo como este en toda la zona”, dijo María Azucena Pérez Gálvez en la ceremonia de graduación de la segunda promoción. “Brindan una mano amiga”, dice. Pérez Gálvez, quien trabaja para la fiscalía, señala que el 75% de las mujeres guatemaltecas son víctimas de violencia.

La capacitación para las dos promociones fue financiada por ONUSIDA y Misereor (la Organización de los Obispos Católicos Alemanes para la Cooperación al Desarrollo). Dado que ONUSIDA ha perdido la mitad de su financiación proveniente de la descontinuada Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Proyecto Vida está buscando otras fuentes de apoyo para promover un tercer grupo.

Proyecto Vida tiene sede en el Hospicio Santa María, un hospicio residencial y granja orgánica para pacientes con VIH/sida, cofundado por las Hermanas Dee y la difunta Hermana Maryknoll Marlene Condon en el pequeño pueblo de Pajapita, San Marcos. Los talleres se llevan a cabo en la amplia sala de conferencias del establecimiento. “Salen a las 4 de la mañana desde su casa para venir a participar”, dice la Hermana Dee.

El programa utiliza técnicas de enseñanza sencillas pero eficaces. “No entregamos mucho material, porque nuestra primera metodología es que ellas se expresen y descubran entre ellas los recursos que tienen. Usamos en los talleres dinámicas, estudios de casos, dinámicas en investigación”, explica la Hermana Dee. Juegos de rol, dinámicas y estudios de caso complementan el currículo: “Hemos visto las mujeres que no saben leer y escribir mucho, pero tienen esta facultad de escuchar y retener”.

Ella dice que una destreza importante que las mujeres desarrollan es la capacidad de hablar por sí mismas o en nombre de los demás, una tarea nada fácil para mujeres sin mucha educación formal. Las 18 graduadas de la segunda promoción, dice, “han desarrollado esta destreza de expresarse públicamente”.

Dorothy Ritter escucha atentamente la liturgia durante la Misa y ceremonia de envío. (José García/EE. UU)

La Hermana Smith, miembros del personal de Proyecto Vida, nuevas promotoras legales y representantes del gobierno local celebran la graduación de la segunda promoción el 15 de agosto de 2024. Las promotoras, provenientes de los tres departamentos en que Proyecto Vida opera, acompañarán a víctimas de violencia y discriminación dentro de sus comunidades. (Octavio Durán/Guatemala)

La mentoría continúa después de la graduación. Las promotoras legales tienen garantizados dos años y medio de orientación para fortalecerlas en sus funciones, dice la Hermana Dee. “Por ejemplo, si alguien en la comunidad dice que su marido ha abandonado la casa y él no está pagando ninguna pensión alimenticia para los niños, la promotora legal comunitaria va a llamar a Lux. Tengo este caso, ¿a dónde tengo que llevar a la señora ahora?”

Nancy Martínez, quien se graduó en 2022 con la primera promoción, superó la oposición inicial de su esposo y continuó ayudando a varias mujeres en situaciones de violencia doméstica. “Hay que empezar en el propio hogar, desde adentro hacia afuera, para ser una buena promotora”, dice. “Y hay que ganarse la confianza de las víctimas. Han venido a mi casa a pedir ayuda a la una o dos de la madrugada”. Añade: “Ahora mi esposo me dice: ‘Te admiro, porque has sabido ser una mujer que defiende a los demás’”.

Karina Sánchez, quien se graduó con la segunda promoción dos años después, comenta que en su comunidad la gente suele ocultar la violencia o la discriminación que sufre. Dice que sufren en silencio. “Me he puesto a la orden”, dice. “Cuando ya ellas están decididas a hablar, hacemos el acompañamiento con ellas para que ellas se sientan protegidas”.

Lucía, identificada aquí por su nombre de pila, es promotora de la segunda promoción y seropositiva. Ella dice que fue expulsada de la casa por sus dos hijos y su nuera. Tenían miedo de comer con ella, dice. “Les di tantos consejos que aprendí aquí”, dice Lucía. “Aprendí y yo también enseñaba a mi comunidad”. Aunque aún vive en otro lugar, ahora sus hijos la reciben con los brazos abiertos.

Para Lux, que había pasado por problemas similares, trabajar para Proyecto Vida tiene su propia recompensa. “Me insta ver a estos dos grupos de mujeres denominadas promotoras legales” dice. «Regresan a sus comunidades para ayudar a otras mujeres».

Imagen destacada: Luz Elizabeth «Lux» Hernández (izq.) y la Hermana Maryknoll Delia «Dee» Smith (dcha.) formalmente incorporan a una candidata como promotora legal comunitaria, otorgándole un chaleco, identificación y diploma. El programa liderado por Lux y la Hermana Maryknoll Dee culminó en una ceremonia de graduación para 18 participantes el 15 de agosto del 2024, en el pueblo de Pajapita en el departamento de San Marcos, Guatemala. (Octavio Durán/Guatemala). 

Sobre la autora/or

Deirdre Cornell

Deirdre Cornell sirvió como misionera laica Maryknoll en México. Es autora de tres libros Orbis Books, entre ellos Jesus Was a Migrant y American Madonna: Crossing Borders with the Virgin Mary, y actualmente trabaja con el equipo de la revista Maryknoll.

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