La Iglesia alza la voz por la inmigración

Tiempo de lectura: 6 minutos
Por: Lynn F. Monahan
Fecha de Publicación: Feb 12, 2026

EL PAPA LEÓN SE UNE A LOS OBISPOS ESTADOUNIDENSES EN CONDENAR EL MALTRATO CONTRA INMIGRANTES EN EL PAÍS, INCLUSO CUANDO TIENEN ESTATUS LEGAL

La Iglesia Católica se ha manifestado con una sola voz sobre la inmigración, desde parroquias de todo el país hasta el Vaticano, donde nuestro papa nacido en Chicago ha dejado claro su rechazo a las deportaciones masivas y el maltrato a inmigrantes.

Párrocos y feligreses de todo el país ya respondían a las necesidades de los recién llegados. Algunos, de hecho, llevan décadas ayudando a migrantes e inmigrantes. Los obispos de Estados Unidos fueron más a fondo este pasado otoño, emitiendo un «mensaje especial» durante su asamblea anual en Baltimore.

En el primer mensaje de este tipo en más de una década, los obispos señalan la alarma y urgencia con la que ven la actual campaña de deportaciones masivas. Es de notar que el mensaje recibió un apoyo abrumador: 216 votos a favor y solo cinco en contra, con tres abstenciones.

El Papa León XIV apoyó el mensaje, instando a católicos estadounidenses y a otras personas «de buena voluntad» a leerlo. El papa condenó el trato «extremadamente irrespetuoso» hacia los inmigrantes que llevan «buenas vidas — muchos de ellos durante 10, 15, 20 años» en Estados Unidos.

«Tenemos que buscar maneras de tratar a las personas con humanidad, tratarlas con la dignidad que tienen», dijo el papa. «Si hay personas en Estados Unidos ilegalmente… para eso están los tribunales. Hay un sistema de justicia» para abordar esos casos. Añadió: «nadie ha dicho que Estados Unidos deba tener fronteras abiertas”.

Los misioneros Maryknoll han trabajado en ministerios de larga trayectoria para migrantes,inmigrantes y refugiados —ya sea que estén huyendo de la opresión y la violencia, sean desplazados por desastres naturales y el cambio climático, o busquen la supervivencia inmediata y la integración eventual— tanto en el como en Estados Unidos.

El Padre Lance Nadeau, superior general de los Padres y Hermanos Maryknoll, afirma que los misioneros están viendo las consecuencias de las políticas antiinmigrantes de la administración actual, localmente en el condado de Westchester, Nueva York, donde Maryknoll tiene su sede general; en Chicago, donde estudian algunos de sus seminaristas; en El Paso, Texas, donde sacerdotes, hermanas y misioneros laicos Maryknoll han servido durante años; y en varias zonas desde California hasta Florida.

“El abuso físico y las condiciones que la gente tiene que soportar en centros de detención son terribles”, dice el Padre Nadeau. “Es indignante que estén separando a familias”.

Él dijo que la Sociedad Maryknoll, junto con las Hermanas Maryknoll y otras organizaciones en la zona de Westchester, Nueva York, forman parte de una coalición que busca ayudar a inmigrantes que ahora viven con miedo. Las iniciativas van desde brindar ayuda alimentaria a quienes temen salir de casa hasta protestar contra las acciones y tácticas del gobierno.

“Nuestra esperanza es atender las necesidades más urgentes de los inmigrantes que están en peligro”, dice la Hermana Teresa Hougnon, presidenta de las Hermanas Maryknoll. “Nos referimos a seguridad alimentaria, acompañamiento y seguridad infantil”.

Susan Gunn, directora de la Oficina de Asuntos Globales Maryknoll, asiste a una vigilia de oración<br />
en la sede del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Washington, D.C., en 2025. (OSV News/Leslie E. Kossoff)

Susan Gunn, directora de la Oficina de Asuntos Globales Maryknoll, asiste a una vigilia de oración
en la sede del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas en Washington, D.C., en 2025. (OSV News/Leslie E. Kossoff)

el Padre Nadeau afirman que las restricciones migratorias actuales están afectando a candidatos al sacerdocio o a la congregación procedentes del extranjero. El estricto escrutinio para ingresar a Estados Unidos ha obligado a las Hermanas Maryknoll —que han adoptado vocaciones extranjeras casi desde su fundación— y a los Padres y Hermanos Maryknoll —que comenzaron a recibirlas de países de misión hace unos años— a reestructurar sus programas de formación para candidatos.

“Ahora se van a las Filipinas”, dice la Hermana Hougnon, y explica que la congregación ha abierto una casa de formación para el noviciado en Manila.

La Sociedad ha hecho lo mismo en Nairobi, Kenia, dice el Padre Nadeau, estableciendo allí un noviciado después de que a algunos candidatos se les negaron visados para estudiar en Estados Unidos.

La Hermana Hougnon dice que una hermana Maryknoll, que es residente legal en EE. UU., fue recientemente sometida a tal escrutinio al regresar a Estados Unidos tras su misión en el extranjero que optó por quedarse en Nueva York por el momento, temiendo que le negaran la entrada en el futuro.

El mensaje de los obispos sobre inmigración comenzó con una letanía de preocupaciones, entre ellas “un clima de miedo y zozobra” en torno a la “denigración de inmigrantes”, las condiciones en los centros de detención y la falta de acceso a la atención pastoral, así como la eliminación arbitraria de categorías que otorgaban estatus legal.

“Nos entristece conocer a padres que temen ser detenidos al llevar a sus hijos a la escuela y cuando intentamos consolar a familiares que ya han sido separados de sus seres queridos”, dijeron los obispos, afirmando explícitamente: “Nos oponemos a la deportación masiva indiscriminada de personas”.

Para algunos, la afirmación de los obispos no es suficiente. El obispo Bruce A. Lewandowski, C.Ss.R., de Providence, Rhode Island, es uno de ellos.

En su discurso en una reunión de líderes eclesiásticos y pastorales en la Catedral Saints Peter and Paul celebrada en Providence a principios de diciembre, el obispo Lewandowski dijo: “La inmigración no es política, es parte de nuestro ADN como personas de fe. Dios nos ordena acoger al inmigrante y amar al extranjero”.

“Uno a uno, madres y padres, esposos y esposas (son) raptados de sus comunidades y enviados en avión a Guatemala y México”, dice el obispo Lewandowski. “Es una estrategia para desestabilizar a la familia… Ninguna de las personas que conozco que han sido detenidas es asesino, narcotraficante, violador, terrorista o criminal de ningún tipo. Todo lo que hicieron fue cruzar la frontera como Abraham, Moisés, Sara o Jacob — como Jesús, María y José”.

Él hizo un llamado a “un movimiento basado en la fe, una coalición amplia y de gran alcance para inundar Washington de activismo y defensores” similar al Movimiento por los Derechos Civiles. ¿Y si “simplemente empezáramos a mandar autobuses llenos de personas como nosotros a Washington para poner ante nuestros líderes de gobierno el dolor de nuestro pueblo que está siendo perseguido, que está siendo difamado y demonizado, que está siendo detenido y deportado?” preguntó.

Kevin Appleby, del Center for Migration Studies y uno de los patrocinadores de la reunión, señaló que San Juan Pablo II escribió que las deportaciones masivas son “intrínsecamente malvadas”.

«¿Qué significa eso?», preguntó Appleby. «Significa que no pueden justificarse moralmente». Aunque la deportación en sí no es necesariamente malvada, continuó, la persona en cuestión debe representar una amenaza para la comunidad y debe respetarse el debido proceso, algo que no está ocurriendo en muchos casos actualmente.

Heidi Cerneka, misionera laica Maryknoll, es una abogada de inmigración que trabaja para una organización sin ánimo de lucro en El Paso. Ella dice que ve cada vez más que se hace caso omiso al debido proceso.

“Hay personas que realmente tenían algún tipo de estatus que ICE ignoró por completo”, dice. “Aunque [los inmigrantes] están siguiendo las reglas, el gobierno no las cumple”. Por lo tanto, dice, personas que tienen todo derecho a permanecer en Estados Unidos son detenidas y deportadas, o bien están detenidas en condiciones tan horribles que piden ser deportadas.

Appleby dijo que la reunión de Providence, titulada “Testigos de la esperanza: respuesta a las deportaciones masivas”, fue la primera de estas reu niones regionales. “Nuestro objetivo es unir a la Iglesia y construir nuestra red”, dice, “y luego, con suerte, algún día ir más allá e intentar lograr la reforma migratoria”.

Para el Padre Nadeau, la respuesta de la Iglesia a la inmigración debe venir del Evangelio, incluso cuando respondemos a la acusación de que los inmigrantes son criminales si ingresaron ilegalmente al país o excedieron el plazo de sus visados.

“Jesús dio una segunda oportunidad al ladrón que moría en la cruz”, dice. “Mucha gente comete errores. Perdonamos a la gente. Sin duda, el presidente Trump ha perdonado a gente… El perdón y la oportunidad de una nueva forma de vida son parte del Evangelio”.

Imagen destacada: El obispo Bruce Lewandowski (de gorro naranja) de Providence, Rhode Island, dirige una vigilia de oración y rezo del rosario frente a un centro de detención. (Erik Scalavino/EE. UU.)

Sobre la autora/or

Lynn F. Monahan

Lynn F. Monahan es director editorial ejecutivo de las revistas Maryknoll Maryknoll Magazine y revista Misioneros. Sirvió como misionero laico Maryknoll en Perú durante los noventas. Ha trabajado para periódicos y agencias de noticias como la Associated Press en Perú donde fue corresponsal y Bloomberg News en Nueva York, donde fue redactor en la sección de América Latina. Es licenciado en comunicaciones y literatura de la Universidad de Syracuse, Nueva York, y tiene una maestría en Escritura de Manhattanville College, Nueva York.

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