Afiliada Maryknoll recibe premio por años de dedicación en la educación y defensa de los derechos humanos en Guatemala.
Claudia Samayoa tenía 6 años de edad cuando entró al Colegio Monte María, fundado en 1953 en Ciudad de Guatemala, Guatemala, por las Hermanas Maryknoll. Desde ese momento, dice, ha estado imbuida en el espíritu Maryknoll de servicio a los más vulnerables. De adulta volvió al Monte María, esta vez como maestra, y por nueve años se dedicó a la educación primaria y secundaria en su alma mater.
Samayoa es una licenciada en filosofía con estudios de postgrado en política pública y resolución de conflictos; es coordinadora de la Unidad de Protección a Defensoras y Defensores de Derechos Humanos de Guatemala (udefegua) y ha realizado múltiples investigaciones, escrito varios libros y participado como experta en casos de violaciones de derechos humanos a nivel nacional e internacional. Y continúa volviendo a su querido Monte María, esta vez como integrante del Capítulo de Afiliados Maryknoll de Guatemala, en el que forma parte del equipo editorial del informativo de los afiliados No Tan Lejos del Horizonte.
“Maryknoll ha sido y sigue siendo un apostolado de servicio a las personas más necesitadas, que parte del empoderamiento de líderes y lideresas para comprender la realidad de su entorno y su vocación cristiana de servir a los demás, poniendo sus dones a disposición de otros para realizar transformaciones y acercar el reino de Dios a la práctica diaria”, dice Samayoa. “La semilla Maryknoll se observa en los jóvenes comunitarios de las zonas suburbanas de la ciudad, en los promotores de salud que apoyan a las víctimas de hiv-sida y las líderes mujeres formadas por Maryknoll que no olvidan que la dignidad humana está por encima del valor de cualquier mercancía”.
Samayoa es una de esas líderes. Su trayectoria en defensa de los derechos humanos de Guatemala, un país donde, como ella dice, impera la mafia, la corrupción y la impunidad, fue reconocida recientemente con un premio otorgado por la Procuradoría de Derechos Humanos de Guatemala.
“Si Dios nos creo a todos iguales en dignidad, todos debemos ser reconocidos como iguales y respetados. Mi naturaleza rebelde siempre me inclinó a no aceptar con la cabeza gacha la terrible realidad en la que crecí”, dijo Samayoa al recibir el premio Orden Myrna Mack Chang que entrega la procuraduría. Era una referencia a los exilios, asesinatos e imágenes de masacres recogidas en las revistas de Amnistía Internacional que vio de joven.
“Antes de llegar a mi vida adulta, trabajé con niños huérfanos de guerra y conocí la misión de a quienes hoy se conoce como defensores de derechos humanos y antes eran llamados guerrilleros. ¿Cuántos de ellos fueron asesinados?”, dijo Samayoa, quien por años ha trabajado en la educación y empoderamiento de la mujer guatemalteca.
En ese camino, dice ella, conoció a Myrna Mack Chang, una antropóloga guatemalteca asesinada en 1990 por fuerzas militares de Guatemala debido a su trabajo investigativo con la población desplazada por el conflicto civil en Guatemala. En honor a su legado, la Procuradoría de Derechos Humanos de Guatemala estableció en el 2014 el premio Orden Myrna Mack Chang.
Al entregarle dicho premio a Samayoa, el procurador de derechos humanos, Jorge Eduardo de León Duque, destacó su entrega al prójimo y su formación académica puesta al servicio de la causa de los derechos humanos. “Hoy es un día propicio para entregar este reconocimiento porque han aumentado los ataques a los defensores de los derechos humanos. Y hoy también existe un uso inadecuado del derecho penal para encarcelar a los defensores. Ser defensor de derechos humanos es un trabajo de alto riesgo”, dijo De León Duque.
Por años, Samayoa ha combatido el racismo, el sexismo, la homofobia, el egocentrismo, el modelo de extracción y expoliación, a través de investigaciones, iniciativas y cabildeo para promover una Guatemala distinta. Su trabajo contribuyó a lograr el acuerdo entre Naciones Unidas y el gobierno de Guatemala para establecer una Comisión de Investigación de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad en Guatemala (ciciacs); el ingreso de la Oficina del Alto Comisionado de Derechos Humanos de la onu (oacdh) en Guatemala en el 2004; y la creación de una unidad para defensores de derechos humanos (udefegua), entre otras iniciativas.
“Sin personas que ponen sus esfuerzos para proteger a niñas violentadas y tratadas, sin organizaciones que defienden a la mujer ante la violencia machista, sin colectivos que defienden el derecho a la diversidad sexual, sin la promoción de la educación laica y humanista, sin la defensa de un sistema de salud público y gratuito, sin la defensa inclaudicable por la justicia pronta y cumplida e independiente, sin la defensa de los derechos de las personas detenidas ante la tortura y la arbitrariedad, sin la defensa de un ambiente sano; no tenemos futuro”, dice Samayoa.
Foto principal: La afiliada Maryknoll Claudia Samayoa, dcha., en el momento que recibe un premio por su trayectoria en defensa de los derechos humanos en Guatemala. Cortesía PDH Guatemala
