Por Diego López Colín, ACI Prensa
La Red Casas del Migrante Scalabrini en México y Centroamérica aseguró que, pese a la aparente disminución de la migración irregular en la región, las causas que obligan a miles a abandonar sus países no han cambiado y continúan empujando a las personas a emprender rutas cada vez más peligrosas.
En un mensaje difundido con motivo de su 26º aniversario, celebrado el 8 de marzo de 2026, la red de albergues señaló que el año 2025 fue “especialmente difícil” para las casas que integran esta organización.
De acuerdo con la red, el regreso de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos provocó un “reacomodo en el flujo de migrantes y refugiados, así como en las políticas migratorias de la región”.
En ese contexto, explicó que el reforzamiento de la vigilancia fronteriza ha reducido las cifras de migración irregular; sin embargo, advirtió que “las causas que originan la migración forzada no han desaparecido”. “Los migrantes continúan su camino, aunque no siempre sean visibles”, agregó el mensaje.
A partir de los testimonios de quienes han pasado por sus albergues, explicó además que han llegado a la conclusión de que “las rutas migratorias, controladas por el crimen organizado, son cada vez más peligrosas y que los costos de la migración irregular se han incrementado”.
Las casas del migrantes también enfrentan dificultades económicas. La red explicó que la reducción de fondos provenientes de agencias internacionales ha afectado los proyectos de atención a migrantes y refugiados, lo que los ha obligado a “buscar formas creativas de continuar con los servicios y el acompañamiento” que brindan.
26 años de servicio a migrantes
Pese a este contexto, la red reafirmó su misión de acompañar a los migrantes, siendo “fieles al deseo de nuestro fundador [Juan Bautista Scalabrini], quien quiso que fuéramos migrantes con los migrantes”.
En México, la congregación cuenta con casas de atención a migrantes en Iztapalapa, en la Ciudad de México; en Ecatepec de Morelos, en el Estado de México; así como en Tijuana, Guadalajara y otras localidades, además de colaborar con albergues diocesanos en distintos estados.
Desde su creación formal hace 26 años, estas casas han ofrecido acogida, protección y acompañamiento a miles de migrantes. En ellas se brindan servicios de hospedaje, asesoría legal, apoyo psicológico y acompañamiento espiritual, además de promover sus derechos humanos y favorecer su integración con las comunidades locales.
La red destacó que, durante este tiempo, miles de personas “han encontrado un trato digno” en estos espacios. Asimismo, subrayó que los albergues se han convertido en lugares donde voluntarios y colaboradores pueden practicar la “solidaridad y compasión hacia migrantes, refugiados y desplazados”.
Estas casas también se han vuelto un punto de referencia para académicos y estudiantes y, al mismo tiempo, espacios de formación para laicos y para quienes se preparan como misioneros scalabrinianos.
“Sobre todo, las Casas del Migrante Scalabrini nos han permitido encontrarnos con Cristo, que se manifiesta a través de las personas a quienes servimos”, indicó la red.
Imagen destacada: Jesús Ricardo Rojas Romero, de Venezuela, sentado con Mario Monroy, en el centro, e Yesenia, también de Venezuela, en un campamento de migrantes en la Ciudad de México, el 1 de abril de 2025. Monroy, coordinador de divulgación de CAFEMIN, un refugio para mujeres y familias, escucha las necesidades y los sueños ahora destrozados de los migrantes que querían ir al norte, a Estados Unidos, y ahora no pueden ir al sur, de regreso a su país de origen, debido a las restricciones de México al movimiento de los migrantes y a su capacidad para trabajar. (OSV News/Rhina Guidos, Global Sisters Report)
