Los líderes de los misioneros Maryknoll han hecho un llamado a todas las partes a que cesen las hostilidades en el conflicto de Oriente Medio, que se ha intensificado desde el 28 de febrero, cuando las fuerzas israelíes y estadounidenses lanzaron ataques contra Irán, y a que regresen a la mesa de negociaciones.
En la declaración conjunta, los líderes de los Padres y Hermanos Maryknoll, las Hermanas Maryknoll, los Misioneros Laicos Maryknoll y los Afiliados Maryknoll sumaron sus voces al “coro global” que implora el fin de la violencia y la reanudación de la “difícil y sagrada labor” de la negociación.
Las organizaciones misioneras hacen eco de los llamamientos de líderes católicos de todo el mundo, incluido el Papa León XIV, para que cese el conflicto.
Haciendo énfasis en el impacto del conflicto en civiles inocentes, los líderes de Maryknoll afirmaron: “lamentamos cada vida perdida en esta espiral de violencia y sentimos el temblor de las familias atrapadas en el fuego cruzado de una guerra que no eligieron”.
A continuación presentamos el texto de la Declaración Conjunta de los Dirigentes de Maryknoll:
Las cuatro organizaciones de la familia Maryknoll —las Hermanas, los Padres y Hermanos, los Misioneros Laicos y los Afiliados— hablan hoy desde un lugar de profundo dolor y esperanza compartida. Durante más de un siglo, nuestros misioneros han cruzado fronteras para acompañar a las comunidades del Sur Global, sentándose a la mesa de aquellos a quienes el mundo a menudo olvida o ignora.
Hoy, mientras la sombra de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se extiende por todo el Oriente Medio, no vemos un conflicto de “intereses” o “activos”. Vemos los rostros de nuestros vecinos. Lloramos cada vida perdida en esta espiral de violencia y sentimos el temblor de las familias atrapadas en el fuego cruzado de una guerra que no eligieron. Nos unimos a un coro global para suplicar que se detenga el fuego, instando a los líderes a dejar a un lado sus armas y regresar a la difícil y sagrada labor de la mesa de negociaciones.
En un mundo cada vez más dividido por etiquetas, rechazamos la idea de que alguna nación o pueblo exista fuera del círculo de nuestra humanidad común. Cuando los líderes hablan de amenazas a la civilización, corren el riesgo de cegarnos a todos ante la verdad de que somos una sola familia humana, unida por las mismas alegrías y el mismo frágil aliento. Creemos que la verdadera paz no es solo un campo de batalla en silencio, es una vibrante empresa de justicia. No puede construirse sobre las ruinas de las ciudades o las vidas destrozadas de los civiles, pues cada acto de destrucción indiscriminada es una herida infligida al corazón de Dios. Instamos a quienes están en el poder a mirar más allá de la fría lógica del dominio militar y redescubrir la cultura del encuentro —una forma de ver al “otro” no como un objetivo, sino como un hermano o una hermana.
Mientras transitamos este tiempo de Cuaresma, un tiempo de reflexión y renovación, se nos recuerda que ser un pacificador no es un deseo pasivo, sino una elección valiente. Hacemos un llamado a los líderes de Estados Unidos, Israel e Irán para que tomen la valiente decisión de optar por el diálogo en lugar de la destrucción. Abogamos por una desescalada inmediata que proteja a los inocentes, un compromiso con la diplomacia que respete el derecho internacional y la entrega rápida y sin obstáculos de ayuda a aquellos cuyas vidas han sido trastornadas.
Juntos, como familia Maryknoll, nos mantenemos firmes en la creencia de que, incluso en los momentos más oscuros, el camino hacia la reconciliación permanece abierto para quienes lo buscan.
Hermanas Maryknoll
Misioneros Laicos Maryknoll
Padres y Hermanos Maryknoll
Afiliados Maryknoll
Imagen destacada: Una mujer sentada entre los escombros, frente a su apartamento destruido, en Teherán, Irán, el 12 de marzo del 2026, tras un ataque aéreo en el marco de la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán. (OSV News/Alaa Al Marjani, Reuters)
