Reflexión Maryknoll: la promesa del Espíritu Santo

Tiempo de lectura: 3 minutos
Por: Oficina de Asuntos Globales
Fecha de Publicación: May 7, 2026

Por Darlene Jacobs, M.M.

VI Domingo de Pascua
10 de mayo del 2026
 

Este domingo, al igual que todos los domingos después de Pascua, la lectura para reflexionar nos conduce a Pentecostés y a la venida del Espíritu Santo. Esta venida nos promete el poder que necesitamos para dar testimonio, prestar servicio y estar en misión en el mundo. ¿De qué tipo de poder se trata en realidad?, ¿qué significa recibir el Espíritu Santo?

Queda claro, a partir de la enseñanza de Jesús —y tal y como nos lo repite el Papa León en su mensaje Urbi et Orbi para la Pascua de este año— que el poder que se nos da es absolutamente no violento. Continúa pidiéndonos que “dejemos a un lado toda voluntad de disputa, de dominio y de poder, e imploremos al Señor que conceda su paz”. El mundo no reconoce fácilmente ese poder, pero, como siempre, debemos preguntarnos cuál es nuestra postura respecto a la enseñanza de Cristo. ¿Qué se nos pide como sus seguidores?

Cuando en el Evangelio de hoy Jesús promete el Espíritu Santo, creo que puede ser una promesa bienvenida y reconfortante que muchos acogen con agrado. Mi origen estadounidense y occidental nunca me había llevado a pensar mucho en el “espíritu”, pero eso cambió mientras vivía en África Oriental. Aprendí que los espíritus suelen estar activos en la vida cotidiana y que influyen en muchos aspectos. Por ejemplo, se puede observar que los espíritus de los ancianos fallecidos o de los miembros de la comunidad influyen especialmente en la salud y las relaciones.

Es importante mantener una relación correcta con estos espíritus para que también se puedan asegurar las relaciones correctas con la familia y los miembros de la comunidad. Los espíritus también pueden habitar en la naturaleza y lugares extraordinarios como el monte Kilimanjaro o ciertos árboles tienen un profundo significado para las personas. Existe un poder invisible que está en acción. Lo invisible tiene poder. A veces, ese poder invisible es más profundo y más real que algo que está físicamente presente.

Por eso, los cristianos ven la promesa del Espíritu Santo como una fuente de poder, de hecho, probablemente como la fuente clave de poder. Escuchar esa promesa de que nunca nos dejará huérfanos y especialmente la promesa de vida porque Jesús vive y nos la ofrece, es una poderosa motivación.

Volvemos a lo que es el poder y cómo se experimenta en nuestro mundo. El poder invisible del Espíritu Santo sigue guiándonos personalmente y como comunidad. Como personas que se sienten cómodas con el espíritu en la vida cotidiana, no dejemos de invocarlo ni de apoyarnos en el Espíritu Santo, aquel que “te ayudará y estará contigo para siempre”.

La Hermana Maryknoll Darlene Jacobs prestó servicio misionero durante 30 años en Tanzania, donde fundó la Escuela de Niñas de Murugha. En 2014, la hermana Jacobs regresó al Centro de las Hermanas en Ossining, Nueva York, donde vive actualmente.

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Imagen destacada: Estudiantes en la escuela secundaria Kitangiri, una escuela pública de escasos recursos en Mwanza, Tanzania. (Paul Jeffrey/Tanzania)

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