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La trastornadora paz de Cristo

Por Joseph R. Veneroso, M.M.

Que la paz de Cristo te trastorne
y te sacuda de tus sueños
para que veas la realidad de la vida.

A pesar de la tempestad de la guerra y la violencia;
en medio de lágrimas y rencores,
recuerda: desde la cruz de la derrota terrenal
Cristo oró por el perdón divino en
nuestro mundo ingrato e indiferente,
cuya paz frágil e ilusoria
viene de sobreponernos a nuestros enemigos.

No, la paz de Cristo tiene raíces y reina
en el corazón que se niega a odiar,
en la mente que busca la verdadera justicia,

en los labios que bendicen, no maldicen,
en el alma consciente de su absoluta dependencia,
en la abundante misericordia de Dios.

Sólo la paz de Cristo trae la bendita certeza
que a pesar de los contratiempos, los fracasos, las desilusiones
y las derrotas, y en medio de las adversidades físicas y
el desaliento; mientras deambulamos

en la jungla de la incertidumbre;
no sólo estamos exactamente donde
Dios quiere que estemos,
sino que el mismo Jesús está con nosotros en la lucha.

 

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